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UE-América Latina: ¿Para qué queremos ser socios?

jueves, 11 de junio de 2015  Blog     Derechos Humanos, Desigualdad

América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo, con alrededor del 30 % de su población - 167 millones de personas - viviendo en la pobreza. Los días 10 y  11 de junio, los Jefes de Estado de la CELAC se reunirán con sus homólogos europeos en la II Cumbre UE- CELAC. A medida que la Unión Europea y Estados Unidos continúan negociando un acuerdo comercial bilateral (TTIP) - con ciudadanos de ambos continentes reclamando en las calles en contra, la UE también se está preparando para acoger otro grupo de "socios comerciales ": la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) . El evento está dedicado a "trabajar por unas sociedades prósperas, cohesionadas y sostenibles para nuestros ciudadanos”. Podríamos preguntarnos lo que se ha hecho y lo que podría hacerse para construir esta tan promovida prosperidad en ambas regiones. Las discusiones antes de la cumbre se han centrado en las oportunidades del comercio e inversión - y una cumbre de negocios se llevará a cabo en la víspera de la cumbre principal. El papel central del comercio y la inversión no es ninguna sorpresa. América Latina y el Caribe han experimentado recientemente un crecimiento económico sin precedentes y la UE ha desempeñado un papel activo en la promoción de una serie de acuerdos comerciales - a saber, el Acuerdo de Asociación con América Central (2013), los acuerdos de libre comercio con Colombia y Perú (2013) y el Acuerdo Global con México (2000). Pero este crecimiento económico y los acuerdos comerciales ¿han contribuido a la construcción de sociedades verdaderamente más prósperas? La respuesta no es clara. A pesar del impresionante crecimiento económico, América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo, con alrededor del 30% de su población - 167 millones de personas - viviendo en la pobreza. Existen pocos mecanismos (ninguno de ellos vinculante) para hacer seguimiento de los impactos de las inversiones europeas y garantizar que contribuyen efectivamente a la reducción de la pobreza, el trabajo decente y el cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. Un informe del Parlamento Europeo de marzo de 2012, afirma sin rodeos que "no existe un mecanismo específico para supervisar la aplicación de la cláusula de derechos humanos". ¿Qué tipo de comercio para sociedades sostenibles y cohesionadas? ¿Qué tipo de relaciones comerciales vinculan a la UE y América Latina y el Caribe? Las relaciones comerciales han sido - y siguen siendo - construidas en gran parte en el intercambio entre materias primas de América Latina y el Caribe por productos europeos manufacturados de alto valor añadido, lo que contribuye a la profundización de una relación asimétrica entre ambos. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre 1990 y 2010, la región de ALC ha duplicado su extracción de oro, molibdeno y cobre – utilizados para joyería, metalúrgicas y aplicaciones electrónicas. Las empresas europeas se embarcado rápidamente en estos sectores. En la última década, la inversión en exploración minera en la región ha llegado a representar un 25% de sus inversiones globales, también aumentando en el sector de la producción energética. Al mismo tiempo, las inversiones en las industrias extractivas han contribuido a la escalada de conflictos con las comunidades locales en ALC. Las comunidades locales se oponen a las industrias extractivas, debido a su impacto ambiental - la contaminación del agua y la tierra -que afecta a las economías locales, especialmente en el caso de las comunidades agrícolas. La Evaluación del Impacto de la Sostenibilidad del Comercio entre la UE y Centroamérica de octubre de 2009, advirtió cómo un aumento de las inversiones en gran escala en el sector agrícola, en particular, el aceite de palma y la caña de azúcar, aumentaría la presión sobre la población de las zonas rurales y en los pueblos indígenas, provocando deforestación y la reducción en otros cultivos, como el maíz, que es un importante alimento básico en la región. Mientras tanto, un reciente informe de Global Witness declaró la región de ALC como la más peligrosa para los defensores de los derechos ambientales, registrando 85 asesinatos en 2014, con Brasil, Colombia y Honduras encabezando la lista. Estas tendencias arrojan serias dudas sobre cómo las políticas comerciales y de inversión en curso entre la UE y ALC puede considerarse sostenible y cohesionada. Derechos humanos Lo que es menos discutido es el papel que la UE puede y debe desempeñar en asegurar que sus relaciones con la región de ALC son coherentes con sus objetivos para cumplir con los derechos humanos y luchar contra la pobreza. La UE - ganador del Premio Nobel de la Paz en 2012 - debe cumplir con las altas expectativas de la gente en ambos continentes, y asegurarse de que sus empresas son responsables de sus acciones, también a la luz de las cláusulas de derechos humanos incluidas en los acuerdos comerciales. Al mismo tiempo que el Parlamento Europeo y los gobiernos nacionales de la UE están trabajando para fortalecer los derechos humanos, la reunión de Jefes de Estado en la cumbre UE-CELAC deberían seguir su ejemplo y asumir compromisos fuertes, garantizando la transparencia y la rendición de cuentas en lo que respecta al comercio y la inversión. Para esto, es crucial promover estudios de impacto social y ambiental, tanto antes como durante y después de la ejecución de proyectos de inversión y asegurar que las voces de las comunidades locales son tomadas en cuenta por las empresas y las autoridades locales. Estas podrían ser algunas de las medidas reales para garantizar "sociedades prósperas, cohesionadas y sostenibles para nuestros ciudadanos" y sin duda sería un buen negocio para todos. *Julieta Gonzalez -ACT Alliance EU- InspirAction; Evelina C. Urgolo -CIFCA y Grupo Sur-. Este artículo está co-firmado  por  Alianza por la Solidaridad, CIDSE y OIDHACO. Este artículo ha sido publicado en El diario.es el 11 de junio de 2015.

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