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Transformando la energía, resolviendo ecuaciones

Por Alejandro González miércoles, 10 de abril de 2019  Blog Cambio Climático     Energía, Pobreza energética
Nuestro planeta está en una encrucijada. Debemos acometer una transformación en nuestro consumo de energía para evitar los peores efectos del cambio climático, tal y como nos hemos comprometido en el Acuerdo de París.
Al mismo tiempo, debemos, según los compromisos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, eliminar las desigualdades y asegurar el acceso a la energía en todo el mundo.

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Los hornos solares que hemos impulsado en la selva amazónica de Bolivia junto a nuestros socios Soluciones Practicas permiten a las comunidades reducir el uso del carbón y su contaminación y mejorar su salud. 

La ciencia advierte de que tenemos únicamente una década para reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero, lo cual implica abandonar completamente el uso de los combustibles fósiles a mitad de siglo. Pero debemos armonizar esta meta junto a la conservación de los ecosistemas, el respeto a los derechos humanos y el acceso a la energía limpia. Si queremos evitar los errores del pasado, tenemos que incorporar estos elementos en las políticas de la transición energética.

En InspirAction estamos trabajando con ambas partes de la ecuación. En la campaña de gran transición , reivindicamos que inversores financieros como los bancos multilaterales salten de las inversiones en combustibles fósiles a los proyectos energía limpia. Pero también trabajamos en terreno con nuestras contrapartes en proyectos que pretenden contribuir de manera local a este cambio en el sistema energético de una manera respetuosa para las personas y los ecosistemas.

Energía y dilemas

Hay varias fuentes de energía, especialmente la solar y la eólica se consideran claramente como energía “verde”, “sostenible” o “renovable”. Hay otras que reciben esas mismas etiquetas, como los biocombustibles o los grandes proyectos hidroeléctricos, los cuales se están construyendo habitualmente sobre grandes tramos de ríos bien conservados.

Los biocombustibles por su parte se producen para su uso en transporte o calefacción a partir de caña de azúcar, maíz, soja u otros alimentos. Se presentan como limpios, o renovables, porque se les suponen bajas emisiones de gases de efecto invernadero porque el carbono es capturado en el periodo de crecimiento de estos cultivos energéticos en las mismas parcelas año a año. Se pueden además utilizar como fuente energética local.

Los grandes proyectos hidroeléctricos también ofrecen algunas ventajas: cuando los altísimos costes de construcción se amortizan, se produce una gran cantidad de electricidad a precios asequibles para grandes poblaciones. Alrededor de unas 100 nuevas grandes presas están siendo construidas en América Latina con inversiones masivas de China, Europa y los Estados Unidos.

¿Son estos dos modelos la solución a la descarbonización inmediata que necesitamos? No sin una buena planificación. A pesar de las indudables ventajas en términos de emisiones, tanto los biocombustibles como los grandes proyectos hidroeléctricos conllevan impactos sociales y ambientales muy graves: implican grandes transformaciones de los ecosistemas y los usos sostenibles de la tierra. Además, el agua embalsada sigue emitiendo gases de efecto invernadero, y se hunden enormes áreas de bosque que actuaban como sumideros de carbono. Algo parecido ocurre con los biocombustibles, que favorecen la deforestación para disponer de tierra para nuevos cultivos.

La destrucción de los ecosistemas además ha acarreado en las últimas décadas cientos de casos de violaciones de los derechos humanos cuando las comunidades han sido desalojadas, muchas veces de manera violenta y sin consentimiento para instalar estos proyectos energéticos. También hay que mencionar que los biocombustibles compiten por las tierras de cultivo con la producción de alimentos, por lo que aumenta su precio y compromete los esfuerzos en la lucha contra la pobreza extrema. Tal y como expresan nuestras compañeras del Movimiento de los Afectados por las Represas de Brasil, las alternativas energéticas deben estar al servicio de la gente y no de los beneficios.

La transición debe ser justa y sostenible


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Los tejedores y artesanos de la Unión 31 de Mayo ahora pueden trabajar mejor gracias al plan hidroeléctrico apoyado por Christian Aid y Madre Selva en Guatemala

No hay una respuesta simple para alinear las salvaguardas sociales y ambientales y el gran reto del cambio energético que necesitamos para cumplir con el Acuerdo de París. Pero como punto de partida los inversores y los decisores deben incluir las salvaguardas ambientales en los planes de inversión en las infraestructuras energéticas. Así que los acuerdos internacionales sobre las comunidades indígenas y locales, la evaluación ambiental exhaustiva y evitar el desplazamiento de personas deben ser los pilares de las energías renovables. Necesitamos la energía renovable cuanto antes pero no a toda costa.

Algunas energías renovables deben implementarse a pequeña y de manera descentralizada. Por ejemplo, en Guatemala las mismas comunidades que han resistido la construcción de grandes presas apoyan pequeños saltos de agua que empiezan a producir energía eléctrica para las comunidades locales. Nuestra socia local Madreselva ha estado involucrada en algunos de estos proyectos, que se construyen por parte de las comunidades y para las comunidades, financiadas por un amplio número de socios, ONG locales o incluso bancos multilaterales de inversión. Estas microrrepresas se han aceptado ampliamente por las comunidades dado que facilita el acceso a la electricidad sin destruir los ríos o inundar las selvas.

En Bolivia hemos trabajado con modelos limpios que funcionan para mejorar el acceso a la energía. Nuestros socios en Soluciones Prácticas han trabajado para el apoyo de las comunidades de la selva amazónica para construir instalaciones y cocinas solares. También en el caso de Soluciones Prácticas están comprometidos con las microrrepresas, pequeñas instalaciones eólicas y biodigestores para manejar los residuos y al mismo tiempo obtener una nueva fuente de energía.

Somos conscientes de que no disponemos aún de todas las soluciones. Pero en InspirAction estamos profundamente arraigados en el terreno gracias a las comunidades con las que trabajamos. Escuchamos y aprendemos de nuestras organizaciones socias en terreno, para lograr encontrar las respuestas de cómo implementar fuentes de energía renovable que cumplan con el acuerdo de París. Creemos que la ecuación que contempla personas, energía, ecosistemas y clima tiene solución.