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¿Quién debe financiar la lucha contra la pobreza?

Por David McGowan lunes, 15 de abril de 2019  Blog     Objetivos de Desarrollo Sostenibles
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) pretenden abordar algunos de los problemas más grandes del mundo. Esta ambición tiene un precio.
La financiación necesaria para alcanzar estos objetivos se estima en $2,5 billones por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y en 2,4 billones de dólares por el Overseas Development Institute. ¿Cómo llenamos esta brecha?

Desde InspirAction hemos realizado un estudio sobre la mejor manera de cubrir este déficit de financiación. Apoyamos la estrategia de la Agenda de Acción de Addis Abeba (AAAA), adoptada en 2015, que recomienda un enfoque equilibrado que incluya tanto las finanzas públicas como las privadas, así como la cooperación internacional y el cambio estructural.

Este enfoque equilibrado ha sido rechazado por actores globales claves, como el Banco Mundial. Sostienen que la financiación privada debería ser prioritaria para cubrir el déficit de financiación debido a su teórica mayor disponibilidad. Sin embargo, nuestro estudio ha hallado graves problemas con esta estrategia.

2015-Noticias-ODS

Los Problemas de la Financiación Privada

En primer lugar, existen serias dudas sobre si la financiación privada puede proporcionar fondos suficientes para cubrir los ODS. La inversión extranjera directa en los países en desarrollo representa menos del 3% del PIB y otros flujos internacionales de capital privado suelen ser a corto plazo y volátiles. De hecho, cada vez más, las corrientes netas del sector privado se han dirigido fuera de los países en desarrollo. 

En segundo lugar, el enfoque en las finanzas privadas alinea la agenda de financiamiento de los ODS con los intereses de los inversionistas privados y las corporaciones cuya motivación principal es obtener ganancias en lugar de lograr impactos positivos en el desarrollo. Un claro ejemplo de las borrosas líneas entre la ayuda y los beneficios es el Fondo para la Prosperidad, establecido con fondos de ayuda por el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido. Su objetivo es "eliminar las barreras al crecimiento económico" en los países en desarrollo, al mismo tiempo que se crean "oportunidades para los negocios internacionales, incluidas las empresas británicas". Este afán de lucro tiene consecuencias negativas y, de hecho, el Fondo para la Prosperidad está financiando 16 proyectos de combustibles fósiles, socavando el ODS 13. Así pues, la ayuda se vincula más estrechamente con las prioridades de inversión de los países donantes que con las estrategias nacionales de desarrollo de los países en desarrollo.

Las Alternativas a la Financiación Privada

Es necesario adoptar un enfoque equilibrado de la financiación, tal como se promueve en la AAAA. Debe hacerse más para aumentar la financiación pública y la financiación privada nacional. Por ejemplo, es necesario mejorar las estructuras de recaudación de impuestos y poner fin a los flujos financieros ilícitos, que se calcula que cuestan a África 50.000 millones de dólares al año. Asimismo, deberían establecerse redes de bancos de desarrollo regionales y nacionales, responsables ante los objetivos de desarrollo locales. Por último, la cuestión de la deuda debe abordarse para evitar los préstamos irresponsables y los recortes punitivos de los servicios públicos, y debe reconsiderarse el papel de la ayuda oficial al desarrollo.

Mejorando la Financiación Privada

La financiación privada todavía tiene un papel importante que desempeñar en la financiación de los ODS. Sin embargo, debe ir más allá de simplemente no hacer daño, lo que no garantiza un impacto positivo para los países en desarrollo. Una "buena inversión" debe ir más allá y debe cumplir los cinco criterios siguientes:

  • No hacer daño
  • Desarrollar economías nacionales resilientes y diversas
  • Abordar las desigualdades
  • Construir una economía baja en carbono y ambientalmente sostenible
  • Gobernanza responsable de la inversión

¿Qué debe suceder?

Para reequilibrar la financiación de los ODS, necesitamos un sistema financiero mundial que garantice la inclusión y el apoyo de los más pobres, y en el que los países en desarrollo tengan la misma voz en la elaboración de las normas que rigen la economía mundial. Esto requerirá un cambio enorme en la forma en que se permite a quienes detentan el poder económico y político utilizar ese poder. 

Descarga aquí nuestro informe sobre la financiación para los ODS.