Solicitamos su permiso para la utilización de cookies en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK | Más información

Que los ricos de América Latina también paguen sus impuestos

La desigualdad en América Latina y el Caribe es profunda y generalizada. Hay desigualdad en el ingreso, en el acceso a educación, sanidad y otros servicios básicos, hay mucha desigualdad entre las zonas rurales y las urbanas, entre los hombres y las mujeres y entre las poblaciones blancas y las indígenas y afro-descendientes. No basta con reducir la pobreza extrema. Ha llegado la hora de luchar de manera decidida contra la desigualdad que lastra de raíz las posibilidades de desarrollo de las poblaciones de estos países. En el caso de América Latina hay una pequeña parte de la población que obtiene muchos más ingresos que la gran mayoría: ingresos por los que apenas tributan, y que por lo tanto, no generan ningún retorno a la sociedad de la que estas grandes fortunas sí se benefician, a través por ejemplo del uso de infraestructuras como carreteras o aeropuertos, del disfrute de seguridad, justicia, o sanidad para sus empleados, de la facilidad para obtener mano de obra barata, etc. Desigualdad América Latina y Caribe Para acabar con la desigualdad necesitamos implantar cambios estructurales. ¿De qué tipo de cambios estamos hablando? Desde luego, no está de moda hablar de la política tributaria como instrumento de redistribución. A las élites económicas no les conviene esta reforma e instituciones como el Banco Mundial tampoco parecen estar de acuerdo o acaban cediendo ante presiones externas y tienden a favorecer reformas tributarias “neutrales”. Pero lo que parece estar claro es que para que se resuelva el problema de la concentración de ingresos de América Latina, es necesario impulsar una política fiscal progresiva y más justa: que paguen más los que más tienen. Que los ricos empiecen a pagar más impuestos  implica también que los estados puedan obtener más ingresos y puedan proveer más servicios públicos y de calidad. En la región los ingresos tributarios son demasiado bajos. Como la carga tributaria de los pobres ya es demasiado pesada, gravar a los ricos adecuadamente sería de lejos la forma más justa y eficaz de aumentar los ingresos tributarios. ¿Cómo lo hacemos? Hay dos medidas sencillas y justas de hacer esto. Una sería centrarse en el impuesto sobre la renta personal y la otra a través del impuesto sobre propiedades. Desde luego los esfuerzos para gravar a los ricos no pueden ignorar el problema generalizado de la evasión tributaria. Los niveles de evasión de impuestos sobre la renta oscilan entre el 40 y el 65%. Así que, ¿hay desigualdad y pobreza? Sí y mucha. Pero también hay soluciones que son sencillas y posibles.  Se necesita democracia y voluntad política para implantar estos cambios estructurales. Si quieres saber más sobre el impacto de la desigualdad en los países latinoamericanos y caribeños, lee nuestro informe El Escándalo de la Desigualdad en América Latina y el Caribe. Además te animamos a conocer algunos de nuestros proyectos contra la desigualdad en América del Sur y Caribe:

Impuestos para una mejor educación en República Dominicana. En Jamaica no hay justicia para los pobres. Bolivia: impuestos para libros y zapatos. Acabar con la desnutrición infantil en Guatemala.


Nuestros artículos sobre: