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Porque alimentar a los hambrientos no acaba con el hambre…

viernes, 26 de agosto de 2011  Blog     Calentamiento global, Ayuda Humanitaria, Catástrofes naturales, Hambre

… si no hacemos más que distribuir alimentos. Por eso, para organizaciones como InspirAction, es imprescindible ayudar a la población afectada a asegurarse los medios de vida que impidan que vuelvan a verse en una situación semejante. Del mismo modo que es fundamental acometer cambios estructurales que impidan que este tipo de emergencias se repitan en un futuro. Desafortunadamente, en un mundo cambiante, golpeado cada vez más por la inestabilidad climática, es imposible controlar sequías, inundaciones, terremotos u otro tipo de desastres. No podemos evitarlos. Lo que sí podemos controlar es la manera de hacer frente a estas situaciones, y sobre todo, la manera de apoyar con antelación a las personas que viven en zonas vulnerables para que se preparen, fortaleciendo sus capacidades para hacerles frente y reducir su vulnerabilidad. Aunque la falta de lluvias y la inestabilidad en Somalia marcan incuestionablemente la crisis en el cuerno de África, no podemos olvidar que esta tragedia también ha expuesto claramente fallos a largo plazo; errores de carácter estructural y político que han perpetuado la injusticia alimentaria en esta región. Porque en este rincón tantas veces olvidado de África, no sólo hace falta ayuda urgente para detener la sangría humana que tantas vidas está costando. Más allá de la emergencia, es imprescindible una apuesta decidida por soluciones marcadas por un compromiso a largo plazo y a nivel tanto regional como internacional. Estas soluciones pasan por fortalecer el sector agrícola y el desarrollo rural, asegurando la sostenibilidad de los medios de vida de los que se depende en la zona, controlando la volatilidad de los precios de los alimentos, y tomando medidas efectivas de adaptación y mitigación ante el cambio climático. Estas medidas, por lo tanto, no dependen solamente de la actuación en los países afectados. La responsabilidad es también nuestra, y los deberes también los tenemos que hacer aquí. Eso sí, es más fácil enviar dinero a África (cuando se envía…) que cuestionar un sistema que permite en algunos puntos de la región el precio de los cereales se haya multiplicado en un 240%. Lo repetimos una y otra vez, pero ciertamente, no dejo de pensar que es hora de actuar. Las cosas pueden, y deben cambiar. Porque no podemos controlar las sequías. Pero sí podemos, o deberíamos poder, controlar el hambre.

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