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Nueva víctima en la lucha por la tierra

miércoles, 28 de marzo de 2012  Blog     Derecho a la Tierra
Ya llegó la primavera, dicen. Pero a mí hoy el día me parece más gris que nunca. Recién llegada a la oficina, me desayuno con una noticia que hace pequeño todo lo demás. Crisis, recortes, huelgas, estrés, quedan atrás. Anoche encontraron en la desembocadura del río Pavarandó el cuerpo sin vida de Manuel Ruiz, un líder reclamante de tierras en Curvaradó, Colombia. Su rostro ha quedado tan desfigurado que es irreconocible, pero por sus ropas y su constitución, parece claro que es él. De su hijo de 15 años, Samir Ruiz, a quien también desaparecieron con él, no hay rastro. El viernes pasado Samir y su padre fueron detenidos por varios paramilitares, y obligados a bajarse del vehículo en el que viajaban hacia Curvaradó. Desde entonces, no se volvió a saber de ellos. Apenas una llamada anónima a la familia diciendo que ya les habían asesinado. Ninguna autoridad civil se movilizó con prontitud a la región para acceder a los lugares donde presumiblemente los paramilitares tenían en su poder o arrojaron los restos de Manuel y su hijo Samir. La búsqueda ha recaído en las propias comunidades de la zona, junto a acompañantes nacionales e internacionales. Manuel había demandado una y otra vez al gobierno medidas de protección ante las amenazas de las que era objeto. ¿La respuesta del Estado? Un teléfono móvil de bajo coste y con pocos minutos, como único elemento preventivo. Sabiendo que Manuel era un reclamante y líder del proceso de restitución de tierras, que se enfrentaba a poderosos empresarios y a sus grupos armados, el gobierno consideró que con un teléfono quedaba garantizada su seguridad. Hoy, dentro de unas horas, comenzará el operativo para acceder al lugar y proceder al levantamiento del cadáver. Mientras tanto, la familia de Manuel y de Samir ha tenido que desplazarse. Siete niños y doce adultos. Tuvieron que dejar su hogar, temiendo por sus vidas, sin que el gobierno les haya brindado ningún tipo de atención humanitaria. Para organizaciones como InspirAction, que acompañamos este proceso de lucha por la restitución de tierras en Curvaradó y Jiguamiandó, hoy es un día gris, sí. Gris, doloroso, marcado por la indignación. ¿A qué espera el Estado colombiano? ¿Cuándo va a actuar? ¿Cuántas personas más tienen que morir?

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