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Nada que celebrar: Los Convenios de Ginebra cumplen años

miércoles, 12 de agosto de 2009  Blog     Derechos Humanos
Hoy los Convenios de Ginebra cumplen 60 años. Como en todos los aniversarios, pues la fecha en sí no es lo que importa. Un matrimonio que celebra sus bodas de oro, por ejemplo, no celebra el dia como tal, sino el hecho que llevan tanto tiempo juntos, durante el cual han compartido tanto amor y tanto dolor. Pero en este caso, dado el tema procesal, pues desafortunadamente, no hay nada que celebrar. Llevamos 60 años desde que se codifica en los convenios más extensos y detallados, más reconocidos como consuetudinario y convencional, el derecho de las personas en tiempos de guerra u ocupación, sea personal médico o militar, o sean civiles o prisioneros de guerra. El derecho humanitario hoy dia, en un mundo debilitado en infinitas particiones por guerras entre estados, contra estados, por recursos, por robo y por fraude, por poder - como siempre ha sido el caso - y por más poder, parece no tener ningún peso aparte del peso que le otorguemos nosotr@s, las personas a las que aun nos queda medio grado de conciencia, o quizá un poco más. No lo olvides, que aunque estemos marginados y des-apoderados, somos más. Solo es cuestión de echarle ganas a la cosa. Y tampoco es que se pueda defender la idea de que en la guerra hay reglas, y fuera de ella otras. Asi lo dictó la Corte Internacional de Justicia. Seguirá habiendo gente por ahi, que dice que en la guerra todo vale. Hasta el punto que la administración estadounidense previa a la actual suspendiera la vigencia de los Convenios de Ginebra, tan desamparados que son, en su consecución de la supuesta "guerra contra el terror" (qué nausea me entra con esa frasecita tan repetida). Cabe destacar que la administración actual no ha retirado esa absurda, e ilegal declaración. Claro que la causa común debería ser la abolición total de la guerra. Pero hasta el momento, y hasta que los estados poderosos que rigen las normas de conducta tan ferozmente aprendan, quién sabe cómo, a pulir su conducta, los Convenios de Ginebra sirven para recordarnos que no, no todo vale en este mundo. Que no vale violar a niñas iraqíes. Que no vale utilizar armamentos de ninguna clase (sean legales o no) contra civiles. Que no vale atacar a soldados en retirada. Que no vale atacar el patrimonio cultural de ningún pueblo, y que al fin y al cabo el patrimonio es tanto suyo como del mundo. Que no vale justificar los crímenes con poder y soberbia. Y en el derecho internacional, todo lo que no vale suscita una acción, un remedio real para los que se han visto sumisos a una situación más peligrosa que ellos. El derecho humanitario, como el derecho internacional de derechos humanos, no son mecanismos de protección automáticos. Si no actuamos los que nos queda algo de conciencia, los poderosos se aprovecharán. Asi que, a alzar la voz, y a proteger lo mucho que nos queda de humanidad.

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