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Multinacionales que roban oportunidades

Podríamos acabar con el escándalo inaceptable del hambre en el mundo ahora mismo si invirtiéramos en desarrollo agrícola los ingresos que los países en desarrollo pierden por evasión de impuestos. Según una encuesta realizada a más de 1.500 empresas multinacionales en India, Ghana y El Salvador, aquellas con sociedades filiales y/o accionistas en paraísos fiscales pagan en impuestos un promedio del 28,9% menos de lo que deberían. Esa cantidad de dinero roba a los países miles de oportunidades para salir de la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población. En India, esta cifra se eleva al 30,3% lo que significa que aunque el Ingreso Nacional Bruto per cápita se duplicó entre 1995 y 2010, el 41% de su población vive con menos de 1,25 dólares al día. En Ghana, donde casi el 30 por ciento de los niños menores de cinco años sufre desnutrición, el informe estima que las multinacionales, a través de sus complicadas arquitecturas financieras, provocaron al país una pérdida de 83,6 millones de dólares solo en 2008. Y en El Salvador, donde el 47,5 por ciento de la población vive en la pobreza, se cree que la evasión fiscal y los incentivos fiscales corporativos cuestan 2.900 millones de dólares al año. La FAO estima que para conseguir un mundo sin pobreza en 2025 necesitaríamos unos fondos de unos 50.200 millones de dólares al año. Viendo los ejemplos de India, Ghana y El Salvador no hace falta hacer muchos números. Esta cantidad, es decir, 50.200 millones, y quizá mucho más, podría conseguirse cada año si acabáramos con el secretismo de los paraísos fiscales, la evasión fiscal y las facilidades que algunos gobiernos ofrecen a las multinacionales que operan en los países pobres. En el año 2000 en la Cumbre del Milenio, y más tarde en 2009 en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de la FAO/ONU, los líderes políticos acordaron reducir a la mitad el hambre para el año 2015. A pesar de las promesas, los avances han sido decepcionantes. Si los países en desarrollo fueran capaces de incrementar sus ingresos fiscales y hacer un uso eficaz de los recursos financieros disponibles, la pobreza y el hambre podrían ser erradicadas. Una de las principales razones por las que no se puede es por la evasión de impuestos. Estos datos son suficientemente reveladores para el que G8, que se reunirá en Irlanda del Norte en junio de este año, no pueda poner más excusas para promover un cambio en el sistema financiero internacional. Firma y exige al G8 que actúe.

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