Solicitamos su permiso para la utilización de cookies en cumplimiento del Real Decreto-ley 13/2012. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK | Más información

Mujeres nicaragüenses, ciudadanas de segunda

martes, 8 de octubre de 2013  Blog     Violencia de género, Mujeres
Las nicaragüenses están indignadas y con razón. El año pasado hubo 86 casos de feminicidio en  Nicaragua. En junio de 2012, se consiguió la aprobación de la Ley 779, una ley diseñada para proteger a las mujeres víctimas de violencia. Esta ley fue sin duda un logro para todas aquellas personas y organizaciones que llevamos años trabajando contra la violencia de género, fue una esperanza para ver cumplido el derecho de las nicaragüenses a vivir libres de violencia. Pese esta nueva ley, de enero a agosto de 2013, ya ha habido 60 casos de feminicidio más, un 19% más que en el mismo periodo de 2012. Sin embargo frente a estos alarmantes datos, el gobierno, más allá de reforzar la Ley 779 y proteger aún más a las mujeres de la violencia, el 20 de septiembre se ha sometido a la presión de algunos de los grupos más conservadores de hombres y de algunos grupos religiosos y ha modificado una parte importante de su contenido. Ahora, con los cambios sobre la ley, se podrá forzar a las mujeres víctimas de violencia a enfrentarse a sus agresores en un proceso de mediación. Los defensores de la modificación dicen que era una ley discriminatoria que además iba a provocar la ruptura familiar. Pero lo cierto es que de los 86 casos de feminicidio ocurridos, 13 de las mujeres habían aceptado un proceso de mediación con sus agresores. La Ley 779 ha sido la primera ley en la historia de Nicaragua que ilegalizaba la violencia contra las mujeres protegiendo  su – nuestro- bienestar físico, emocional y económico. Este cambio en la ley permitirá que en casos de violencia doméstica donde las lesiones físicas sean consideradas “leves” – violencia psicológica, acoso sexual doméstico o laboral…- que tienen una pena menor de 5 años, cualquiera de las partes puede solicitar o rechazar la mediación. La ley no obliga a la mediación pero sí permite un proceso que hará que miles de mujeres tengan que sentarse cara a cara con su maltratador, una situación que claramente puede propiciar que se continúe con el abuso. Manifestación en Nicaragua contra la Reforma de la Ley 779 Es evidente que en una sociedad patriarcal donde las mujeres son vistas como ciudadanas de segunda clase, en la que a menudo dependen económicamente de sus maridos o novios y en la que ellas mantienen el rol de la responsabilidad de "mantener a la familia unida", muchas mujeres se verán socialmente presionadas y acabarán aceptando la mediación incluso sabiendo que su vida podría estar en peligro. Las mujeres nicaragüenses están furiosas y desde la modificación se han lanzado a la calle para gritar que la mediación no protege la vida de las mujeres. La Ley 779 debe permanecer tal y como fue aprobada inicialmente y desde aquí, esperamos que así sea. Y si no lo es, seguiremos trabajando para acabar con los feminicidios y apoyar a todas las mujeres que hayan sido víctimas de violencia insistiendo en que la mediación no es obligatoria ni legal ni moralmente.

Nuestros artículos sobre: