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Los retos y los avances del proceso de paz en Colombia

Por Thomas Mortensen jueves, 21 de septiembre de 2017  Blog Colombia Construyendo Paz     Derechos Humanos
Celebramos el Día Internacional de la Paz con optimismo cauteloso en Colombia
Como activistas por la paz, desafortunadamente estamos acostumbrados a compartir malas noticias. Por esta razón es grato poder decir que, en Colombia, a pesar de que aún persisten muchos desafíos, estamos en un camino positivo hacia la construcción de la paz.

El grupo insurgente más antiguo de las Américas, las FARC-EP (las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejercito del Pueblo), ya no existe. Dejaron sus armas y el 1 de septiembre formaron un partido político, la FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común). Hubo mucha discusión interna sobre la conveniencia de mantener o no sus antiguas siglas. Algunas personas al interior de las FARC-EP querían un nuevo nombre para mostrar un cambio en su razón de ser y poder cambiar la imagen negativa que tienen en la gran mayoría de la población, en particular en zonas urbanas, y así atraer más votos en las elecciones. Sin embargo, ganó el argumento de que era importante mantener las siglas para conservar la identidad ante sus propios integrantes y la base social que existe en algunas zonas rurales del país. Más allá de la discusión sobre el nombre, la noticia positiva es que ahora están luchando por sus ideas, no con armas, sino a través de la democracia colombiana.


El cese al fuego: más avances del Proceso de Paz

También es muy positivo que a partir del 1 de octubre habrá cese al fuego entre el otro grupo insurgente, el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y las fuerzas armadas del estado colombiano. Esta noticia fue revelada justamente antes de la visita del Papa Francisco la semana antepasada. El cese de hostilidades inicialmente es de 3 meses, pero la idea es que sea prorrogado mientras las conversaciones exploratorias de paz en Quito, Ecuador, avanzan entre el ELN y el Gobierno.

Nuestras contrapartes llevan muchos meses reclamando a ambas partes este cese de hostilidades. Desde el cese de hostilidades entre las FARC-EP y las fuerzas armadas y la posterior salida de los combatientes de las FARC-EP de sus extensas zonas de control, el ELN y los paramilitares han entrado para disputarse la ocupación de estos territorios lo cual ha causado muchos muertos y desplazamientos de civiles.


La lucha armada ya no es políticamente viable en América Latina

2017.09.21-LosretosyavancesdelprocesodepazenColombia-CA

Nuestra lectura es que tanto las FARC-EP y luego ahora ELN han reconocido que la lucha armada ya no es políticamente viable en América Latina ya que la gran mayoría de la población la rechaza fuertemente. Creemos que otro factor clave para el ELN es el hecho de que saben que podrían ser derrotados militarmente ya que las fuerzas armadas podrían atacarles con más fuerza porque hasta ahora han sido mayoritariamente enfocadas a combatir a las FARC-EP.


Uno de los mayores retos: el paramilitarismo

El grupo principal de los paramilitares, Clan del Golfo (también conocido como Autodefensas Gaitanistas de Colombia o el Clan Úsuga), debe sentir la misma presión militar y política. Hace poco fue dado de baja el número dos del grupo, alias Gavilán, y a los pocos días el jefe máximo, alias Otoniel, anunció a través de un vídeo de youtube, desde la selva, que están dispuestos a acogerse a la justicia. Lo positivo de este anuncio no solamente está en la posible desarticulación de un grupo armado sino también en que podrían colaborar con la justicia contando la verdad sobre sus financiadores económicos y sus vínculos con elementos de la fuerza pública. Podría ser el comienzo del fin del terrible fenómeno del paramilitarismo en Colombia.

Estos hechos recientes llaman a mucho optimismo, pero no hay que ser ingenuo en cuanto al enorme desafío que es construir paz en Colombia. Existen sectores de la sociedad vinculados al paramilitarismo de cuello blanco que se beneficia del conflicto y que tienen un interés en seguir el estatus quo para ocultar sus crímenes y poder perseguir sus intereses económicos usando la violencia. Este sector económico/político tiene mucho poder aún y va a tratar de obstacular el proceso de paz. De hecho, está ahora debilitando el marco jurídico para la implementación de los acuerdos de paz con las FARC-EP. Afortunadamente, las fuerzas políticas a favor de la paz siguen ganando fuerza y aunque el proceso de paz no va a ser perfecto, creemos que el balance va a ser positivo. Y para que efectivamente sea así, InspirAction y nuestras contrapartes tenemos el compromiso de seguir trabajando por la paz en Colombia.