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Lo que deja el G-20: Patadas en el escaparate

viernes, 3 de abril de 2009  Blog     Movilización social, G20, Movilización social
(En Londres, más policía que manifestantes. Foto: Christopher Furlong/Getty Images) Cualquiera que viva en la ciudad de Londres sabe que el espacio urbano se comunica con los habitantes de muchas maneras y lenguajes. Aparte de las cientos de lenguas habladas, existen los posters, las manifestaciones, las protestas... las paredes y las calles hablan de los mensajes y las opiniones de los ciudadanos. Si además te interesa algo sobre la lucha por la paz, la justicia y los derechos humanos, Londres es uno de los sitios con más oportunidades para intentar cambiar las cosas. Con todo, vivimos en un estado completamente asfixiado por reglas y leyes que van erosionando poco a poco nuestras libertades, casi sin que nadie se de cuenta. Nos rodean de policía argumentando que es para nuestro bien. Nos graban a todas horas a través de CCTV con la excusa de procurar nuestra seguridad. Las medidas anti-terroristas nos benefician y protegen. Eso es lo que les gustaría que pensáramos. El G20 era una oportunidad fantástica para levantar la voz y exigir unos cambios totalmente necesarios en las estructuras globales, tanto sociales como económicas, aunque ha terminado siendo una muestra de poder del estado de vigilancia en el que vivimos, revelando así su verdadera esencia. Desde hace un par de semanas, la mayor parte de los medios de comunicación británicos venían presentando una imagen catastrófica de lo que se nos venía encima. Los periódicos (por llamarlos de alguna manera) de tirada gratuita actuaban en coordinación con la policía y daban mapas con zonas a evitar, describiendo lo que sólo pueden ser escenas del apocalipsis. De los miles de londinenses expuestos a esta clase de propaganda estatal con mucho de prensa del corazón, (porque quién quiere leer otra cosa que no sean fotos de celebrities borrachas después de un largo día de trabajo), habría muchos que decidieran no ir a las manifestaciones. No es de extrañar cuando la violencia descrita era tal. Por favor, disfrácense hoy de "personas normales" en vez de banqueros con bombín, para evitar ataques de anarquistas y anti-sistema. La estupidez es tal, que entran ganas de reír si toda esta situación no escondiera algo bastante más siniestro. Por cierto, parece que cuando se mencionan palabras como anti-sistema y anarquismo se menta al diablo... por qué? A mi me molestaría mucho más que me llamaran cualquier otra cosa. Habría que recordar que manifestarse no es una ilegalidad o crimen (como lo quieren pintar) sino un derecho. Llega el día de las protestas: Londres sumido en la anarquía, ciudad en caos, manifestantes violentos toman la City... y muchos más titulares de verborrea similar. La realidad por supuesto y, como es habitual, es muy distinta. En la manifestación organizada por Stop the War Coalition no hubo ningún problema. La marcha se inició en la embajada estadounidense terminando en Trafalgar Square donde varios ponentes dieron discursos exigiendo los cambios necesarios para una sociedad global mas justa. Participaron de 3.500 a 4.000 personas. Los estudiantes universitarios formaban gran parte del contingente, que incluía varios sindicatos. La respuesta popular de los transeúntes fue positiva y la presencia policial mínima. Sin embargo, lo que más vende son las fotos de un chaval encapuchado a patadas con un escaparate. El problema según mi opinión es que la policía se empeñó en que hubiera violencia para justificar así su existencia. La propaganda inicial creó un estado de tensión generalizado entre los ciudadanos. Una vez predispuestos a ver y oír violencia, la policía podía cargar contra los manifestantes de manera impune, acorralarlos y provocar así más actos violentos. Después y de nuevo, nos intentan decir que son las protestas, las manifestaciones y la gente que quiere ser escuchada los que les ponen en esta situación (no sé porqué este esquema causa-efecto que nos venden me recuerda a ciertas explicaciones sionistas de la matanza de palestinos hace unos meses). Me gustaría saber por ejemplo qué le paso exactamente al manifestante que falleció en la City, un tema que la BBC parece haber obviado de sus titulares desde que dio la noticia inicialmente. The Guardian (y la esperanza es lo último que se pierde) da mucha más información sobre lo que realmente ha pasado, y se ha atrevido a preguntar si el cuerpo policial empeoró la situación con su actitud alarmista y provocadora. El G20 acabó. De los que hayan leído el comunicado final de la cumbre habrá gente que coincida conmigo: el mundo en el que ellos viven no es mi mundo. Yo (una entre muchos) abogo por un mundo justo, donde la gente pueda expresar su opinión libremente, sin miedo, sin vigilancia, donde la opresión y ocupación ilegal no tengan lugar, donde todo el mundo tenga acceso a trabajo y a una vivienda digna, donde no se luchen guerras por razones coloniales ancestrales disfrazadas de intervención por la democracia. Lo dicho, un mundo distinto donde un G20 no tenga cabida. Quieres apoyar nuestros programas de lucha contra la pobreza? Exige Justicia Ecónomica!

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