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La vieja bandera palestina y el “copia y pega” de la ONU

miércoles, 13 de agosto de 2014  Blog     Ayuda Humanitaria, Unidas
En la última manifestación por Palestina convocada en Madrid, la mayoría de la gente concentrada portaba banderas horizontales con el lema “Solidaridad con Palestina. ¡Alto al genocidio en Gaza!”. Otras personas llevaban carteles hechos a mano con sus propios mensajes de indignación, pero la gran mayoría levantaba la misma pancarta, que alguna de las organizaciones convocantes estaba repartiendo. Sin embargo, me llamó la atención un cartel distinto, parecido al mayoritario, pero con apariencia desgastada. Era una pancarta vertical, con una pequeña bandera palestina donde se leía “SOS Gaza, Paremos el Genocidio”. Justo debajo, otro mensaje: “Palestina libre”. Le pregunté al hombre que la sostenía de dónde la había sacado y por qué no llevaba el mismo eslogan que la mayoría de los manifestantes. Su respuesta fue trágica: “Ésta la tenía en casa, de cuando las movilizaciones de 2008”, me dijo. Me quedé horrorizada ante la evidencia del drama palestino, del escalofrío de que la violencia en la franja de Gaza sea casi como un fenómeno cíclico, como el monzón en la India o el Niño en Ecuador: una catástrofe recurrente, que repunta en distintas crisis con más o menos intensidad mortal. Me quedé horrorizada por la aplastante revelación de que el mensaje no ha variado: la misma reivindicación que movió a las calles a los españoles ante la masacre de la operación Plomo Fundido es la que nos concentraba ese día, hartos de la barbarie de la operación Margen Protector. Cambian los nombres y cambian los muertos, pero simplemente porque no se puede morir dos veces. Si no, la misma pobre gente seguiría recibiendo los disparos. Desde InspirAction nos negamos a conformarnos con este “conflicto eterno”. No podemos acostumbrarnos a guardar en casa las pancartas de las manifestaciones contra los ataques a Palestina, asumiendo de alguna manera que, más temprano que tarde, volverán a servirnos, en una nueva concentración contra una nueva ofensiva. No podemos resignarnos a ver cómo nuestros carteles se vuelven amarillos mientras aumenta el contador de víctimas de las que Israel dice “protegerse”.

© Reuters

Recientemente muchos nos hemos escandalizado al ver las imágenes de jóvenes israelíes contemplando los bombardeos sobre Gaza desde una colina cercana, como si se tratara de un cine de verano. Sin embargo, nosotros también estamos siendo espectadores de esta nueva masacre, aunque en vez de sacar las sillas a la frontera contemplemos con impotencia las brutales imágenes de la televisión. No queremos que los líderes mundiales se telefoneen entre sí para proponer posibles mediaciones o un nunca respetado alto el fuego, como quien pone en marcha, casi por inercia, el protocolo de actuación tantas veces aplicado ya en el pasado. Nos negamos a que las Naciones Unidas, de la misma forma en que algunas personas descuelgan de la pared su vieja bandera palestina cuando el dolor olvidado de los gazatíes vuelve a ser portada de los diarios, tengan un mensaje estándar de condena que emiten - cada vez de forma menos creíble cuando, periódicamente, toca lamentar en nombre de la sociedad internacional los atropellos humanitarios fruto de este antiguo contencioso. No podemos mirar las imágenes del genocidio como si fuera una película que ya hemos visto antes. No podemos consentir el “copia y pega” de la ONU, sus respuestas retóricas e inútiles, que no evitan que la franja de Gaza siga siendo una prisión a cielo abierto donde la vida se ha vuelto simplemente irrespirable. Es terrible que conservemos las viejas pancartas como quien guarda un vestido de boda con la esperanza de volver a utilizarlo “en otra ocasión”. Desde InspirAction llevamos años trabajando en los Territorios Palestinos Ocupados, y somos testigo de que la población civil atrapada en el permanente conflicto tiene cada vez más necesidades. Por ello condenamos todo tipo de violencia, lanzamos una llamada de emergencia y pedimos el cese inmediato de las hostilidades en Gaza, donde la población inocente trata de desescombrar su vida entre continuos bombardeos.

© Lior Mizrahi, Getty Images


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