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La participación política de las mujeres, imprescindible para que la paz avance en Colombia

viernes, 29 de noviembre de 2019  Blog Colombia Construyendo Paz     Defensor@s de Derechos Humanos

“Es imposible hablar de paz sin incluir las voces de las mujeres”, afirman representantes de organizaciones feministas entrevistadas para el informe Negociando desde los márgenes. La participación política de las mujeres en los procesos de paz de Colombia, de Dejusticia.

“Los espacios de participación no son negociables; deben existir y fortalecer al Estado y a la democracia, generando críticas y reflexiones, y —lo que es más importante— dotando de voz y voto a los grupos sociales tradicionalmente silenciados y excluidos. Las políticas de las instituciones no se pueden seguir construyendo sin la participación de los sectores sociales a los que impactan; esto solo redunda en la reproducción de la opresión y el silenciamiento”. Así de contundente se muestra el centro de estudios jurídicos y sociales Dejusticia sobre la importancia de la participación política de las mujeres para avanzar en la paz en Colombia. 

Tras la firma de los Acuerdos de Paz, como analiza Sisma Mujer, se establecieron 26 medidas para que las mujeres participaran en política. El 61% de estas medidas tiene un buen desarrollo normativo pero no se ha implementado ni el 20% de las medidas.

 


 En 2018, Colombia se encontraba en el puesto 59 de 140 países en cuanto a empoderamiento femenino y participación política según el Global Gender Gap Report. Cabe señalar que, en la clasificación general por brecha de género, que incluye educación y situación económica, la posición de Colombia mejora y sube hasta el puesto 40. A pesar de que se fijó en un 30% la cuota de mujeres representantes públicas, lo cierto es que según este informe solo un 18% de los parlamentarios son mujeres. Las mujeres constituyen el 35% de las personas en posiciones ministeriales.

El Comité de la CEDAW (Convención de la ONU sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer) lamenta en su último informe sobre Colombia, en 2018, que “tras las elecciones de 2018, haya disminuido el porcentaje de mujeres en las dos cámaras del Congreso, muy por debajo de ese objetivo” del 30% establecido por ley.  Para mejorar en este campo CEDAW recomienda no solo el sistema de cuotas, sino además “la obligación de la alternancia entre hombres y mujeres en las listas de candidatos de los partidos políticos”. Además, propone la realización de “campañas de sensibilización sobre la importancia de la participación de las mujeres en la vida pública y política y continuar los programas de capacitación y orientación para mujeres sobre participación política, liderazgo y técnicas de negociación”.

 Justamente en este campo, la formación de las mujeres en liderazgo, hemos contribuido a fortalecer la red de defensoras. Fortalecer a las activistas, fomentar su trabajo en red, proveerlas de sistemas de alerta temprana y defensa (frente a amenazas a su seguridad y su trabajo, que se han visto agravadas, paradójicamente, tras la firma de los Acuerdos de Paz) y apoyar la difusión de su trabajo en el plano internacional son algunos de los ejes de este trabajo.

A pesar de que queda mucho por hacer, es importante destacar que como dicen las feministas entrevistadas por Dejusticia (entre ellas representantes de nuestra socia Sisma Mujer), “el proceso de paz actual evidencia que el tema de género ya está en el radar. La presión que ha ejercido el movimiento ha logrado posicionar a la perspectiva de género en las negociaciones y los acuerdos de paz. El reto ahora es dotar a esto de continuidad en el largo plazo”. En ese largo plazo, Christian Aid, InspirAction y Sisma Mujer seguirán promoviendo la participación igualitaria de las mujeres en la política, porque, efectivamente, sin la voz de las mujeres no puede haber paz.