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La equidad, imprescindible para prevenir la catástrofe climática

lunes, 25 de marzo de 2019  Blog Cambio Climático
En InspirAction defendemos la justicia climática, porque los que más contribuyen al cambio climático no son los que más están sufriendo sus efectos. Las medidas y planes puestos en marcha para frenar el cambio climático no están teniendo en cuenta la importancia de la justicia climática y la equidad.

Por Alison Doig, directora de Política Global de Christian Aid. 


Para cumplir el objetivo del Acuerdo de París sobre el Clima de mantener el calentamiento global por debajo de 1.5˚C tiene que haber una aumento masivo y urgente de la ambición y de la acción para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto sólo puede lograrse si los negociadores sobre el clima mantienen un debate franco y abierto sobre la equidad y la justicia climática.

Una vez pedí a una clase de niños de 11 años que calcularan su huella de carbono, e inmediatamente me di cuenta de qué niños venían de las familias más ricas y cuáles de las más pobres. Los niños más ricos y sus familias tenían enormes huellas de carbono y podían tomar decisiones sobre sus emisiones de carbono: cuántas veces se iban de vacaciones al extranjero , cuánto combustible gastaban con sus coches 4x4, y el consumo de energía de sus casas. Los niños más pobres tenían bajas emisiones de carbono y no tenían otra opción que ir andando a la escuela, vivir en apartamentos alquilados y mal aislados de las corrientes de aire y consumir electricidad del proveedor más barato y sucio.

En síntesis, los niños más ricos generaban más emisiones que los más pobres, y al mismo tiempo tenían más poder para abordar este problema. Una tendencia similar ocurre cuando observamos la acción climática a nivel internacional.

La investigación de la Civil Society Equity Review muestra que el 10% de los individuos más ricos son responsables de más de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. La huella de carbono del 10% más pobre apenas puede ser rastreada. Las personas ricas residen en su inmensa mayoría en países ricos. Los países ricos que se comprometieron en la Convención del Clima de la ONU a "tomar la iniciativa en la lucha contra el cambio climático" deben reconocer las implicaciones de su posición de privilegio para calcular el nivel de acción que deben emprender, tanto a nivel nacional como mundial.graficoemisionesyriqueza(1)

La equidad al implementar el Acuerdo de París

La "equidad" en las negociaciones sobre el cambio climático se refiere a la idea de que los diferentes países tienen diferentes niveles de responsabilidad de actuar. Pero dentro de las actuales negociaciones sobre la aplicación del Acuerdo de París sobre el Clima existe una enorme resistencia a utilizar la palabra "equidad" debido a los anteriores desacuerdos y al posicionamiento político. En el marco del Protocolo de Kioto, la equidad se utilizó para describir una clara división entre los países "desarrollados" que tenían objetivos de reducción de emisiones y los países "en vías de desarrollo", que no los tenían. Bajo el Acuerdo de París, la equidad está mucho peor definida.

En realidad, los que más se oponen a un debate constructivo sobre la equidad son los países ricos, que quieren evadir o minimizar sus propias obligaciones. Saben que la equidad significa cambiar la forma en que dirigen sus propias economías. También significa renunciar a parte de su poder global; compartir sus recursos financieros y tecnológicos con las naciones más pobres para ayudarlas a desarrollarse de un modo que no pierda de vista la dimensión climática.

Los compromisos nacionales asumidos en las negociaciones de París sobre el clima hablan por sí solos. Un análisis detallado del informe de Civil Society Equity Review calcula que las naciones ricas, incluidos los países de la UE y los EE.UU., están asumiendo menos de la cuarta parte de lo que les correspondería en cuanto a la acción global necesaria para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mantenerse dentro del límite de 1.5˚C. Necesitan elevar su implicación, rápido.

Los países más pobres también pueden hacer más para adoptar vías de desarrollo alternativas con bajas emisiones de carbono, pero, para tomar esa decisión, necesitan que los países ricos colaboren con ellos, compartiendo financiación y tecnologías limpias. Solo así podremos asegurar para todos un mundo con un clima seguro.

Volver a poner en marcha las negociaciones

Es bien sabido que una de las grandes potencias no está cooperando en las negociaciones: los Estados Unidos. Sin embargo, eso no significa que el resto pueda sentarse y no hacer nada. La crisis climática se extiende como un tren desbocado, provocando incendios forestales, sequías, inundaciones y colapso ecológico, lo que genera un caos económico y social. El informe especial del IPCC sobre 1.5˚C nos ha dicho que tenemos poco más de una década para volver a encarrilar el tren y darnos la oportunidad de evitar el desastre.

Es el momento de un debate maduro sobre la justicia climática, la urgencia y la equidad a medida que avanzamos en la aplicación del Acuerdo de París y asumimos la enormidad de la tarea que tenemos por delante. Para aquellos de nosotros que vivimos en países ricos, esto significa admitir nuestra responsabilidad histórica como causantes del cambio climático y reconocer nuestra capacidad económica para apoyar las transiciones nacionales y globales que se necesitan. La colaboración de los países ricos con los países más pobres para apoyar la transición internacional hacia una economía de cero emisiones de carbono no es caridad, sino una necesidad y una responsabilidad. Un resultado climático no es ni ambicioso ni justo si no logra evitar catástrofe.

Durante un debate reciente sobre cómo acelerar la acción climática, un funcionario me preguntó cómo se podía garantizar la equidad climática haciendo que las comunidades más pobres redujeran sus emisiones de CO2, para que las incluyéramos en la acción climática. No había entendido nada. ¿Podemos culpar a una mujer africana pobre por emitir carbón negro desde su fogón, mientras nosotros volamos por todo el mundo en un lujo relativo? Un individuo rico no debe ocultar su consumo excesivo detrás de las bajas emisiones de un agricultor pobre. Todos tenemos que ser parte de la solución al cambio climático. Pero debemos reconocer que algunos de nosotros podemos elegir y tenemos riqueza para hacer cambios, mientras que otros necesitan apoyo para poder tomar decisiones positivas.

Reconocer el poder que subyace a la toma de decisiones es vital para lograr ambición frente al cambio climático, ya sea a nivel individual o nacional. Reconocer qué países tienen el poder de tomar decisiones y cuáles requerirán apoyo para tomar el camino hacia las cero emisiones de carbono es esencial para las negociaciones. Sólo lograremos una solución duradera a nuestra crisis climática si hablamos sobre equidad y actuamos con equidad.


En la imagen, el Monte Chacaltaya (Bolivia), a 5.300 metros de altura sobre el nivel del mar, es el rostro del Cambio climático. En 2009, este glaciar de 18.000 años de antiguedad era la base de un complejo turístico de esquí. Hoy está derretido. Empezó a derretirse a mediados de los 80.