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La carta a los Reyes Magos de InspirAction

Sólo quedan unos días… Y son ya muchos los niños y los no tan niños que se preguntan qué les traerán los Reyes Magos este año. En InspirAction pensamos que hemos sido bastante buenos. ¡Pero no sólo nosotros! Los que de verdad han sido buenos, buenísimos, son los miembros de nuestras contrapartes: hombres y mujeres que cada día se dejan la piel en organizaciones locales a las que apoyamos con vuestra ayuda. Ellos, y todos aquellos que reciben al final nuestro apoyo: esos que llamamos con esa palabreja tan fea, los “beneficiarios”, y que en el fondo son ni más ni menos que los protagonistas de esta historia. Personas que creen que merece la pena luchar por un mundo más humano, más justo, más habitable e inclusivo. Defensores de derechos humanos, activistas medioambientales, técnicos de proyectos, médicos, enfermeros y logistas que llevan auxilio de emergencia a las víctimas de catástrofes, abogados, miembros de cooperativas, campesinos, feministas, maestros… La lista sería larga. Porque de verdad han sido no buenos, sino francamente excepcionales, hemos decidido transmitir desde aquí su pequeña gran lista de deseos para los Reyes Magos de Oriente. Desearíamos muchas cosas, claro, pero no cabrían en esta lista, y no es cuestión de agobiar demasiado a sus Majestades, que tienen mucho trabajo en estas fechas. A continuación, un pequeño extracto. Querríamos: -         Un poquitín de decisión y valentía por parte de los tomadores de decisiones. ¡Que se atrevan, hombre! Que se olviden de las presiones, que no renieguen de su vocación de servicio público, que se crean de verdad las cosas pueden cambiar. -         Un planeta libre de la amenaza permanente de un calentamiento global que hipoteca nuestro futuro. Y para ello… nos atrevemos a soñar que los gobiernos del mundo firmen un acuerdo justo, ambicioso y vinculante que limite las emisiones de gases de efecto invernadero. -         Algo de paz, que ya nos la merecemos… Sobre todo aquellos que viven el regiones azotadas por conflictos sin tregua, bajo los que se esconden a menudo despiadados intereses ajenos a las víctimas. -         Una pizca de decisión para acabar con la opacidad financiera y la lacra de los paraísos fiscales. Bueno seamos sinceros… ¡Seguramente nos hace falta un buen montón de decisión, y la queremos ya! -         Un mundo donde alzar la voz en defensa de las víctimas de violaciones de derechos humanos no suponga una condena a muerte. -         Un buen saco, a repartir entre todos y cada uno de nosotros, de respeto, de cariño y atención hacia los más vulnerables, hacia los olvidados, hacia los que para muchos no cuentan: niños y ancianos, mujeres maltratadas y sin recursos, enfermos que sufren como consecuencia de la estigmatización… -         Y por último, pero no menos importante: un puñadito de ilusión y esperanza, que nos ayude a pesar de las dificultades a conservar intacta la certeza de que podemos y debemos seguir luchando. Y tú, ¿qué añadirías a esta lista?

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