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Homenajes más que cuestionables

viernes, 1 de marzo de 2013  Blog     Pueblos indígenas, Derechos Humanos, Derechos Humanos
Hace unos días la alcaldesa de nuestra capital, Ana Botella, entregaba las Llaves de Oro de Madrid al presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, quien aprovechaba la visita para almorzar con el Rey y Rajoy, y unos días después, para ser recibido por Benedicto XVI. Un acto protocolario más, pensarán algunos, sin mucha importancia. Pero si nos paramos a pensarlo... ¿De verdad sin importancia? Otto Pérez Molina no es un guatemalteco más, y no lo decimos porque sea el presidente electo de este pequeño país centroamericano. Nos referimos a su más que siniestro pasado como Jefe de Inteligencia Militar durante la dictadura del General Ríos Montt, (1982-83) una de las épocas más sangrientas vividas durante el conflicto armado guatemalteco. Un verdadero genocidio en el que murieron más de 200.000 personas, en su mayoría indígenas mayas. Otto Pérez Molina, formado en la Escuela de las Américas, "trabajó" durante esta época en el área de El Quiché, una de las más duramente castigadas por la política de tierra arrasada del ejército. Pérez Molina era entonces comandante de una de las “Fuerzas de Tarea” creadas por el Ejército para combatir a la guerrilla. En el municipio de Chajul, Quiché, donde operaba la Fuerza de Tarea Gumarcaj, liderada por el actual presidente, 26 aldeas fueron literalmente borradas del mapa,  en lo que la Comisión para el Esclarecimiento Histórico ha catalogado como un verdadero "acto de genocidio". ¿Pero qué opina ahora este hombre sobre aquellos años? ¿Cuál  fue su respuesta cuando en la campaña electoral se recordaba su pasado? "Que alguien me demuestre que hubo genocidio" dijo. Tal vez el señor Pérez Molina necesita para salir de dudas visitar las fosas comunes donde se amontonan los miles de cadáveres resultado de esta campaña de contrainsurgencia. O hablar con las viudas o los huérfanos. Quizás entrevistarse con alguno de los cientos de miles de exiliados... Aunque no, bien pensado, seguramente no le hace falta. Este hombre debe ser más que consciente de lo que hizo. La pregunta es: ¿lo son nuestro presidente, el Rey Juan Carlos y el (ex) Papa Benedicto cuando lo reciben cordialmente y sientan a almorzar a su lado? ¿Los es Ana Botella, alcaldesa de Madrid, cuando le entrega las llaves de la ciudad? Nos sentimos tristes, avergonzados e indignados de que el Ayuntamiento haya hecho entrega de este distintivo a Pérez Molina. "Guatemala y Madrid siempre se han sentido cerca" dicen. Pero ¿cerca de quién? Nosotros lo tenemos claro: nos sentimos cerca de las miles de víctimas de masacres, desapariciones forzadas, ejecuciones arbitrarias y torturas y denunciamos y criticamos que se invisibilice su sufrimiento con actos como éste. Precisamente porque nos sentimos de corazón cerca del pueblo guatemalteco, nos gustaría que no se rinda homenaje a personas que hicieron tanto daño. *Imagen cortesía de Eldiario.es

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