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España y América Latina, ¿hermanas en la (in)justicia?

martes, 12 de febrero de 2013  Blog Justicia Fiscal     Ayuda Humanitaria
Hace unos días en InspirAction lanzamos una nueva petición en change.org encaminada a exigir al Presidente Rajoy que baje los impuestos indirectos y que ponga en marcha una política fiscal verdaderamente progresiva que garantice que paguen más quienes más tienen. En España vemos cómo lamentablemente nuestro sistema fiscal, en vez de avanzar hacia la progresividad, es cada vez más regresivo: en los últimos dos años el IVA, el impuesto sobre el consumo, ha subido más de 5 puntos porcentuales. Es decir, para llenar la cesta de la compra cada vez pagan mayor porcentaje de sus ingresos quienes menos tienen. Difícilmente se puede hablar así de justicia, nos tememos.

Pero esta situación no sólo la sufrimos en nuestro país ¿Qué pasa en el resto de las regiones donde trabaja InspirAction? ¿Qué pasa en América Latina, la zona que histórica y culturalmente sentimos más cercana? Por desgracia, nada muy diferente: históricamente, los sistemas fiscales latinoamericanos se han apoyado más en los impuestos indirectos, aquellos que gravan fundamentalmente el consumo. Así, son los sectores más pobres y vulnerables de la sociedad los que mayor porcentaje de sus exiguos ingresos destinan al consumo de artículos de primera necesidad. Mientras, los más ricos, a uno y otro lado del océano, se aprovechan de sistemas fiscales que facilitan numerosos medios y lagunas legales para pagar menos impuestos: las rentas de capital reciben tanto en España como en América Latina un claro trato de favor, gracias a distintos tipos de exenciones. No es difícil deducir que subir los impuestos sobre el consumo, sin atajar la evasión y la elusión fiscal, implica que son los contribuyentes que ya pagan sus impuestos los que sufren la mayor carga fiscal, en lugar de aquellos que defraudan sistemáticamente a Hacienda. Pero las similitudes no acaban aquí. América Latina es la región más desigual del mundo. España, por su parte, ostenta el triste record de ser el país con mayor desigualdad social de la eurozona. ¿Más coincidencias? Podríamos hablar de la informalidad de nuestras economías: en España entre el 21 y el 24% de nuestra economía está “sumergida”. En América Latina, según datos de CEPAL, un 43%. ¿Hablamos de fraude fiscal? ¿De la debilidad de nuestras agencias tributarias? ¿O mejor aún, de corrupción? ¿Alguien da más? Seguro que sin mucho esfuerzo, y a pesar de la diversidad de esta región, se os ocurren más parecidos… Compartimos problemas y compartimos retos. Y uno de ellos, sin duda, es mejorar el impacto distributivo de los impuestos. Porque sin impuestos, por mucho que nos disgusten, difícilmente podrán financiarse las políticas públicas necesarias para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Siempre y cuando, claro, que estemos hablando de sistemas tributarios justos, que enfrenten la regresividad y en los que la carga fiscal y la inversión pública no sufra la lacra de la corrupción, la evasión, o los privilegios de unos pocos… En tiempos de crisis, más  que nunca, debemos exigir Justicia Fiscal.

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