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Energía para qué y para quién

jueves, 4 de octubre de 2012  Blog Cambio Climático     Derechos Humanos, Energía

El 11 de septiembre el gobierno brasileño anunció un paquete de iniciativas que tienen como objetivo último reducir el precio de la energía tanto para los consumidores como para la industria. Como parte de este paquete, que supondrá bajar los precios una media de un 17%, el gobierno anunció que a partir de ahora se mantendrá un control público sobre las concesiones de energía y que se reducirán las tasas y de los impuestos para la producción y distribución de energía. Según el Movimiento de Afectados por Represas (MAB), una de nuestras contrapartes en Brasil, existen ciertas lagunas en este nuevo plan de gobierno, ya que no se establecen garantías para frenar el actual proceso de precarización del trabajo en el sector energético, que desde que fue privatizado en los años noventa ha experimentado un alarmante aumento de los accidentes laborales. Además, los consumidores nacionales se verán beneficiados por una disminución en las tasas de sólo el 13% mientras que la industria se beneficiará de reducciones de casi el 28%. Aunque es cierto que el hecho de que no esté prevista una mayor privatización de la producción y distribución de energía es un avance indudable, aún queda camino por recorrer. MAB ha reclamado desde su fundación en los años sesenta una reducción del precio de la energía: Brasil es un país con abundancia de fuentes baratas de energía, pero los brasileños pagan una de las tarifas más caras del mundo. Además el MAB señala que "este nuevo paquete de iniciativas no reconoce, ni siquiera menciona, los derechos de los afectados por represas, ni su sufrimiento, a pesar de suponer una deuda por parte del Estado brasileño que ha sido reconocido por el mismo ex presidente Lula da Silva. Hemos dado un pequeño paso adelante, sí! Pero como indican desde el MAB, las medidas positivas para los más pobres y vulnerables seguirán siendo objeto de controversia. Por lo tanto, la movilización y el conocimiento de los derechos es fundamental para que el acceso a la energía no sea un instrumento para reforzar las desigualdades, sino una herramienta para nivelar la sociedad brasileña y ayudar a que sea más equitativa y justa.

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