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Energía Limpia para Europa, el papel de la ciudadanía y las ciudades

martes, 19 de septiembre de 2017  Notas de prensa Cambio Climático     Renovables
¿Qué están haciendo los Ayuntamientos y l@s ciudadan@s para cambiar el modelo energético?
Con Trump y Estados Unidos fuera de la ecuación para hacer frente al cambio climático y seguir la Agenda 2030, la Unión Europa debe dar respuesta y actuar para liderar el proceso y salvar nuestro planeta.

Durante la mañana de ayer, Amigos de la Tierra celebró una jornada destinada a analizar las iniciativas puestas en marcha y localizar los grandes retos y oportunidades de la ciudadanía y de las propias ciudades para avanzar a una sociedad descarbonizada.

Juan Luis Ballesteros, analista político en la Representación de la Comisión Europea en Madrid, recalcó que el planeta nos está pidiendo a gritos que le demos una solución a los problemas ambientales y ecológicos. Así, la visión de la Comisión es invertir en energías limpias, contribuyendo en una reducción de emisiones y fomentando la eficiencia energética y el uso de renovables.

De este modo, el paquete de energía limpia europeo busca asegurar que nos mantengamos en la vanguardia de la transición, transformar el Acuerdo de París en acciones y políticas, y afrontar los desafíos del futuro. Concretamente, impulsando la inversión, fomentando la innovación y empoderando a l@s usuari@s, reforzando la seguridad del suministro energético.

A lo que Héctor de Prado, de Amigos de la Tierra, puso en la mesa que sin compromisos concretos y reales y sin ambición de los estados miembros, las propuestas de la Comisión se quedarán en meras buenas intenciones o babybsteps, ya que actualmente a nivel europeo se está gastando un millón de millones al día en combustibles fósiles.

Soberanía y democracia energética

En la presentación de iniciativas en Madrid, Cádiz, Rivas y Móstoles, se pudieron observar ciertas diferencias de planteamiento del problema y de cómo solucionarlo desde sus respectivas ciudades.

En Madrid se hablan de propuestas de futuro para garantizar la energía 100% renovable: convertir al ayuntamiento en consumidor directo, uso de contratos sostenibles y de eliminar paulatinamente el Gasóleo C en el plazo de 2 años, etc. hacia unos objetivos de autoconsumo y sostenibilidad para el 2030. Carlos Esteban González del Ayuntamiento de Madrid, mostró cómo tras las consultas ciudadanas (Madrid Decide), se reflejó un gran interés y respaldo en conseguir una ciudad 100% sostenible.

Mientras que en Cádiz, se parte de la idea de sacar la política energética de los despachos y movilizar a la ciudadanía para que participen en el cambio hacia un nuevo modelo energético (eficiente, renovable y democrático). Así, Alba del Campo, Coordinadora de la mesa de transición energética en Cádiz, reflejó que el mayor freno en España es político, poniendo el ejemplo de Alemania, donde más del 50% de la energía consumida está en manos de la gente, mientras que España no alcanza el 2%, ya que las renovables están en manos de las mismas grandes inversoras y se ignora a otros actores sociales. “Sin un cambio en la cultura energética, nos estaremos acercando a un escenario social y ambiental muy complicado de afrontar en el futuro”

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Emilio Santiago Muiño, Director de Medio Ambiente del Ayto. Móstoles, quiso hacer una pequeña advertencia: “Un optimismo 100% sostenible es muy peligroso”, ya que no se trata tan sólo de una cuestión de ecoeficiencia y de transición, sino de decrecimiento, que cambiaría nuestra manera de producción y de vida actual, sometiéndonos a “economías estacionarias” y dependientes de los componentes fósiles y minerales necesarios para la construcción de las infraestructuras. De este modo, hizo hincapié en que existen dos grandes tabúes: nuestro modelo de desarrollo y la generación de conflictos por el mantenimiento de minerales o recursos naturales (por ejemplo, el caso de uranio en Mali y presencia de tropas francesas).

En lo que respecta a Móstoles, Muiño enunció que adoptan medidas exitosas, como el proyecto 50/50 en Rubí, dejando atrás las smartcities ante la falta de resultados visibles y abogando por la participación activa de los ciudadanos, rompiendo con la lógica de las tendencias de consumo de los últimos 30 años.

Y, como defensor de las smartcities, Carlos Ventura, del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid, apuesta firmemente por la tecnología como medio para reducir y constatar los avances y ahorros necesarios para alcanzar unas ciudades sostenibles, introduciendo dos aspectos innovadores: tecnología LED de alumbrado o partes inteligentes, donde se ilumina el espacio cuando realmente haya alguien; y “Luz Verde”, un programa estratégico para la compra y venta de energía, convirtiendo al ayuntamiento en comercializadora.

Pero… ¿Eso no es ilegal?

Tras la finalización del primer panel, quedó claro que sembrar la duda sobre las renovables es un error que provocaría el estancamiento y el empeoramiento de nuestro modelo a día de hoy. Pero que del mismo modo no se puede perder de vista los impactos sociales y económicos que provocarían… Los cambios en la manera y modelos de consumo y producción de las personas son grandes aspectos a tener en cuenta y que han de ser incluido en las agendas políticas y en la formación e información de l@s vecin@s hacia la sostenibilidad y el autoconsumo.

Romper con los mitos, los miedos y las costumbres de la sociedad es otro de los grandes retos a batir, puesto que existe una sensación generalizada de que depende de, por ejemplo, energía solar con la instalación de paneles es ilegal, demasiado “rollo” o, incluso, inservible.

Por ese motivo, es responsabilidad del Estado y de los Ayuntamientos el informar debidamente a l@s ciudadan@s y eliminar todo tipo de trabas, facilitando la transición energética y la participación de las personas, cambiando la tradicional toma de decisiones, hacia un modelo eficiente y de mejora de la calidad de las personas.

Concienciar y sensibilizar a la población que vive en el asfalto de que nuestro modelo es insostenible, poder acercarles la naturaleza y demostrarles la repercusión de sus actos en nuestro ecosistema, es nuestra principal misión.

Así, se necesitan medidas concretas, adaptadas al contexto de cada ciudad y sus capacidades.

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