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Ellas, protectoras de nuestro planeta

Por Wei-Hui Cui Chen viernes, 25 de agosto de 2017  Blog Igualdad de Género
“Las mujeres y las niñas de las zonas rurales son agentes clave del cambio para liberar al mundo del hambre y la pobreza extrema”
En la economía rural el papel de la mujer es vital en cualquier parte del mundo donde queramos mirar, debido a su implicación en el sector agrícola y en el desarrollo sostenible de nuestro planeta. Pero los estereotipos de género entorpecen sus vidas y su capacidad de trabajo, limitándoles el uso y acceso de los recursos y servicios productivos.

2017-08-24Ellas-t300A pesar de ser la principal fuerza de trabajo en el campo, el pilar de la agricultura de pequeña escala y las encargadas (por defecto) de llevar la comida a la mesa, en África y América Latina la mujer rural ostenta menos del 10% de la propiedad de las tierras.

Existe una gran diferencia entre ser propietaria o arrendataria de la tierra, porque por mucho que las mujeres puedan cultivar o estar a cargo de la parcela, ello no implica que tengan derechos o incentivos sobre la tierra que les permitan aumentar la calidad y productividad del mismo.

Pero aunque fueran legalmente las propietarias, a la hora de la verdad son apartadas en la toma de decisiones vinculadas con el uso de las tierras, ya sea por motivos culturales, normas no escritas o, simplemente, ante falta de empoderamiento.

Por ello, aunque recaiga en ellas el peso de la responsabilidad dela producción y el mantenimiento, las políticas de desarrollo siguen considerando al hombre como el productor y a la mujer como la responsable del hogar, dejándola al margen de la población económicamente activa.

Así, el pasado 5 de julio, durante la  cuadragésima Conferencia de la FAO, en Roma, se celebró un panel de debate bajo el título de: “No dejar a nadie atrás: Lograr la igualdad de género para la seguridad alimentaria, la nutrición y la agricultura sostenible', donde participó Jessica Vega, perteneciente al pueblo mixteca, donde reflejó la múltiple discriminación que padecen las mujeres jóvenes indígenas alrededor del mundo, que están siendo victimizadas por su identidad, género y edad en un entorno de inseguridad y constante hostigamiento.

Reflejando, una vez más, que sin igualdad de género ni empoderamiento económico, social y político de las mujeres rurales, no se logrará, entre otras, la seguridad alimentaria ni una agricultura sostenible en un contexto de cambio climático.

Ellas, el arma secreta contra cambio climático

Se encuentran en primera línea y suelen ser más afectadas, en comparación con los hombres y los niños, por la pobreza, la inseguridad alimentaria, la falta de atención sanitaria, las crisis económicas y el cambio climático.

Por ejemplo, las sequías, inundaciones y las lluvias intermitentes repercuten en su capacidad productiva de alimentos básicos; la desertificación y los incendios han provocado que tengan que recorrer mayores distancias para recoger agua o madera (para producir energía), quedando expuestas al peligro de violencia e incluso a la pérdida de oportunidades: asistir a clase, diversificar sus actividades, participar en encuentros…

2017-08-25Ellas2-t300Pero se olvida de que tienen la capacidad de adaptación y de paliación, por la experiencia y los conocimientos para hacer frente a los riesgos y amenazas del cambio climático (cómo conservar el agua y el suelo, dónde construir las defensas contra posibles inundaciones…) al saber cómo administrar los recursos naturales frente a las realidades medioambientales.

La falta de representación hace que existan menos puntos de vista, perspectivas y aportaciones técnicas a la hora de definir las líneas de actuación hacia el desarrollo sostenible agrícola. Dejar de lado a más de la mitad de la población rural es un grave error.

Pero las menos representadas

Ahora, si miramos a escala global, a pesar de que el 47% de los y las lideresas del mundo han mostrado estar a favor de la existencia de cuotas de género en las juntas corporativas, las mujeres siguen teniendo escasa representación en los puestos de liderazgo y de dirección tanto en los sectores públicos como privados, ocupando menos de una tercera parte en los puestos de dirección de nivel medio-alto.

Pero aunque un 39% de los países de todo el mundo estén implementando algún tipo de sistema de cuotas en cuanto a la presentación de las mujeres en la política, la falta de paridad sigue siendo la orden del día. Datos de este año demuestran que tan sólo el 23,4% de los miembros de los parlamentos nacionales son mujeres, lo que nos deja ver que queda mucho camino por recorrer, mayores esfuerzos y acciones que vayan más allá del discurso y la voluntad.

Hay que poner fin a la violencia contra la mujer, invertir en la economía de cuidados, reducir la brecha salarial y, sobre todo, no dejar a ninguna mujer atrás.

Ninguna violencia nos es ajena