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El sector extractivo en el punto de mira ambiental y fiscal

Por Rodolfo Bejarano, miembro de LATINDADD – Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos- lunes, 29 de febrero de 2016  Blog Justicia Fiscal     Empresas extractivas
Lima albergó el 24 y 25 de febrero la conferencia global de la Iniciativa por la Transparencia de la Industria Extractiva (EITI) donde la sociedad civil exigió informes país por país y una atención decidida sobre los aportes fiscales a los países donde se desarrollan las actividades, además del análisis de impacto ambiental.

La Iniciativa por la Transparencia de la Industria Extractiva (EITI, por sus siglas en inglés) ha tenido su séptima conferencia global en febrero en Perú y está enfocada en los resultados de la implementación del Estándar EITI, así como en discutir sobre cómo integrar los requisitos de transparencia del EITI directamente en el funcionamiento de las empresas y las políticas de gobierno.

eiti

Esta iniciativa busca combatir la corrupción y los conflictos que a menudo provoca la extracción de riquezas naturales como petróleo, gas y minerales, ofreciendo información  de los pagos que estas empresas extractivas ofrecen a los gobiernos a cambio. La teoría es que la ciudadanía pueda ver cómo se gestionan sus recursos. Pero la práctica dista mucho de ser todo lo transparente y exhaustiva que debiera. Treinta y un países están de acuerdo con la directiva EITI, pero su desarrollo es efectivo en dieciocho.

Si bien esta iniciativa es resultado de un esfuerzo inicial de hace más de una década de parte de las organizaciones de la sociedad civil, que de manera conjunta lucharon para que se visualizara con transparencia la información sobre los pagos que realizan las empresas del sector minero y petrolero a los estados, ahora es necesario evaluar hasta qué punto es posible avanzar en la mejora de este instrumento. 

Uno de los temas que están siendo levantados con motivo de la conferencia en Lima es la incorporación de la dimensión ambiental en los informes elaborados por los países, lo que implica que las empresas brinden información del dinero que han destinado a acciones para el manejo y cuidado ambiental.

La poca voluntad de las empresas que se han adherido a esta iniciativa y la escasez -además de poco fiable- de la información que aparece en los reportes que elaboran los países, ha hecho que la sociedad civil plantee la necesidad de incorporar nuevos elementos en los estándares EITI. Aunque hablar de los impactos negativos que causa el extractivismo en el medio ambiente es muy importante, también puede ser contraproducente enfocar el debate solo en este campo.


La importancia de la fiscalidad

Por un lado, el hecho de que se transparente la información sobre los pagos que realizan las empresas al Estado, o destinan directamente para programas ambientales, no quiere decir necesariamente que con esto se logre mejorar la calidad ambiental de las zonas afectadas; o se reparen los daños ocasionados por la actividad extractiva. Además, en un contexto de reducción de los estándares ambientales en países como el Perú, la transparencia no servirá de mucho cuando lo primero que hay que hacer es que se establezcan normas adecuadas e instituciones fuertes que protejan la naturaleza.

El otro asunto, que es quizás el más importante, es que al centrarse en lo ambiental se está desviando la atención de un tema que es mucho más importante, como es el de profundizar y ampliar los estándares en materia fiscal para conocer realmente cuánto y cómo es que están contribuyendo las empresas a las arcas fiscales de los países en donde operan.

Esto va más allá de saber si pagan, o no, el impuesto a la renta, o si están cumpliendo con transferir las regalías correspondientes. Es necesario conocer al detalle cómo es que se ha llegado a determinar la base imponible, es decir, sobre qué montos y valores es que se van a aplicar los impuestos y contribuciones.

Para ello se deben abrir las cuentas para saber si se han realizado operaciones que tienden a distorsionar los resultados a través de, por ejemplo, la manipulación de precios de transferencia, préstamos intrafirma, o falsa facturación. 

Estas operaciones se pueden realizar gracias al entramado de filiales y subsidiarias que usan las corporaciones en jurisdicciones con baja o nula imposición, donde además hay secretismo financiero y se crean empresas fachada y fondos con fines de ocultar riquezas. De aquí la necesidad de contar con informes que desagreguen la información contable por cada país donde están presentes las empresas, así como tener registros de acceso público donde se pueda conocer quiénes son los verdaderos beneficiarios detrás de empresas y fondos.

Algunos avances ya se están dando a través de iniciativas como BEPS, aunque como siempre los países en desarrollo quedan excluidos de estos procesos en un “club de países ricos” como es la OCDE. La conferencia EITI es una oportunidad para hacer ver las limitaciones actuales que hacen que no se pueda avanzar lo suficiente en este tema y la sociedad civil internacional tiene la misión de seguir impulsando la implementación adecuada de instrumentos como los Reportes País por País, Beneficiario Efectivo, Intercambio Automático de Información, entre otros, para que exista verdadera transparencia.


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