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El Mundial que los brasileños no ganarán

La campaña “Las jugadas de la FIFA” denuncia que los brasileños perderán entre 179 y 386 millones de euros por exenciones fiscales a las empresas asociadas a la FIFA.

Mientras en Brasil el 18,6 % de la población vive en la pobreza, el país dejará de ingresar entre 179 y 386 millones de euros, según las fuentes, debido a las exenciones fiscales que la FIFA ha conseguido para las multinacionales patrocinadoras del Mundial de Fútbol. El gran evento deportivo no va a beneficiar a todos por igual: Brasil perderá una ocasión única de invertir los ingresos tributarios que estas  empresas deberían pagar en  acabar con la injusta desigualdad que todavía asola al país.

Las exenciones fiscales son una de las condiciones, entre otras, que la FIFA impone para la celebración del Mundial y que el Gobierno brasileño ha incluido en la Ley de la Copa. Las grandes compañías serán así las grandes beneficiadas por este evento, que resultará extremadamente costoso para los brasileños. Las estimaciones más conservadoras indican que el Servicio brasileño de Recaudación Fiscal Interna perderá unos 179 millones de euros[i], aunque algunas fuentes hablan de que dejará de  ingresar hasta 386 millones[ii]. Y sin embargo, el Mundial de Fútbol de Brasil será el más caro de la historia: 10.000 millones de euros.

Las obras de construcción o reforma de los recintos que albergarán los partidos del Mundial, cifradas al principio en 800 millones de euros, superan ya los 2.700. Una inversión total superior a la que efectuaron Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 juntas, y que será costeada en su mayor parte por las arcas públicas. La financiación de las obras necesarias para el Mundial ha aumentado el nivel de endeudamiento de las ciudades sede de este evento deportivo en un 30% de media[iii].

La FIFA, por su parte, ya ha obtenido 1.380[iv] millones de dólares de beneficios gracias a la venta de entradas, derechos de transmisión televisivos y merchandising. Estos ingresos suponen un 10 por ciento más que los obtenidos en el Mundial de Sudáfrica, pero no tendrán repercusión en la población brasileña.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 18,6 % de los brasileños viven todavía en la pobreza. Un sistema fiscal justo, en el que las empresas pagasen los impuestos que deben, sería una herramienta crucial para financiar servicios públicos de calidad. Por lo tanto, las exenciones fiscales de las que se benefician las empresas asociadas a la FIFA suponen una afrenta para los alrededor de 200 millones de habitantes de Brasil, a los que se está arrebatando la oportunidad de tener una mejor educación o una mejor sanidad, entre otras prestaciones. Por ello, la ONGD española InspirAction recoge firmas en su nueva campaña “Las jugadas de la FIFA”, para pedirle a Joseph Blatter, presidente de la FIFA, que se comprometa a no volver a imponer este tipo de condiciones abusivas a los países que acojan el Mundial en el futuro.

El crecimiento económico que ha experimentado Brasil en los últimos años ha conducido al país más grande del hemisferio sur a convertirse en 2013 en la séptima economía más potente del mundo, según el FMI. Sin embargo, a pesar de los avances que se han producido en materia social, sigue siendo uno de los diez países más desiguales del planeta. La desigualdad estructural que divide a la sociedad brasileña sigue siendo una realidad: de acuerdo con el IBGE (Instituto Brasilero de Geografía e Estadística) en 2011 el 10% más rico de la población acaparaba el 44,5% de los ingresos totales del país, mientras que el 10% más pobre sólo obtenía el 1,1% del total.

Erradicar la pobreza y la desigualdad es una decisión política, y las exenciones fiscales injustas dificultan su consecución, impidiendo la distribución de la riqueza. Sin embargo, estas prácticas no sólo se dan en Brasil. Las exenciones fiscales son una herramienta utilizada frecuentemente con el objetivo de incentivar inversiones extranjeras en la región de América Latina y el Caribe. Su uso, que a menudo implica opacidad y falta de transparencia, lastra el futuro de las sociedades, ya que resta eficiencia y equidad al sistema tributario. Al reducir los ingresos por impuestos se reduce también el gasto público, de lo que los más perjudicados resultan los más pobres. Las exenciones fiscales lastran así el futuro no sólo de América Latina y el Caribe, considerada por el programa para el Desarrollo de Naciones Unidas la región más desigual del mundo, sino de los habitantes de todo el planeta.

Blatter, como presidente de la FIFA, debe dar ejemplo y demostrar que se puede “jugar” de una manera más limpia. En un momento tan mediático como es el Mundial, debe  demostrar responsabilidad y ética, marcando tendencia hacia una nueva forma de invertir. En su campaña, InspirAction pide el fin de las exenciones fiscales, que condenan a los habitantes de América Latina a sufrir unos niveles de desigualdad inaceptables. Las multinacionales deben pagar los impuestos que deben. 



[i]http://www.newstatesman.com/sport/2013/10/will-brazil-2014-be-last-time-football-world-cup-matters

[ii]http://congressoemfoco.uol.com.br/noticias/governo-e-FIFA-brigam-pelo-dinheiro-da-copa/


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