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Día Mundial de la Educación Ambiental: cinco consejos para cuidar nuestro planeta

El Cambio climático y sus consecuencias requieren medidas radicales. Los protocolos y las Cumbres no están a la altura y es necesaria una campaña de concienciación a la ciudadanía para tomar acción

El día 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental, que tiene su origen en 1975, con motivo del Seminario Internacional de Educación Ambiental que se celebró en Belgrado. Los principios de la educación ambiental fueron establecidos en el marco de los programas de las Naciones Unidas, con la Carta de Belgrado.

¿Por qué es tan importante la educación ambiental?

Concienciar sobre los daños ambientales que sufre nuestro planeta y sobre cómo poder revertirlos es esencial. Se trata de una medida de combate contra el Cambio Climático, y contra un sistema depredador, que le ha declarado la guerra al planeta. Los efectos del calentamiento global cada vez son más dolorosos: huracanes, tormentas, sequías, calor destructivo e incendios forestales, entre otros. Todos ellos tienen graves consecuencias, como es el caso las migraciones climáticas, millones de personas que tienen que abandonar sus hogares por sequías, hambrunas y otras muchas consecuencias ambientales.

Se trata de una amenaza que nos afecta a todos y todas. Sin embargo, los expertos afirman que el cambio climático afecta de manera desproporcionada a los que menos tienen y a los más vulnerables, que son mayoritariamente mujeres. Por tanto el aumento las desigualdades es otra de las consecuencias de la amenaza que sufre nuestro planeta, ya que el cambio climático afecta a las personas más vulnerables. Aspectos que requieren acción y compromiso, y para ello la educación ambiental es clave.

Aún tenemos mucho que aprender y hacer para revertir esta situación. Hoy os traemos 5 consejos para mejorar la salud de nuestro planeta:

1. Reducir nuestra huella de carbono

El primer paso para poder reducir nuestra huella de carbono es medirla. Por ejemplo, según Comunidad por el Clima “la huella de carbono de una familia de 3 miembros, con una vivienda con dos habitaciones, que hace uso de vehículo privado para recorrer 10.000 km al año y, por ejemplo, realiza un viaje en avión de ida y vuelta entre Madrid y París supone 4.807,15 kg CO2 al año”. El uso de la calefacción, el horno, el coche, tantas costumbres cotidianas en las que podemos tener un impacto. Aquí están algunas:

2. Reciclar no es suficiente: hace falta controlar los residuos

¿Te has parado a pensar la basura que generas cada día? Cualquier objeto que compremos se convertirá en residuo tarde o temprano. La creciente generación de residuos es cada vez más un problema medioambiental a tener en cuenta ya que la mayor parte de los residuos que se genera “no se aprovechan”  y los planes de gestión de las administraciones se han quedado cortos. Además, existen grandes vertederos mundiales que se han convertido en un desafío.

Mientras en Canadá, por ejemplo, se producen 777 kilos de basura por habitante al año; en EEUU, 733 y en Alemania, 617, los grandes vertederos del mundo se encuentran en Nigeria, a pesar de que se producen tan sólo 153 kilos de basura y en Brasil, 383.

Se trata de basureros con extensiones similares a las de casi 300 campos de fútbol que además sufren poblaciones que no las han generado, con la consecuente contaminación. Estos son los 10 vertederos más grandes, peligrosos y poblados del mundo.

3. ¿Sabes de dónde viene tu comida?

Existe un grave daño ambiental debido al transporte de alimentos. Si calculásemos el CO2 en nuestra lista de la compra podríamos asustarnos. No es justificable que un país con re3cursos agrarios más que suficientes como España importe cada año toneladas de verduras de Bélgica o Marruecos. Es urgente reorientar el sistema de producción y distribución de alimentos si queremos poner a las personas y el medio ambiente por delante de los intereses empresariales.

Para ello Amigos de la Tierra sacó su campaña: Alimentos kilométricos. Tu papel es informarte, mirar las etiquetas y saber de dónde viene lo que comes y las posibles vulneraciones de derechos humanos que ha generado la producción de tus alimentos.

4. Aprender de las mujeres

Las mujeres son las principales afectadas por el cambio climático, pero también las que más iniciativas ponen en marcha para adaptarse a sus consecuencias. Queda mucho que aprender de ellas, especialmente en la forma de relacionarnos con la tierra y los recursos naturales.

Mujeres activistas como andana Shiva (India) entienden y hacen eco de que somos un todo y no podemos vivir dando la espalda a la naturaleza. Defienden el papel de las mujeres y rechazan el papel de la sociedad capitalista y patriarcal que "declara a la naturaleza como muerta porque tiene que explotarla, y declara a las mujeres como pasivas porque tiene que ponerlas en un segundo plano".  Aprender de ellas es un regalo a nuestro planeta.

5. Enseñar desde la naturaleza

Hoy y todos los días, en general utilizándola como recurso educativo para mejorar y apreciar el medio ambiente. Se trata de la concepción de la naturaleza no como fuente inagotable de recursos, sino como un ecosistema frágil que tiene sus propias exigencias que hay que respetar por nuestro propio interés y supervivencia.

¿Estamos haciendo suficiente? La respuesta es no, y estas son nuestras ideas para el Día de la Educación Ambiental.  Algunas pueden parecer complicadas,  pero como dijo Naomi Klein, necesitamos “respuestas radicales ante el cambio climático”.

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