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Defender el juego como un derecho

Por Laura Alemán Arteaga, InspirAction viernes, 18 de noviembre de 2016  Blog Bolivia Cambio Climático     Infancia
¿Qué tendrá la sonrisa de esta niña jugando que tanto transmite? Transmite alegría, transmite ilusión y energía. La energía de tantos niños y niñas que hoy se despiertan en un mundo algo gris y destartalado, donde las prisas, las tareas y las responsabilidades se hacen parte intrínseca de la vida de los adultos y muchas veces también de sus vidas.

Estos niños y niñas tienen sus derechos, derechos que debemos proteger desde el primero al último como madres, padres, cuidadores o simplemente como ciudadanía. Hace algunas décadas la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño (1959) y la Convención sobre los Derechos del Niño (1989). En estos documentos se recogen sus derechos fundamentales y, entre ellos, el derecho al juego:

“Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes” (Convención sobre los Derechos del Niño, Artículo 31.1)

Recientemente, este artículo ha sido empleado como argumento en la huelga de deberes convocada por la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA). Y es que, en España, l@s alumn@s dedican unas 6,5 horas semanales a hacer deberes frente a una media de 4,9 horas en los países de la OCDE. Y, sin embargo, algunos estudios demuestran que el rendimiento académico no está directamente ligado a la cantidad de deberes que se imponen.

Además de todo lo que l@s alumn@s aprenden en el colegio – que es muy importante y necesario para su desarrollo – también aprenden jugando. El juego es una forma de interactuar con la realidad, desarrollar estructuras cognitivas y habilidades como la empatía, el trabajo en equipo o la creatividad. Estas son habilidades esenciales que definirán su personalidad como adultos y también su papel como ciudadanos y ciudadanas. Se suele decir que tenemos la responsabilidad de dejar un mundo mejor para la generación de ciudadanos y ciudadanas del mañana, pero no solemos darnos cuenta de que ya están entre nosotros y tienen mucho que decir y hacer.

“Cuando educamos a los niños, niñas y adolescentes para que participen y expresen su opinión contribuimos a la formación de sociedades más democráticas que busquen soluciones a conflictos sobre la base del diálogo y al respeto de las posiciones contrarias. La participación y expresión son valores esenciales en una comunidad pacífica, por lo tanto, todos/as estamos comprometidos/as a inculcarlos a las futuras generaciones “. (UNICEF)

Ellos y ellas también pueden ser parte activa de sus comunidades, agentes impulsores de cambios, por ejemplo, contra las desigualdades o los efectos del Cambio climático. Este es el caso de la comunidad de Capaina, en Bolivia.

Aprendiendo de la infancia de Capaina:

modelo de participación y aprendizaje a través del juego

En 2015, la organización Soluciones Prácticas, contraparte de InspirAction en Bolivia, empezó a trabajar en la comunidad de Capaina, en el norte del departamento de la Paz (Bolivia). Por su localización y vulnerabilidad ante los efectos del Cambio climático, esta región ha sido una de las más golpeadas por las inundaciones que, solo en marzo de 2014,  afectaron a unas 68.000 familias. Para reducir el impacto de futuros desastres naturales, Soluciones Prácticas empezó a trabajar en la comunidad de Capaina. Allí, se encontraron con un grupo de mentes inquietas dispuestas a participar. Dieron voz a los niños y niñas que, aún con el recuerdo presente de las últimas inundaciones, se pusieron manos a la obra y fabricaron una maqueta de su comunidad señalando los lugares y las casas seguras en las que los vecinos debían reunirse en caso de evacuación.

Además, con el apoyo de la contraparte, aprendieron una canción para recordar a sus familias qué hacer en caso de inundación y participaron en las reuniones presentando también sus ideas y propuestas. Durante este proyecto, tanto los trabajadores de Soluciones Prácticas como los miembros de la comunidad quedaron impresionados por la implicación de los más jóvenes. Lo que empezó como un juego para ell@s, resultó ser una gran aportación para el plan de emergencia de Capaina.

“Todas las ideas que se les ocurrieron a los niños eran mucho más directas y prácticas que las que se nos ocurrían a los adultos. Esta vez nos han enseñado ellos” (Dani Canamari, vecina de la comunidad).

 

 

 

 

 

 

 

 

A través de esta experiencia se demuestra que los juegos y las canciones pueden ser una vía muy interesante para que los jóvenes aprendan y a su vez participen en los procesos de desarrollo y toma de decisiones en sus comunidades. Por eso, desde InspirAction, seguiremos apoyando proyectos como este, reafirmando los derechos de los niños y las niñas y dándoles voz. ¿Te apuntas a hacerlo con nosotros y nosotras?

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“La humanidad debe al niño al niño lo mejor que puede darle” (Declaración de los Derechos del Niño).

 


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