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COP25: Construyendo un puente de América Latina a Glasgow

Por Alejandro González - Asesor en Cambio climático para América Latina lunes, 25 de noviembre de 2019  Blog Cambio Climático
2019, uno de los años en que los que la realidad del cambio climático se hecho más evidente que nunca terminará con la XXV Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. La reunión tendrá lugar tras la publicación de nuevas y sólidas pruebas científicas sobre las amenazas del cambio climático para los recursos hídricos y terrestres. Esperamos que esta cumbre establezca la ambición climática necesaria para la próxima década. Pero el camino hacia la COP25 ha sido difícil, empezando por la ubicación, que ya ha cambiado tres veces en un año.

Justicia climática en el camino hacia la Cop25

La COP25 estaba originalmente programada en Brasil hasta que el anticientífico radical de derechas Jair Bolsonaro lo canceló. A continuación, Chile ofreció hospedar la Cumbre. Pero hace tan solo unas semanas, las desigualdades en la sociedad chilena respaldadas por un sistema económico roto, explotaron. La crisis sociopolítica se ha cobrado hasta ahora la muerte de 200 personas y ya hay más de 2000 heridas por balas, esta es una de las muchas movilizaciones represaliadas que se están desarrollando en América Latina y el Caribe, desde Bolivia hasta Ecuador y Haití. La COP25 ya no puede tener lugar en Chile.

Irónicamente, es en parte la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles exigidos por el Fondo Monetario Internacional que ha elevado el precio del transporte y otros bienes básicos, lo que ha provocado la explosión de las protestas sociales, particularmente en Chile y Ecuador. Por lo tanto, las protestas destacan la importancia de abordar las desigualdades y la pobreza al mismo tiempo que se toman las decisiones climáticas.

Normalmente en las cumbres sobre el cambio climático, InspirAction y Christian Aid piden medidas específicas como la eliminación gradual de los subsidios globales o las inversiones en combustibles fósiles. Pero ya no pedimos solo estas medidas. Estamos presionando a los líderes internacionales para que aborden la crisis climática de una manera que mejore también la vida de los más pobres. En estos últimos meses, los eventos en América Latina han fortalecido nuestro posicionamiento sobre una acción climática basada en la justicia social y democracia.

Poniendo el foco en América Latina

Suspender definitivamente la cumbre habría sido un desastre para la acción climática urgente. España ha dado un paso adelante para organizarla aun sabiendo que organizar una cumbre climática para 25,000 delegados en menos de cinco semanas es un desafío sin precedentes. Ahora todo se está desarrollando en Madrid, aunque Chile seguirá siendo el país líder de las negociaciones. El objetivo es mantener el enfoque latinoamericano en las negociaciones antes de que las Cumbres se celebren de nuevo en Europa como está previsto para la COP26 con sede en Glasgow.

Un enfoque latinoamericano en la COP25 significa una excelente oportunidad para hablar sobre soluciones basadas en la naturaleza para la resiliencia humana y del ecosistema. América Latina es el hogar de bosques megadiversos como la Amazonía, que crean gran parte de las precipitaciones de América del Sur y contribuye al flujo de agua y al enfriamiento por evaporación. En Madrid apoyaremos las luchas de las comunidades forestales para proteger sus hogares del uso nocivo de la tierra.

Este enfoque en los bosques es particularmente relevante para algunos de los instrumentos de política que estarán sobre la mesa en la COP25. Por ejemplo, el artículo 6 del Acuerdo de París incluye esquemas para el comercio de emisiones, que implica la discusión sobre papel de los bosques como sumideros de carbono. Argumentamos que los ecosistemas no pueden ser vistos simplemente como herramientas de almacenamiento, sino que deben tratarse de una manera holística que implique otro tipo de servicios de regulación climática y de preservación de la biodiversidad.

También debemos ir allá del comercio de emisiones y mirar al comercio en general. El acuerdo de libre comercio que se negocia actualmente entre la Unión Europea y el Mercosur aumentará el comercio entre Europa y América Latina, lo que significa que más activos y productos agrícolas de las tierras agrícolas de la cuenca del Amazonas llegarán a los mercados europeos. Esto tendrá un efecto directo en el ritmo de deforestación y de limpieza de tierras que el bosque está sufriendo. Las naciones no deberían ratificar ningún acuerdo comercial si el mismo no está alineado con los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Durante la Cumbre, les recordaremos a los gobiernos que el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur no cumple con estos objetivos.

Finanzas, mitigación y pérdidas y daños

La ambición internacional para la mitigación del cambio climático debe tener en cuenta tanto la responsabilidad histórica como el desarrollo de los países. Muchos de los países que enfrentan tanto pobreza como una mayor vulnerabilidad climática deben trabajar hacer una transición desde modelos basados en fuentes de energía sucias hacía modelos más sostenibles, pero para ello se financiación y transferencias de recursos.

Sin embargo, hasta ahora, los países más ricos no han cumplido sus promesas de aportar al menos US $ 100 mil millones al Fondo Verde para el Clima para 2020. En la última conferencia sobre financiación se comprometieron menos de $10 mil millones. No es suficiente.

Muchos países pobres, desde Haití hasta la India, ya se están enfrentando a los incrementos insoportables de eventos extremos: huracanes e inundaciones más intensas, períodos de sequía cada vez más largos... En algunos casos, ya no podemos hablar de adaptación. Necesitamos hablar sobre cómo enfrentar la "pérdida y el daño", de cómo hacer frente a las consecuencias del cambio climático que son ya inevitables. Durante esta Cumbre necesitamos que los mecanismos sobre daños y pérdidas que sirven de base a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático sean revisados ​​y mejorados. Desde InspirAction y Christian Aid argumentaremos que también es necesario proporcionar compromisos financieros.

Las negociaciones se encuentran en un periodo de transición, la fase de negociación y ajuste de instrumentos multilaterales está concluyendo y debemos por fin avanzar hacia una fase de implementación de acciones climáticas urgentes durante una década que es crucial para la Tierra. Nos quedan solo 10 años para reducir a la mitad nuestras emisiones y evitar las peores consecuencias del cambio climático, no hay tiempo que perder. Como InspirAction y Christian Aid, continuaremos trabajando hacia la justicia climática, y esperamos poder construir un puente de aprendizaje, solidaridad y justicia junto con nuestros socios y aliados latinoamericanos hasta la COP26 en Glasgow y más allá.