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Condenados a morir de frío

En España hay hogares que no pueden hacer frente a los costes de servicios tan esenciales como la luz o el agua. Sufren la llamada pobreza energética que afecta ya a más de cuatro millones de personas. Un problema que se incrementa  en época de crisis, mientras los ciudadanos vemos cómo las ganancias de las compañías eléctricas no paran de aumentar y nuestra situación es cada vez más difícil e insostenible. “Cuando el sol se pone cada día, hay gente que se enfunda dos pijamas, apaga las luces y se mete en la cama”. Así retrataba la periodista Olga Rodríguez la dura situación de estas familias. Personas que sufren pero que no tienen voz, excepto durante el mínimo espacio que les otorgan los medios de comunicación.  Porque la pobreza energética es un asunto casi invisible. Detrás de este problema podría encontrarse la muerte de más de 2.300 personas al año, sobre todo en invierno, ya que España cuenta en esta estación con una tasa de mortalidad adicional del 20,5%. Sin embargo, para los poderes públicos la pobreza energética no parece ser una prioridad. El PP ha rechazado en el Congreso varias iniciativas que proponían prohibir a las empresas cortar el suministro eléctrico por impago a las familias vulnerables. Una vez más vemos cómo el Gobierno  protege a las altas esferas del poder y da de lado a sus ciudadanos. Día Mundial de la Pobreza Energética Podemos pensar que no encender la calefacción en invierno provoca incomodidad y sufrimiento, pero las consecuencias van mucho más allá. La Organización Mundial de la Salud advierte que vivir con temperaturas inadecuadas aumenta la posibilidad de tener enfermedades físicas y mentales, sobre todo en niños y ancianos. Por otro lado, el caso de Grecia demuestra que la carencia de energía acentúa la contaminación. El país heleno ha vuelto a recurrir al carbón y otros combustibles como la madera, por lo que el pasado invierno los niveles de gases contaminantes registrados triplicaban el umbral de urgencia establecido. La crisis ha hecho que la pobreza energética se haya instalado en nuestras vidas y en nuestras sociedades. Ha alcanzado a personas que se han quedado sin trabajo y que dejan esta necesidad en un segundo plano. Dedican los pocos recursos con los que cuentan a pagar la vivienda y la alimentación. Es intolerable que el precio de la luz haya aumentado más de un 60% en los últimos años, que el Estado nos exija mayores impuestos mientras las eléctricas engrosan sus cuentas de beneficios y que al mismo tiempo, con la reforma del sector eléctrico, penalice el autoconsumo y las energías renovables. El Gobierno nos condena a una vida precaria y pretende hacernos creer que no hay más alternativa. Hoy desde InspirAction rescatamos este problema silenciado e invisible y demandamos a los poderes públicos que implementen medidas para luchar contra él. Exigimos que se prohíba a las compañías eléctricas cortar el suministro de energía en invierno a las personas más desfavorecidas y que se lleve a cabo una reforma integral de las viviendas, que aumente la eficiencia energética, así como una política energética basada en energías renovables y alejada lo más posible del uso de combustibles fósiles. Hoy pedimos que ni empresas ni gobiernos condenen a las personas a vivir con frío o sin luz, porque es una necesidad básica que el Estado debe garantizar a todos y a todas. Publicado por Marta González @martagborraz en el blog de InspirAction @inspiractionorg

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