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Colombia: Desapariciones Forzosas y Proceso de Paz

viernes, 27 de marzo de 2015  Blog
“La respuesta que recibió mi abuelo cuando buscaba a mi tía era que algo estaría haciendo ella, ideóloga de izquierda, y que se merecía lo que le había pasado. Con esta respuesta quedaba claro que no iban a poner muchos esfuerzos en encontrarla”. La activista y abogada colombiana Andrea Torres Bautista, representante de la Fundación Nydia Erika Bautista, ha estado en Madrid para denunciar el abandono de las víctimas mientras avanzan las conversaciones de paz en Colombia. Nydia Erika Bautista, tía de Andrea, desapareció de forma forzosa el 30 de agosto de 1987 en Colombia, el día que su hijo hacía la primera comunión.  Sus restos fueron encontrados tres años después con claras señales de tortura y violencia sexual. La brigada 20 del ejército de Colombia fue la responsable de su secuestro. En 1990, el sargento Bernardo Alfonso Garzón Garzón confesó ante un órgano de control de los funcionarios públicos de Colombia que fue la Brigada 20, a la que él pertenecía, la responsable del secuestro de Nydia Erika y de otros jóvenes de izquierda que desaparecieron el mismo día. Después de encontrar el cadáver, la investigación quedo abierta hasta que en 1996, el sargento Garzón que se encontraba en prisión por un caso de robo de un vehículo del ejército, recibió una visita de un Alto General. Después de esta visita el sargento Garzón decidió retractarse de sus declaraciones sobre el caso de Nydia Erika y de los demás jóvenes desaparecidos. “Él pensaba que lo iban a matar, que el ejército lo iba a matar, por haber roto el pacto de silencio con el ejército”, afirma Andrea Torres Bautista. La investigación se cerró, el Sargento Garzón salió de la cárcel y desapareció del mapa. La fiscalía comenzó a buscarlo por otros delitos de desapariciones forzadas, dando la orden de busca y captura. 15 años después apareció un testigo que declaró saber el paradero del Sargento. En 2014, el Sargento Garzón fue detenido y en el informe de captura aparecía Andrea Torres Bautista y su madre como informantes, por lo que la familia empezó a recibir amenazas. “Empezaron a presentarse vehículos sin placa en la puerta de casa, sobre todo a la hora que mis hijos salían para el colegio. A mi hijo le dieron una nota que decía que su mamá iba a tener problemas”, confirma Andrea. Andrea Torres tuvo que pedir protección a la corte Interamericana y en la actualidad está bajo medidas cautelares de la misma. Andrea y toda su familia se han enfrentado muchas veces a una situación parecida. Desde que Nydia Erika desapareció,  toda la familia se volcó en la labor de defensa de los derechos humanos, de denuncia y de búsqueda de desaparecidos en Colombia, incluso desde el exilio. Un premio otorgado a la madre de Andrea por su labor en la defensa de los derechos humanos fue lo que permitió a la familia Torres Bautista crear la fundación que lleva el nombre de Nydia Erika, y con la que actualmente trabajan acompañando a 200 familias y representando 180 casos en las diferentes instancias judiciales de Colombia. Este es uno de los tantos casos que siguen existiendo en Colombia. En pleno proceso de paz, siguen reproduciéndose desapariciones y crímenes de lesa humanidad. “En 2014 se registraron 93 de hombres y 33 de mujeres. Hablar de que todo va perfecto es engañar a la comunidad internacional. Casi el 95% de los casos están rodeados de una total impunidad y no hay sentencias contra los responsables”, aclara Andrea Torres. Andrea Torres Bautista ha realizado una gira por España para dar a conocer el trabajo de su Fundación y pedir a la comunidad internacional que no se relaje ante las conversaciones de paz de La Habana porque todavía queda un largo camino para la paz. “Sigue habiendo un conflicto, hay grupos que siguen ejerciendo la violencia, asesinando y secuestrando a personas sin respetar los derechos humanos”, asegura Andrea. InspirAction junto a Brigadas Internacionales de Paz acompañó a Andrea Torres Bautista en un encuentro en el que también intervinieron Helena Manrique Charro, psicóloga especializada en intervención psicosocial en violencia política, quien habló de la situación de desesperación, miedo y frustración en la que se encuentran los familiares de las víctimas desaparecidas, y Beatriz Gil Sánchez, representante de Plataforma Justicia por Colombia que explicó el viaje que ha realizado con la XI Delegación Asturiana de Verificación de los Derechos Humanos en Colombia. El periodista, José Manuel Martín Medem moderó la mesa en la que la conclusión fue muy clara: “Todas las partes tienen que reconocer su culpa ante las víctimas. Esto es también una garantía de no repetición. Tienen que ponerse sanciones mínimas y ejemplarizantes. La construcción de la memoria, para que las generaciones futuras sepan lo que ocurrió allí, es fundamental. Necesitamos el acceso a la justicia real y efectiva, que no se ampare a los miembros de la fuerza pública o a las organizaciones al margen de la ley que han violado los derechos humanos”, concluyó Andrea.

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