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6 formas de acabar con la violencia de género en América Latina

viernes, 23 de noviembre de 2018  Blog Igualdad de Género     Violencia de género
La región de América Latina y el Caribe tiene las tasas más altas de violencia contra las mujeres, contra las niñas y contra el colectivo LGBTI. Es también la región más desigual del mundo en cuanto a ingresos y acceso a servicios sociales. En América Central, 2 de cada 3 muertes de mujeres son asesinatos por el hecho de ser mujer y, en 1 de cada 2 casos, el asesino es el compañero o ex compañero (PNUD 2017). En Bolivia, más del 50% de las mujeres reportaron haber sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja.

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Estas cifras muestran que la violencia de género es un problema estructural y una cuestión de desequilibrios de poder. Los estados no han podido o no han querido abordar la violencia de género con la necesaria contundencia: las primeras iniciativas oficiales en la región se dieron en la década de los 90 pero el progreso no ha sido lineal, en muchas ocasiones los avances en las instituciones y en las políticas públicas han ido seguidos de reveses políticos, económicos y sociales que buscaban perpetuar la desigualdad y la consiguiente violencia.

Las desigualdades sociales y económicas son la raíz de la violencia de género: la brecha económica y la falta de acceso a la tierra, a los servicios sociales y a la igualdad de condiciones en el mercado laboral aumentan la vulnerabilidad de las mujeres y de la población LGBTI. La dependencia financiera es una de las principales causas de la violencia doméstica que sufren las mujeres: Las mujeres ganan un 22% menos que los hombres para trabajos similares.
Además, las normas sociales que limitan a las mujeres al espacio doméstico e imponen la cultura de los cuidados (responsabilidades de los niños, niñas y familiares mayores o enfermos entre otras) aumentan la discriminación y profundizan las diferencias económicas.

El acceso desigual al sistema de justicia contribuye a la reproducción de la violencia y la injusticia basada en la identidad.

Teniendo en cuenta que las desigualdades se entrecruzan -es decir, que las oportunidades de vida en América Latina y el Caribe están muy vinculadas con el lugar de nacimiento y la identidad, incluido el género, el grupo étnico, la raza, la fe o la sexualidad- vemos cómo la violencia contra las mujeres, las niñas y la población LGBTI es aún peor cuando se consideran componentes raciales. En Brasil por ejemplo, los asesinatos de mujeres negras y mestizas aumentaron un 54% entre 2003 y 2013 mientras que los asesinatos de mujeres blancas disminuyeron aproximadamente un 10% durante el mismo período.

Una nueva política contra las mujeres

En la primera década de este siglo América Latina y el Caribe vivió varios avances sociales en áreas como la salud, la educación, los derechos de las mujeres y los derechos indígenas. Una ola de esperanza nacida de gobiernos progresistas en diferentes países de la región. Sin embargo, la mayoría de estas políticas sociales no ha sido suficientemente ambiciosas como para disminuir las desigualdades profundamente arraigadas. El actual auge de los gobiernos de extrema derecha que apuntan al conservadurismo social y político asociado con la liberalización económica amenaza con eliminar todas las políticas inclusivas recientemente conquistadas y profundizar las brechas sociales y económicas. Muchos países de la región que han logrado leyes específicas para abordar la violencia de género, como la ley de 2013 para proteger a las víctimas y garantizar el acceso a la justicia en Colombia, ni siquiera aún tienen una implementación concreta. Los actuales gobiernos basados en el discurso del odio representan un grave riesgo para el aumento de la violencia contra las mujeres, las personas LGBTI, las poblaciones negras e indígenas.

Es urgente reforzar el papel de las organizaciones de la sociedad civil que siempre han desempeñado un papel importante en la garantía de los derechos y en ejercer presión sobre las instituciones para que adopten políticas contra todo tipo de violencia. La violencia de género es un problema estructural que debe abordarse en diferentes niveles y las acciones deben relacionarse con sus diversas raíces en la intersección de las desigualdades.

6 acciones contra la violencia de género en América Latina

      Estos proyectos son un ejemplo de las resistencias de la sociedad civil ante la violencia de género que sufre la región. Desde InspirAction consideramos que la violencia es causa y consecuencia de la intersección de las desigualdades en la región (brecha económica, desigual acceso a la tierra, a los servicios sociales, al mercado laboral, brecha salarial, limitación al espacio doméstico, imposición de la cultura de los cuidados, desigual acceso a la justicia). Tratar el problema de raíz y de forma global es clave para que encontrar soluciones reales y duraderas. 

      Colombia

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      En Colombia, desde InspirAcion trabajamos contra la violencia hacia colectivos LGBTI, destacando la discriminación y la falta de acceso y oportunidades a servicios básicos; este grupo de personas sufre violencia cotidiana y lo relaciona con sus reivindicaciones como víctimas del conflicto armado en el país. La violencia contra la población LGBTI es increíblemente alta en toda la región de América Latina y Caribe, como causa y consecuencia de la intersección entre las desigualdades.

      República Dominicana

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      En República Dominicana, las personas dominicanas de ascendencia haitiana no pueden obtener documentos de nacionalidad. Nuestra organización socia en terreno, MUDHA, está trabajando con mujeres de estas comunidades para empoderarlas. Son mujeres pobres, racializadas y ahora condenadas a la apatridia. Con nuestro trabajo queremos evidenciar la violencia administrativa que esta población recibe del gobierno que niega sus documentos de nacionalidad. Lee más sobre nuestro proyecto contra la violencia de género en República Dominicana. 

      Bolivia

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      En Bolivia, el socio de InspirAction, ISEAT, lanzó una publicación innovadora, “La experiencia de ser mujer en las iglesias de La Paz y El Alto”, donde se aborda el tabú de la violencia contra las mujeres en las iglesias. La publicación muestra cómo algunas religiones desempeñan un papel en la reproducción de estructuras y vulnerabilidades desiguales y, por otro lado, el potencial transformador que se deriva de abordar la violencia en el contexto de las iglesias.

      El Salvador

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      En América Central, el socio de InspirAction ORMUSA colabora con instituciones públicas en El Salvador para visibilizar la violencia contra las mujeres, influir en mejorar políticas públicas para afrontarla y aumentar inversión pública destinada a garantizar el acceso a la justicia para las mujeres. El uso de datos desagregados permite mostrar los diferentes tipos de violencia contra las mujeres y destacar el papel de las instituciones públicas (policía, sistema judicial, oficina del fiscal general y otros) en relación con la violencia de género. Lee más sobre nuestro proyecto contra la violencia de género en El Salvador.

      Haiti

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      En Haití, estamos desarrollando un proyecto de sensibilización con juventud sobre la violencia de género en las escuelas, destacando la importancia de trabajar con los jóvenes para cambiar el paradigma y crear conciencia sobre la violencia. Crear conciencia entre los jóvenes puede tener profundas consecuencias para la no reproducción de la violencia en el presente y en el futuro.

      Brasil

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      En Brasil, desde InspirAction estamos trabajando en asociación con el Movimiento de Personas Afectadas por Presas (MAB, en portugués) para apoyar a mujeres defensoras del medio ambiente en la Amazonía a través de su capacitación en derechos. Brasil es el país más letal para las personas defensoras del medio ambiente, y las tasas de muertes son especialmente altas en la región del Amazonas. El proyecto amplía el concepto de violencia de género para mostrar que la violencia contra las mujeres también está relacionada con el modelo de desarrollo que se está implementando en la región. Las mujeres son protagonistas ambiguas en esta situación, siendo, por un lado, quienes sufren formas específicas de violencia y, por otro lado, quienes lideran la resistencia en las comunidades. Lee más sobre nuestro proyecto contra la violencia de género en Brasil.