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Hilaria | August 6th, 2015

© InspirAction

¿Qué implica # FFD3 para la cumbre sobre el clima?

Por la Dr Alison Doig
Asesora Principal de InspirAction en cambio climático y desarrollo sostenible.

Este año es el super año de tres conferencias de Naciones Unidas que están conectadas y se han establecido para ayudar a resolver dos grandes problemas de nuestro tiempo: la pobreza mundial extrema y la amenaza del cambio climático.

Durante el mes de julio, los estados miembros de la ONU se han reunido en la tercera Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo para discutir las normas que rigen la financiación del desarrollo y el papel del sector privado. El resultado fue la Agenda de Acción de Addis Abeba, un documento cuya definición de financiamiento para el desarrollo sostenible incluye no sólo ayuda, sino también la tributación interna, la financiación privada, el comercio, la deuda y los mercados financieros, todo lo cual debe ser coherente con los derechos humanos y el desarrollo sostenible.

Pero, ¿qué señales ha enviado la conferencia de Addis Abeba a las negociaciones sobre clima que tendrán lugar en diciembre en la COP21 en París?

Una de las ideas más importantes en Addis Abeba fue la coherencia de políticas para el desarrollo, y el documento final reconoce el vínculo entre el clima, el medio ambiente y el desarrollo.

“Todas nuestras acciones tienen que estar apuntaladas por nuestro firme compromiso de proteger y preservar nuestro planeta y los recursos naturales, nuestra biodiversidad y nuestro clima”, dice el documento.

El problema es que no hay compromisos concretos ni plazos para garantizarlo. De hecho, la conferencia de Addis puso sobre la mesa las cuestiones correctas sobre desarrollo sostenible, pero no pudo dar respuestas claras al financiamiento climático.

Del mismo modo, el documento final reconoce claramente la urgencia de la mitigación del cambio climático y la adaptación, y expresa el deseo de “desarrollar e implementar la gestión integral del riesgo de desastres”.  Sin embargo, no lleva a la comunidad global más allá del acuerdo, ni de los procesos ya existentes. En pocas palabras, el sentido de urgencia no está  en el resultado de Addis Abeba.

En julio, la compañía multinacional de seguros británica Aviva presentó un estudio que sugiere que la falta de acción sobre el cambio climático puede acabar con 4.200 mil millones de dólares del valor de los activos gestionados. El coste del cambio climático extremo crearía pérdidas mucho mayores de 13.800 mil millones de dólares en el sector privado y 43.000 mil millones en el sector público. Esto equivale al 30 por ciento de todos los activos gestionados en el mundo.

Para las personas que viven en la pobreza, la catástrofe del cambio climático podría suponer un costo mucho mayor en términos de sus activos relativos y los ingresos futuros.

En este contexto, es muy importante que se mantengan las promesas a los países más pobres del mundo en términos de ayuda al desarrollo, y que la acción sobre el cambio climático aumente su cuota global de asistencia. El documento final de Addis Abeba envía una señal positiva sobre la entrega de 100 mil millones de dólares por año en financiamiento climático de países desarrollados a países en desarrollo. Además hace hincapié en la necesidad de “metodologías transparentes para informar sobre el financiamiento climático”. Sin embargo, no hay una pista clara sobre fondos adicionales para el clima al acuerdo de ayuda exterior, de vital urgencia.

En cuanto a la política fiscal nacional, En Addis Abeba se perdió la oportunidad de mejorar la forma en que las normas fiscales globales se hacen mediante la creación de un órgano intergubernamental que regule la fiscalidad dentro de las Naciones Unidas. Ese órgano habría permitido conocer claramente los vínculos entre fiscalidad y cambio climático, y el tema de gravar de forma efectiva y justa a las empresas multinacionales.

La cumbre también fracasó en pedir la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles, declarando solamente que “reafirmamos el compromiso de racionalizar los subsidios a los combustibles fósiles ineficientes que fomentan el consumo derrochador eliminando las distorsiones del mercado.” Esto sólo se refiere a los subsidios al consumo, que están generalmente dirigidos a los más pobres, y omite los subsidios a la producción.

Este dato es significativo ya que pone más presión sobre los países en desarrollo y la elimina de las naciones ricas productoras de combustibles fósiles. Tampoco asegurar que los subsidios en los países desarrollados se sustituyan por fuentes de energía más verdes.

En relación a la financiación privada, el documento final da la bienvenida a la responsabilidad corporativa, pero no va más allá de reconocer y promover la práctica actual, que en la mayoría de los casos es de carácter voluntario. Tampoco da confianza para pensar que los futuros inversores necesitarán pensar sobre el cambio climático o el riesgo social de sus inversiones, o que desarrollarían regulaciones para asegurar esos vínculos. En cambio, el sector privado espera obtener la mayor parte de las subvenciones con el fin de trasladar sus activos a los países en desarrollo a través de nuevos métodos de financiamiento mixto. Después tendrán que hacerse unas reformas estructurales que aseguren que la financiación privada contribuye al desarrollo sostenible y no dañan los derechos humanos.

En conclusión, 2015 puede ser el año en el que se reconoce que los problemas de la pobreza y el cambio climático están íntimamente conectados, y el de reconocer la necesidad de crear soluciones profundas e interconectadas. Esto sería un gran paso adelante. Por el momento tenemos el mecanismo de seguimiento creado en la cumbre de Addis Abeba para avanzar en este y otros temas en el año 2016.

Ya no podemos meter la cabeza en la arena, no podemos seguir fingiendo que todo se solucionará a tiempo y que todavía tenemos unos cuantos años antes de acometer los cambios urgentes que necesitaríamos para crear un mundo más seguro y próspero. Lo importante ahora es desafiar a los líderes mundiales en París para que establezcan de una vez por todas, el camino para evitar un cambio climático catastrófico y sus devastadores efectos.

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Hilaria | July 14th, 2015

mascota para pedir organismo que regule impuestos en Naciones Unidas

Tercera Cumbre de Financiación para el Desarrollo.

Esta semana, y hasta el jueves 16 de julio, los líderes mundiales están reunidos en la capital de Etiopía, Addis Abeba, en la que se conoce como la Tercera Cumbre de Financiación para el Desarrollo. El objetivo es llegar a acuerdos mundiales sobre cómo financiar la lucha contra la extrema pobreza y la desigualdad. Este año la peculiaridad es que se celebra antes de que la Asamblea General de las Naciones Unidas apruebe los Objetivos de Desarrollo Sostenible, algo que está previsto para septiembre de este año. Es decir, ahora mismo se está discutiendo cómo obtener los recursos económicos para llevar a cabo los objetivos, antes de que se sepan cuáles serán esos objetivos concretos. Lo que sí sabe es que el 1% de la población mundial acapara más del 50% de la riqueza mundial y que en España los millonarios han crecido un 40% mientras que la gran mayoría de los españoles se ha empobrecido como resultado de la crisis. Además, sabemos que la financiación al desarrollo no solo depende de recursos económicos sino también de flujos financieros privados, fiscalidad, comercio, gestión de deuda externa, inversiones internacionales, etc.

Con esto, los líderes mundiales tienen material de sobra para determinar cuáles serán las políticas económicas que deben hacerse en todo el mundo para erradicar la pobreza de aquí al año 2030, que es la fecha que se fija para la realización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La erradicación de la pobreza y la desigualdad es el mayor reto al que se enfrenta el planeta en la actualidad y contempla tres dimensiones fundamentales: la económica, la social y la medioambiental. Los acuerdos a los que los gobiernos lleguen esta semana deben tener en cuenta estas tres dimensiones si de verdad quieren hacer frente a los principales desafíos de la humanidad: la pobreza, la desigualdad y la sostenibilidad.

El mundo entero se la está jugando en Addis Abeba, y la hoja de ruta que se marque esta semana debe apostar por acabar con le evasión fiscal y los paraísos fiscales, controlar no solo el fondo (políticas de ayuda) sino también la forma en la que se distribuye la ayuda (coherencia en las políticas para el desarrollo), y la financiación pública para la cooperación al desarrollo.

La sociedad civil Europea quiere que la Unión Europea tenga un papel destacado en esta cumbre y muestre su compromiso para liderar la erradicación de la pobreza extrema y la desigualdad global. Desde ConCord, la Confederación Europea de ONG de ayuda y desarrollo, recuerdan a Europa su obligación jurídicamente vinculante para la Coherencia de Políticas para el Desarrollo, y piden que haga todo lo posible para que se llegue a un acuerdo que transforme la estructura del sistema financiero global.

“Los acuerdos políticos en esta materia son hoy más urgentes que nunca en un mundo cada vez más complejo y desafiante como este. Los compromisos políticos plasmados en documentos deben convertirse en acciones concretas. La Unión Europea debe luchar por la dignidad de todos los pueblos, y no permitir que en otros lugares pasen cosas que no les gustaría que le pasara a su propio pueblo”, declaró Izabella Toth, miembro de la Junta de CONCORD Europa.

Hasta ahora, sabemos que existe un borrador facilitado por Talbot (Guayana) y Pederson (Noruega), en el que se mantiene el objetivo del 0,7% del PIB en la Ayuda al Desarrollo y se hace alusión a la lucha contra la corrupción, los flujos monetarios ilícitos y el comportamiento responsable de las multinacionales, pero sólo desde un punto de vista moral, aún no se han definido medidas concretas.

Un equipo de InspirAction formado por Toby Quantrill, Matti Kophonen, Dereje Alemayehu, y Sorley MacCaughey está en Addis Abeba para defender que se tengan en cuenta estas propuestas concretas durante la cumbre:

  1. La creación de un nuevo órgano fiscal intergubernamental en Naciones Unidas que regule las normas fiscales mundiales y los impuestos globales.
  2. El uso de un lenguaje de responsabilidad común pero diferenciada para establecer discusiones sobre el clima y el medio ambiente.
  3. Transparencia en el seguimiento de los indicadores para la financiación al desarrollo, no solo para los ODS sino también para los acuerdos sobre cambio climático de cara a la Cumbre sobre Cambio Climático que este año tendrá lugar en París en diciembre.

Durante estos días, el equipo de InspirAction estará trabajando en Addis Abeba con una serie de socios de plataformas como CONCORD, BOND, el grupo global CSO, ARC, La Alianza Global por la Justicia Fiscal, ONU Mujeres, entre otros, para conseguir que los resultados de la conferencia den respuesta a las demandas de la sociedad civil.

Trabajando con miembros de la Coalición por la Transparencia Fiscal, InspirAction ha ayudado a desarrollar una posición más clara sobre los aspectos más críticos que debería desarrollar el nuevo órgano fiscal intergubernamental de Naciones Unidas, convirtiendo a las organizaciones de la sociedad civil en pieza clave en Addis Abeba, ya que participan con sus gobiernos en esta cuestión.

Sobre género en la cumbre se está trabajando un texto que sugiere que el empoderamiento de las mujeres es importante principalmente como medio para aumentar el crecimiento económico. Otros borradores tratan el tema de la justicia fiscal y los impuestos aumentando el foco en el papel del sector privado. Para InspirAction, si la financiación privada se considera también financiación al desarrollo, entonces, las empresas privadas también deben ser responsables de su impacto.

En cualquier caso, el mayor reto de esta cumbre de Financiación al Desarrollo será alcanzar acuerdos que impulsen resultados positivos en la Cumbre de Nueva York sobre objetivos de desarrollo sostenible y la de París sobre Cambio Climático, y que representen la voluntad del pueblo.

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Corina Mora | June 23rd, 2015

Desde niña siempre me costó entender cómo se hacía el dinero, de dónde salía, por qué algunas cosas había que pagarlas, en el mercado por ejemplo, y otras eran gratis, como la escuela o ir al médico. Mi madre me dijo mil veces  aquello de “tú te crees que el dinero crece en los árboles”, pero también que las cosas no son gratis, que todas las personas pagan impuestos para cubrir las necesidades básicas de toda la población. Las calles, las escuelas, los hospitales, etc. no nos los regalan, los pagamos entre todos.

Pagamos impuestos y es precisamente el sistema fiscal la herramienta más poderosa que tiene en sus manos el gobierno de un país para garantizar la redistribución de la riqueza y luchar contra la pobreza y la desigualdad. ¿Será entonces también la fiscalidad una forma de lograr la equidad entre hombres y mujeres?

La respuesta es sí. La política fiscal suele verse como un asunto técnico y árido que no nos concierne, cuando la realidad es que nuestra vida cotidiana está marcada por la fiscalidad que nos imponen, por los impuestos directos por nuestros ingresos y por los impuestos indirectos que gravan nuestro consumo. Y es evidente que hombres y mujeres no tenemos los mismos ingresos por nuestro trabajo -sigue existiendo una gran brecha salarial en todos los países- , y no consumimos las mismas cosas.

Y otra realidad innegable es que mujeres de todo el mundo trabajan incansablemente para que sus familias salgan adelante, pero ese esfuerzo no aparece en ningún balance. El trabajo no remunerado que realizan las mujeres no sólo abarca los cuidados infantiles o las labores domésticas, son muchas las mujeres que trabajan en el campo, en la agricultura de subsistencia, o en negocios familiares donde su tarea no es reconocida a nivel fiscal. Aunque estos trabajos no se pagan, y no cotizan, es precisamente este trabajo el que permite que la sociedad y el mercado funcionen.

En el informe Impuestos a hombres y mujeres: por qué el enfoque de género es crucial para un régimen fiscal justo se pone de manifiesto cómo en todo el mundo la desigualdad fiscal de género es una realidad. Existe un desequilibrio entre la contribución que hacen las mujeres a la sociedad con su trabajo remunerado y no remunerado y el hecho de que la igualdad de género no es una inquietud inmediata  para quienes hacen la política fiscal.

Tampoco olvidemos que son muchos los países donde las mujeres no acceden a la propiedad directamente, o no cuentan como dueñas de los activos, por ejemplo en Marruecos la mujer es automáticamente “dependiente” de su marido, o en Argentina, los bienes conjuntos son directamente contabilizados como activos del hombre. Son muchos los ejemplos de los distintos países dónde vemos que se discrimina a las mujeres en lo relacionado con su acceso a los ingresos, activos y bienes inmuebles y al control que tienen sobre ellos.

En esta Semana de Acción Global por la #JusticiaFiscal no podemos olvidar el papel determinante de los impuestos para restablecer el equilibrio entre las desigualdades de género. Es  necesario analizar el gasto público y el sistema fiscal teniendo en cuenta el papel de las mujeres en la economía y en la sociedad, y cambiar las normas y las estructuras de poder que discriminan a la mujer.

Este artículo se publica en Más de la mitad, blog de 20 minutos el 23 de junio de 2015.

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Corina Mora | June 17th, 2015

Del 16 al 23 de junio en todo el mundo, miles de organizaciones y ciudadanía activa de diferentes países nos unimos para hacer un llamamiento global en favor de una financiación sostenible para los servicios públicos básicos y exigir que se ponga fin a la evasión y elusión fiscal de las grandes empresas.

Juntas, instamos a los Gobiernos a que se comprometan a que las grandes empresas paguen los impuestos que les corresponden, así como a garantizar que la ciudadanía de todos los países disponga de servicios públicos gratuitos y de calidad, como la sanidad y la educación. Por ejemplo, un reciente informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo reveló que los países en desarrollo pierden cada año aproximadamente 100.000 millones de dólares en ingresos fiscales como consecuencia de las prácticas de evasión y elusión fiscal de las empresas. Esos fondos perdidos deberían destinarse a financiar servicios públicos en favor del bien común.

En África, los sindicatos y otros ciudadanos se están uniendo en defensa de la justicia fiscal y la inversión en servicios públicos frente a la privatización. En América Latina, se están planeando distintas actividades de campaña como el envío de cartas, vídeos y mensajes fotográficos a los líderes gubernamentales. En la región de Asia-Pacífico, los activistas están celebrando reuniones informativas sobre justicia fiscal con representantes políticos, además de participar en la petición con foto de la campaña, en la que todos podemos unirnos. En Europa y Norteamérica, las agrupaciones locales están organizando proyecciones de películas y debates, marchas en bicicleta por la justicia fiscal y otros eventos creativos.

Esta campaña se basa en las conclusiones de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT, por sus siglas en inglés). La Comisión, de la que forman parte José Antonio Ocampo, Joseph Stiglitz, Magdalena Sepúlveda y Eva Joly, realizó una importante declaración a principios de junio en la que instaba a llevar a cabo una profunda reforma del obsoleto sistema internacional de tributación de las grandes empresas.

Dentro de un mes, los Gobiernos se reunirán en Adís Abeba (Etiopía) para decidir cómo financiar la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Se trata de una oportunidad histórica para reformar el sistema fiscal mundial. Mientras los Gobiernos se reúnen para la última ronda de negociaciones previa a la cumbre y los activistas lanzan la Declaración de Lima para la justicia fiscal y los Derechos Humanos con motivo del Día Mundial de los Servicios Públicos, nosotros tenemos una oportunidad única para impulsar un sistema fiscal más justo para todos.

Juntos, podemos exigir un sistema fiscal internacional que defienda los intereses de la mayoría y no sólo los de una minoría. Podemos exigir a nuestros Gobiernos que combatan la evasión y elusión fiscal para que los países puedan proporcionar servicios educativos y sanitarios públicos, gratuitos y de calidad para todo el mundo; servicios que tantas personas necesitan desesperadamente.

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Corina Mora | May 14th, 2015

Del 5 al 7 de mayo se han reunido en Copenhague expertos de la sociedad civil y de los gobiernos para planificar la Cumbre de Naciones Unidas sobre Financiación para el desarrollo que se celebrará en Addis Abeba en julio. Este encuentro, promovido por la Organización para el desarrollo danesa IBIS y por la Red Europea sobre Deuda y Desarrollo (Eurodad), de la que InspirAction forma parte, es una oportunidad para abordar los problemas del sistema financiero mundial, incluyendo la elusión fiscal, los mecanismos para evadir impuestos de las multinacionales y la deuda soberana.

Nadie dijo que la lucha por un sistema financiero global más justo sería fácil. Las negociaciones previas en la ONU sobre el financiamiento del proceso de desarrollo (FpD),  que culminarán en una Conferencia de alto nivel en Addis Abeba en julio, muestran exactamente lo dura que va a ser la batalla.

Aunque la discusión es en última instancia por el dinero, el financiamiento para el desarrollo no es un evento de recaudación de fondos. Se centra en las cuestiones sistémicas, tales como los flujos ilícitos financieros, crisis de la deuda soberana, los flujos financieros privados, el comercio, la inversión y la gobernanza global. La mejora de estos contribuiría en gran medida a la erradicación de la pobreza y a la financiación de un desarrollo sostenible.

El mundo necesita un cambio urgente. El informe del grupo de alto nivel sobre los flujos financieros ilícitos de África llegó a la conclusión de que  “van desde al menos 30 mil millones a 60 mil millones de dólares al año”, lo que hace de  África “un acreedor neto del mundo en lugar de un deudor neto, como a menudo se supone”. En la UE, la pérdida estimada a través de la evasión fiscal es de 1 billón de euros por año.

En lugar de trabajar juntos, los gobiernos están actualmente luchando sobre quién va a decidir lo que debe hacerse. Los países desarrollados insisten en que la OCDE – también conocido como el “club de los países ricos” – debe ser el centro de las negociaciones globales de impuestos. Esto excluiría a más de 100 países en desarrollo de las negociaciones, mientras que países como Luxemburgo y Suiza – una parte clave del problema – estarían sentados en la mesa de negociación.

Los países en desarrollo están pidiendo un organismo fiscal intergubernamental más amplio, bajo mandato de Naciones Unidas, para que tenga lugar la negociación. Los países de la Unión Europea – firmes partidarios de la ONU como foro para adoptar objetivos de desarrollo sostenible y tratados sobre el clima – la semana pasada sin embargo rechazaron esta propuesta. Se argumentó que es innecesaria “la proliferación institucional”. En respuesta, el negociador de la India, comentó: “Nos parece un poco extraño que hablemos de una agenda común para todo el mundo, y luego defendamos el derecho de un club exclusivo de hacer política en un tema que no sólo afecta a todo el mundo, sino que también es central en el discurso de financiación.”

La UE, por otra parte, está apoyando la promoción de alianzas público-privadas y el uso de la ayuda exterior para apoyar a las empresas que invierten en el desarrollo – a menudo referido como “blending”.  Las oportunidades que el “blending” tiene para las empresas occidentales son claras, ya que los países donantes suelen elegir sus propias empresas como socios en estos proyectos de desarrollo. El G77 – un grupo de más de 130 países en desarrollo – es escéptico ante estas alianzas afirmando: “Las ventajas para los países en desarrollo en relación con el concepto de financiación mixto no están claras y además deben ser explicadas por los donantes.”

Las organizaciones de la sociedad civil hemos señalado que los inversores privados se sienten más atraídos hacia los países de ingresos medios, que pueden proporcionar mejores oportunidades para obtener ganancias. Esto aumenta el riesgo de ahuyentar la ayuda de los países menos desarrollados. El cambio hacia las ganancias también corre el riesgo de promover herramientas tales como el cobro de la infraestructura o los servicios de salud y educación, que los más pobres no pueden pagar. El representante del G77 destacó que: “el tema de las alianzas público-privada es importante, pero queremos advertir que existen algunos riesgos y que esos riesgos deben ser mitigados. Existen ya experiencias en las que el gobierno del país se queda con todos los costos y el sector privado con todos los beneficios “.

A veces uno puede tener la impresión de que el fuerte enfoque de la UE sobre la financiación privada es un intento de desviar la atención del hecho de que nunca ha cumplido con su compromiso de entregar el 0,7% del ingreso nacional bruto a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD).

El negociador del grupo de Países Menos Desarrollados hizo hincapié en que los gobiernos “no deben ir a la Cumbre de Addis Abeba sólo para volver a confirmar los compromisos asumidos hace 40 años”. Pidieron una ampliación de los compromisos de ayuda, calendarios concretos para alcanzar estos compromisos, y mejorar la calidad de la ayuda, incluyendo la plena desvinculación de la ayuda al desarrollo (requisitos de algunos donantes para que la ayuda se gaste en bienes y servicios proporcionados por empresas con sede en sus propios países, o en un número limitado de países).

La deuda es también un tema delicado. Después de las luchas de la Argentina con los fondos buitre, así como el aumento de los niveles de deuda y riesgos de crisis en todo el mundo, un proceso intergubernamental se ha puesto en marcha bajo la Asamblea General de la ONU, con el objetivo de desarrollar un mecanismo internacional de renegociación de la deuda.

A pesar de su propia crisis, la UE optó por boicotear la primera sesión de este proceso durante las negociaciones y ahora se niega a incluir referencias a la discusión de las Naciones Unidas en el documento final de Addis Abeba.

Mientras tanto, países como China y Rusia están trabajando de manera constructiva con el G77 en un mejor régimen de gestión de la deuda.

La presión sobre la UE es cada vez mayor. Los países en desarrollo se quejan de países de la UE por el uso de la ayuda para presionar a los países africanos más pobres para dejar de apoyar las posiciones del G-77 en las reformas sistémicas. De ser cierto, no sería la primera vez que este tipo de tácticas se han utilizado en las negociaciones de la ONU.

En última instancia, si las metas no son lo suficientemente ambiciosas, existe el riesgo de que las negociaciones se derrumben. Esto socavaría gravemente las posibilidades de llegar a un acuerdo sobre los objetivos de desarrollo sostenible – cuya adopción está prevista en septiembre en Nueva York – y pondría en peligro la Cumbre del Clima en París del 30 noviembre-11 diciembre 2015.

Un derrumbe del proceso de Addis Abeba también significaría el fracaso continuado de la cooperación intergubernamental. Esto sería devastador para los países más pobres y los que están en crisis debido a los desastres naturales, la pobreza, la enfermedad, la deuda, los alimentos o el colapso financiero. También podría conducir a más países se conviertan en paraísos fiscales, lo que aumentaría la evasión fiscal y la escalada de la desigualdad.

Continúan las negociaciones en mayo. Nuestros gobiernos tienen menos de tres meses para asegurar que la Cumbre sobre Financiamiento del desarrollo de Addis Abeba conduce a cambios para mejor, en vez de a peor.

Publicado en La Marea el 7 de mayo.

*Artículo escrito por Tove Maria Ryding es coordinadora de Justicia Fiscal para la Red Europea sobre Deuda y Desarrollo (Eurodad) y María José Romero es política y asesora de Eurodad sobre financiamiento privado.

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Hilaria | May 4th, 2015

Todo el mundo debería tener la posibilidad de participar en los mercados de trabajo en igualdad de condiciones, con posibilidades de conseguir empleos de calidad y estables, y así poder conseguir un desarrollo inclusivo y sostenible en cada país. Cada vez hay más consenso internacional basado en esta premisa: la ILO ha estado trabajando en un “Programa de Trabajo Decente”; el Banco Mundial puso de relieve esta cuestión en su informe de 2013 “El Desarrollo del Mundo se basa en el Empleo” indicando que son los puestos de trabajo los que impulsan el desarrollo y no a la inversa; uno de los proyectos que se acuerden este año de Objetivos de Desarrollo Sostenible es el trabajo decente.

A pesar de esto, la realidad en los países de América Latina y el Caribe es muy distinta. Si bien el crecimiento económico y las nuevas políticas redistributivas han contribuido a la reducción de las tasas medias de pobreza en la región durante los últimos años, esto no ha llevado consigo un cambio sostenible en muchos países donde persiste la pobreza arraigada. La causa principal es que la mitad de la población activa de América Latina y el Caribe (al menos 130 millones de trabajadores) tienen empleos informales, mal pagados y sin protección social que mantienen a las personas más vulnerables en situaciones de pobreza crónica. De hecho, según estimaciones oficiales recientes, la tendencia de reducción de la pobreza se estancó en 2012 y ahora comienza a revertir. Algunas estadísticas muestran que la reducción de la desigualdad también se ha estancado en la región, las rentas insuficientes se colocan en la parte inferior de la pirámide de ingresos.

La mayoría de los países de América Latina y el Caribe han confiado en el crecimiento económico dependiendo de las exportaciones, en lugar de dar forma a economías que generen empleos decentes y a la redistribución de la riqueza. Pero este exceso de confianza en los productos básicos (sobre todo a través de la industria extractiva y agroindustria) ha llevado a una reducción de los puestos de trabajo en la agricultura a pequeña escala y el sector manufacturero. De la misma forma, el hecho de no gravar efectivamente tales industrias y utilizar los ingresos para reinvertir en servicios e infraestructuras esenciales ha socavado las perspectivas de futuro, ya que los precios de los productos básicos están empezando a caer y la riqueza sigue concentrada en manos de unos pocos. Los sectores más vulnerables de la sociedad no se han beneficiado del crecimiento económico.

Los patrones de desigualdad y discriminación existentes en la región disminuyen las posibilidades de las personas de acceder a un trabajo digno. Las mujeres se ven más afectadas por el trabajo precario ya que tienden a ser empleadas temporalmente, con salarios bajos y sin beneficios tales como licencias por maternidad. Los roles de género tradicionales y los estereotipos persisten y siguen teniendo efectos negativos en las oportunidades de empleo, lo que lleva a la segregación ocupacional y jerárquica.

América Latina y el Caribe es la región con el mayor número de trabajadores domésticos (90% mujeres), cifra que se duplicó entre 1995 y 2010 hasta llegar a los 18 millones de mujeres, la mayoría con salarios muy bajos y malas condiciones laborales. Los pueblos indígenas y afro descendientes también se enfrentan a enormes obstáculos y tienden a recibir salarios más bajos en peores puestos de trabajo, con menos posibilidades de movilidad social. La etnicidad y la raza a menudo se cruzan con las desigualdades de género, por lo que las mujeres indígenas y afro descendientes se sitúan en la parte inferior de la distribución de ingresos, con niveles más altos de pobreza y exclusión.

Los jóvenes tienen tres veces más probabilidades de no conseguir empleo que el resto de la población. Esto va acompañado del aumento de las tasas de deserción escolar y la violencia en la comunidad, lo que crea un círculo vicioso de pobreza.  Los países latinoamericanos y caribeños deberían aprovechar la ventaja demográfica (proporción relativamente alta de población en edad de trabajar) y abordar el alto desempleo juvenil y el déficit educativo, e identificar el progreso del empleo como la prioridad para generar un crecimiento económico sostenible. Son los empleos decentes los que crean riqueza real y compartida. Los estados de esta región tienen que diversificar sus economías, cambiar radicalmente sus estructuras fiscales y aumentar sus políticas de ingresos fiscales y de redistribución; invertir en su fuerza de trabajo (educación y capacitación), fortalecer y hacer cumplir los derechos laborales, introducir mecanismos de protección social; combatir la discriminación de género y racial, y la desigualdad en la educación y en los lugares de trabajo.

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Hilaria | April 22nd, 2015

Hoy es el Día Internacional de la Madre Tierra que se celebra desde hace 45 años. Un 22 de abril de 1970, en Estados Unidos, 20 millones de personas salieron a la calle para pedir la creación de una agenda ambiental. Fue la primera manifestación ecologista del planeta y la presión social consiguió que el gobierno estadounidense proclamara leyes destinadas a la protección del medio ambiente.

Las Naciones Unidas marcaron este día para crear conciencia común sobre los problemas medioambientales. Reconocieron que la tierra y sus ecosistemas son el hogar de la humanidad por lo que era necesario el uso responsable de los recursos naturales y la educación ambiental.

Este año 2015, la causa medioambiental vive un momento decisivo ya que los líderes mundiales pretenden ponerse de acuerdo en la creación de un tratado vinculante sobre cambio climático, dejar de invertir en combustibles fósiles y centrar su atención en las energías renovables. “Redefinir nuestra relación con el planeta podría llevarnos a un futuro sin pobreza extrema”, ha reconocido el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Moon en su mensaje para la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra 2015. Nosotros, desde InspirAction, creemos que cuidando a nuestra madre tierra podremos acabar con las desigualdades y alcanzar un equilibrio justo entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras.

“Con el tiempo, los seres humanos dejamos de necesitar el cuidado materno constante; sin embargo, nunca dejamos de depender de la Madre Tierra. Durante toda la vida, necesitamos aire, agua, tierra fértil y la infinidad de otros dones con que nos obsequia el planeta”, ha afirmado Ban Ki Moon.

La humanidad lleva 45 años reconociendo a la tierra como nuestra madre. Con esta edad, se nos presupone la experiencia, la madurez y el saber necesario de lo que nos conviene.

¿Creéis que si le preguntáramos a nuestra madre tierra nos diría que lo estamos haciendo bien?

“Cada vez somos más conscientes de los estragos que ha causado nuestra especie: la contaminación, la progresiva escasez de recursos, la extinción de especies de flora y fauna y la precipitación hacia puntos de inflexión que podrían alterar la forma en que funciona nuestro planeta. Ni sabiéndolo hemos cambiado nuestra forma de actuar”, se ha lamentado el Secretario General de Naciones Unidas.

¿Qué creéis que nos diría nuestra madre tierra si le preguntáramos sobre sus problemas que son los nuestros?

ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano cree que la tierra nos hablaría de tres desigualdades fundamentales, y nosotros, InspirAction, también lo creemos.

En este video puedes ver lo que nos diría la tierra:

Para acabar con estas desigualdades y alcanzar el equilibrio que como humanidad necesitamos, en el día de la Tierra, pedimos a los partidos políticos que nos presenten una candidatura sostenible para las próximas elecciones autonómicas del 24 de mayo de 2015.

Tú puedes exigir a tus candidatos a través de Twitter un programa electoral sostenible.

Firma el Manifiesto y Twitter Actúa  aquí, por ti y por la madre tierra.

© ONGAWA

Candidatura sostenible

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Hilaria | April 13th, 2015

Este año, La Cumbre de las Américas, la reunión de jefes de Estado de todo el hemisferio occidental, ha atraído más la atención de los medios de comunicación que las anteriores, ya que por primera vez ha incluido a Cuba tras el deshielo de las relaciones con Estados Unidos. La política en las Américas ha cambiado drásticamente desde la primera Cumbre de hace 20 años. Hoy los estados se han vuelto más firmes con respecto a EE.UU, se ha incrementado la cooperación y el multilateralismo en el ámbito regional con grupos como ALBA, Mercosur, Unasur, CELAC y CARICOM, y se han establecido lazos económicos más fuertes con otros mercados, especialmente con China.

Bajo el título  “Prosperidad con Equidad: El Desafío de la Cooperación en las Américas” se ha discutido sobre salud, educación, seguridad, migración, medio ambiente, energía, gobernanza y participación ciudadana. Palabras como “paz”, “solidaridad” e “inclusión” se han repetido como mantras en los spots promocionales. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y el Secretario de Estado del Vaticano, fueron invitados a la cumbre para tratar de evitar que el encuentro se centrara en enfrentamientos concretos entre determinados países como la reciente controversia entre EE.UU y Venezuela.

Hoy todos los periódicos del mundo hablan sobre la imagen histórica del presidente estadounidense, Barack Obama, y el líder cubano, Raúl Castro, que marca el fin de la guerra fría con un apretón de manos y una reunión de apenas una hora; las palabras del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, mostrando su disposición al diálogo con Barack Obama; y el discurso de Cristina Fernández, presidenta de Argentina, que alababa el régimen castrista, mostraba su solidaridad con Venezuela y criticaba a Estados Unidos por considerar a Venezuela una amenaza. Este año la cumbre de las Américas ha sido una representación de la nueva forma de hacer las cosas en la zona, pero ¿cuáles son las cuestiones urgentes que tienen que abordar los mandatarios americanos tras esta cumbre?

Lo primero de la lista es la lucha contra la desigualdad extrema que obstaculiza el desarrollo inclusivo en la región y que da cuenta de los niveles persistentes de pobreza y vulnerabilidad. A pesar del crecimiento económico sostenido, de acuerdo con la CEPAL, en 2014, la pobreza afectó al 28% de la población de América Latina y Caribe, es decir, a 167 millones de personas. Los beneficios del crecimiento no han llegado hasta los más pobres de forma eficiente. Los que han escapado de la pobreza en la última década se encuentran ahora en riesgo de caer de nuevo en ella ya que el crecimiento económico se ralentiza (Brasil sólo creció 0,1% el año pasado y el crecimiento medio en la región fue apenas un 2,2%). El Banco Mundial y la CEPAL han advertido a los gobiernos de la región que no deberían estar conformes con los niveles de pobreza, que bien podrían subir de nuevo.

La razón detrás de esto radica en el hecho de que la mayoría de los estados de América Latina y Caribe no aprovecharon la bonanza económica de los últimos diez años para construir instalaciones más fuertes de cara al futuro: la región todavía tiene un enorme sector “informal”, y la recaudación de impuestos es mínima y altamente regresiva, con altos niveles de evasión de impuestos e incentivos mal planteados. Esta situación es el reflejo de los presupuestos reducidos que muchos gobiernos tienen y que afectan a su capacidad para proporcionar servicios esenciales, financiar el gasto social, y diversificar su economía.

Aún más, incluso cuando el modelo que favorece la explotación de los recursos naturales (la extracción de petróleo, la minería, la agroindustria, los mega-proyectos, etc.) y de personas (generación de empleos en su mayoría mal pagados o informales) ha fracasado, sigue siendo el sistema dominante (también en países izquierdistas), mientras que modelos alternativos (como se han etiquetado a los de comunidades indígenas y de afro-descendientes que luchan por el derecho a la tierra en la que viven) son vistos como “pasos hacia atrás”. Esto demuestra que los negocios en América Latina y el Caribe siguen siendo, en general, “como de costumbre”, y sin embargo muchas veces la palabra “inclusión” es utilizada por los políticos para quedar bien.

Esta es la razón por la que los movimientos sociales (y entre ellos los liderados por nuestras contrapartes) tienen un papel que desempeñar ya que cuestionan lo que significa “desarrollo” y “crecimiento” en un contexto donde la pobreza y la vulnerabilidad todavía prevalecen.

Como ejemplo, nuestra contraparte Brasileña INESC reivindica una economía que funcione para el bien común y pide la inclusión formal de la sociedad civil en los mecanismos de toma de decisiones (desde el nivel local al internacional) como forma de asegurar que el desarrollo y el crecimiento son realmente incluyentes y hacen de los derechos económicos, sociales y culturales una realidad.

Además de la lucha contra las prácticas económicas injustas y la exclusión, nuestras contrapartes contribuyen en el campo de la seguridad, trabajando particularmente en temas de prevención de la violencia, igualdad y defensa de los derechos humanos, basándose en lo que se ha demostrado que funciona, en lugar de confiar en la tradicional “mano dura” o en enfoques militaristas, que hasta ahora han fracasado en toda América Latina y Caribe que continúa siendo una de las regiones más violentas del mundo.

Cuando llegue el día en el que los políticos y mandatarios de alto nivel, escuchen efectivamente a la sociedad civil y pongan en práctica propuestas alternativas basadas en claras evidencias de que realmente es lo que funciona, ese día habremos dado un paso hacia la inclusión real.

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Hilaria | April 7th, 2015

© InspirAction/Hannah Richards

De acuerdo con los datos de desigualdad en relación al índice de Desarrollo Humano que publica las Naciones Unidas, América Latina y el Caribe sufren la mayor desigualdad de ingresos en el mundo con un 36,3%.

El año pasado, Ban Ki Moon expresaba en su discurso para el Día Mundial de la Justicia Social (20 de Febrero) su profunda preocupación por la creciente brecha entre pobres y ricos, y advertía que:

“Debemos hacer más para empoderar a los individuos con un trabajo digno, proveer a la gente con protección social, y asegurar que las voces de los pobres y marginados son escuchadas”.

En América Latina y el Caribe estas palabras son más urgentes que nunca, ya que nuevos datos revelados por el comité ECLAC de Naciones Unidas sugieren que las anteriores tendencias positivas en la reducción de la pobreza y la desigualdad ahora parecen estar yendo marcha atrás.

Aclamadas como historias de éxito por su crecimiento económico y sus tasas de reducción de la pobreza, las economías de América Latina y Caribe han demostrado ser muy vulnerables a la caída de los precios de las materias primas.

Todos los progresos realizados se encuentran en terreno inestable, ya que la desigualdad extrema en la región se mantiene sin cambios y sin progresos. Los Estados han fracasado priorizando el juego de políticas cambiantes para apoyar la creación de trabajos dignos y extender las redes de seguridad social para los más pobres y vulnerables.

¿Qué tienen que ver los impuestos con todo esto?

Los Estados de América Latina y Caribe deben cambiar radicalmente sus políticas fiscales. Es necesario que haya un incremento en la recaudación de impuestos sobre la propiedad y el capital así como un compromiso para luchar contra la evasión de impuestos y la elusión fiscal.

Es por esto que InspirAction ha elegido estratégicamente a sus socios que son líderes regionales en materia de justicia fiscal.

Los siguientes son solo algunos ejemplos:

Terminar con las exenciones fiscales:

ICEFI: Un clave laboratorio de ideas y defensor de la reforma fiscal en toda América Central. Recientemente, se opusieron a la legislación para extender exenciones fiscales a las grandes empresas en Guatemala- un movimiento perjudicial que afectaría seriamente el presupuesto de las autoridades gubernamentales locales y su capacidad para hacer frente a la pobreza.

Reforma regresiva estructural de impuestos:

INESC: como organización que trabaja por los derechos económicos y sociales, INESC ha publicado recientemente un informe sobre impuestos e industrias extractivas en el contexto del altamente regresivo sistema de impuestos de Brasil. El documento analiza la fiscalidad nacional del sector de la minería incluyendo impuestos, royalties, leyes de incentivos fiscales y prácticas contables – legales o no- para reducir el pago de impuestos.

Alianza Nicaragüense por la Justicia Fiscal: InspirAction, en colaboración con Kepa Finland, ha financiado la creación de un E-book escrito por  miembros de Alianza Nicaragüense por la Justicia Fiscal sobre las recientes reformas fiscales en Nicaragua. El objetivo es dar a conocer las reformas y crear conciencia sobre los efectos negativos que han tenido las mismas en el país.

Desarrollar sistemas tributarios para garantizar la igualdad:

CEDLA: la organización ha publicado un análisis de cómo el sistema fiscal regresivo de Bolivia afecta a las mujeres más que a los hombres y la necesidad de reformarlo.

Latindadd: actuando como secretaría de la Red de Justicia Fiscal de América Latina, han estado representando la voz de America Latina y Caribe en debates internacionales clave como los aspectos económicos del cambio climático, la financiación del desarrollo, y el proceso Post-2015.

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Hilaria | March 26th, 2015

InspirAction está apoyando a Centro Humboldt, nuestra contraparte en Nicaragua, para luchar contra los planes de construir un canal que destruiría áreas protegidas y que afectaría a la vida diaria de algunos de los pueblos más pobres del país.

En junio de 2014, se anunció la construcción del nuevo Gran Canal de Nicaragua, que afectaría de forma negativa a las comunidades locales y su entorno natural. Hasta la fecha ya se han registrado 40 protestas de estas comunidades en contra del Canal, algunas de ellas sofocadas de forma violenta por parte de la policía estatal.

La sociedad civil ha estado esperando la confirmación de los planes de construcción de la ruta para evaluar el impacto total, pero de momento el anuncio solo ha arrojado más preguntas que respuestas. La más importante ¿por qué no se ha hecho un estudio del Impacto Ambiental de este canal tal y como recoge la ley nacional e internacional?

En lugar de hacer este estudio, el gobierno de Nicaragua se apresuró a aprobar una ley que autorizara la construcción del canal, sin realizar ninguna consulta previa a expertos en medio ambiente.

A la compañía Hong Kong Nicaraguan Development Investment Co. LTD (HKND) se le ha concedido un contrato de 50 mil millones de dólares para construir el canal, y derechos sobre el mismo durante 50 años, con opción de renovar el contrato por otros 50 años más. Esta concesión otorga amplios poderes a HKND sobre el uso de los recursos naturales de la zona y exime a la empresa de cualquier obligación legal en caso de incumplimiento de sus compromisos.

El proyecto nicaragüense uniría los océanos Atlántico y Pacífico a lo largo de una ruta de 281.000 kilómetros de largo (105 kilómetros a través del Lago Nicaragua) y casi 570 metros de ancho.

Esta ruta pondría en riesgo los Humedales de San Miguelito (área protegida), la Reserva de la Biosfera del Sureste y la Reserva de la Biosfera Isla de Ometepe. Las reservas naturales privadas también serían vulnerables, y se pondrían en peligro un gran número de especies.

Cuando la organización Administración de Recursos Ambientales (ERM) les pregunto a los consultores de HKND sobre el potencial daño ambiental, estos respondieron que eso era inevitable y añadieron que “la operación del canal no provocará ningún cambio significativo en el nivel del Lago de Nicaragua, será básicamente mantener su condición real, que ni siquiera va a afectar el suministro de agua para uso productivo o doméstico de los habitantes de la cuenta”.

Nosotros nos preguntamos, ¿Cómo pueden sacar estas conclusiones sin realizar ningún estudio de impacto ambiental?

Hay estimaciones de que más de 119 personas se verían directamente afectadas por la construcción del canal, muchas de ellas personas muy pobres que viven en zonas aisladas y que tendrían mayores dificultades para llevar sus productos cultivados al mercado o llegar a su puesto de trabajo.

Por otra parte, HKND y los inversores del proyecto han aceptado pagar a Nicaragua hasta 10 millones de dólares al año durante un periodo de 10 años para que la propiedad del canal se transfiera gradualmente a Nicaragua. La entrega se completaría en un siglo, sin embargo, los pagos solo se efectuarían una vez que el canal comenzara a funcionar. Como parte del acuerdo, HKND también tiene control sobre cinco “sub-proyectos” libres de impuestos; dos puertos, uno de la zona de libre comercio, varios complejos de vacaciones en lugares de interés turístico, un aeropuerto y nuevas carreteras. ¿Qué ocurriría si la empresa decide no construir el canal sino solo embarcarse en estos otros proyectos lucrativos? Muchos creen que el gobierno se ha arriesgado mucho en esta negociación y que podría perder el canal por completo.

¿Qué está haciendo nuestra contraparte Centro Humblodt?

Centro Humboldt trabaja en muchas de las áreas a las que la construcción del canal afectaría de forma directa promoviendo el desarrollo sostenible del terreno y la adaptación al cambio climático. Centro Humblodt siempre se ha mostrado en contra del proyecto porque tendría un gran impacto medio ambiental y ha exigido transparencia en las operaciones.

Desde que se anunció la construcción del canal, la organización ha denunciado serias irregularidades técnicas y la falta de una investigación sobre el impacto que la obra tendría en la zona. Centro Humblodt ha realizado su propio estudio de impacto medioambiental, aquí puedes ver un resumen.

Centro Humboldt está especialmente preocupado por la falta de imparcialidad demostrada por HKND en relación a los bienes públicos de Nicaragua.

La sociedad civil sigue pidiendo respuestas al gobierno y a la empresa HKND, pero ambos continúan despreciando los procedimientos correctos y haciendo caso omiso de las preocupaciones  ambientales y la legislación. InspirAction defiende la labor de Centro Humboldt para esclarecer la verdad sobre los términos de construcción del canal y apoya al pueblo de Nicaragua para evitar que pierda uno de sus mayores activos, sus reservas naturales.

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