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Archivo para February, 2012
“Cuando nos tocó desplazarnos, yo tenía 4 años. Un día mi papá llegó y nos dijo que nos teníamos que ir de la casa. A mí no me extrañó tanto porque ya muchas familias se habían ido, y yo veía que a cada rato venían hombres armados y nos preguntaban cosas. Mi papá siempre nos decía que no contestáramos, que dijéramos que no sabíamos nada.
Yo sabía que había una guerra, porque escuchábamos tiros. Cuando sonaban, yo me metía bajo la cama. Veíamos bajar los muertos por el río, con los goleros (buitres) posados en la barriga, comiéndoles poco a poco. Veíamos tantos muertos que casi nos acostumbramos. Mi mamá siempre vigilaba que no nos alejáramos, porque estaba muy asustada.
Al frente de nuestro pueblo, al otro lado del río, había una platanera donde llevaban a los que iban a matar. Nosotros escuchábamos los gritos cuando les torturaban. Después, los despedazaban y los enterraban. Yo sólo tenía miedo cuando pasaban los helicópteros y sonaban las balas. Hasta ahora no he podido escuchar el sonido de un helicóptero sin sentir terror.
El día que salimos de nuestra casa, bajamos por el río, en una canoa sin motor. Salimos a las 4 de la mañana. Íbamos mis padres, 11 niños, y una vecina a la que le habían matado el esposo. Nos llevamos apenas algo de ropa, unas ollas y las gallinas que pudimos, aunque casi todas se ahogaron. Yo lloré mucho porque me tocó dejar a mi perrita.
Ahora hemos regresado, y vivimos en una zona homanitaria en nuestro territorio. Yo me siento muy orgulloso de mi padre, porque ha hecho mucho por el territorio y por la gente. Pero tengo miedo por él, y prefiero que no salga de la zona humanitaria, porque le podrían matar. En mi comunidad participo en el grupo de jóvenes. Trabajamos para los eventos comunes y hacemos cosas por la comunidad. Es importante que los jóvenes participemos, que nos impliquemos y que continuemos la lucha que empezaron nuestros padres.
A mí me gustaría tener mi propia tierra, volver a vivir en fincas, fuera de las zonas humanitarias. A la ciudad no quiero ir, no es mi lugar. Quisiera poder cultivar y formar mi propia familia”.
Juan (nombre ficticio por razones de seguridad) tiene 19 años y ha regresado con su familia a la cuenca del Curvaradó, enel Urabá chocoano, Colombia, de donde tuvieron que salir desplazados por la violencia hace ya casi 15 años.
Las violaciones de derechos humanos contra las comunidades afrodescendientes de Jiguamiandó y Curvaradó datan de 1997, año en el que la fuerza pública, en el marco de la Operación Génesis y Septiembre Negro, provocó el desplazamiento masivo de cerca de 4.000 personas y el vaciamiento de este territorio. Con la excusa de “limpiar” la región de guerrilleros, se produjo un éxodo forzado masivo de los campesinos, que fue aprovechado por actores legales e ilegales (bananeros, ganaderos y palmicultores) para hacerse con las tierras, gracias a la presencia paramilitar en la región. De este modo, las tierras adjudicadas a poblaciones rurales afrodescendientes terminaron en manos de terratenientes, violando así la ley 70 de Colombia , que reconoce y protege el derecho de los afrocolombianos a la propiedad colectiva y a ocupar su territorio ancestral. InspirAction apoya a organizaciones como Justicia y Paz o Brigadas Internacionales de Paz en el acompañamiento a comunidades que reivindican el acceso a la verdad, la justicia y la reparación en zonas de conflicto armado y sin el uso de la violencia .
Etiquetas: acaparamiento de tierras, afrodescendientes, colombia, conflicto armado, desplazamiento forzado, guerrilla, infancia, palma africana, paramilitares, violencia
Pesticidas, raticidas, fertilizantes químicos… Gran parte de las frutas y verduras que consumimos hoy en día están expuestas a componentes altamente perjudiciales para nuestra salud. Proveerte de unos buenos tomates ecológicos, con la garantía de haber sido tratados solo por el cariño del sol, la tierra y la mano del hombre, no solo es difícil sino que puede llegar a ser muy caro. Hoy te proponemos que construyas un pequeño huerto urbano. Que nadie se asuste, no se trata de convertir el salón de tu casa en un terrenito con manzanos, berenjenas y lechugas :-) Hablamos de reservar un pequeño espacio en tu hogar para plantar algunas verduras y ser un poco más feliz.
El primer paso es ver de qué espacio disponemos. Cualquier rinconcito vale. ¿Tienes una terraza? Fantástico. Si no dispones de suelo cultivable en la terraza hay multitud de soluciones, como por ejemplo las mesas de cultivo que cuentan con una amplia extensión de tierra para plantar tus vegetales favoritos. O bien artilugios como este carrito de dos alturas, mucho más compacto, para aprovechar las estrecheces al máximo.
Si lo que tienes es uno o dos balcones ¡No pasa nada! Llénalos de macetas y planta tomateras, lechugas, coles de Bruselas, canónigos. Aquí te dejamos unas cuantas referencias de libros para que plantes tu propio huerto en el balcón de tu casa:
Aunque dispongas de espacio, empezar poco a poco es un buen consejo. Por ejemplo, la repisa de una ventana puede cumplir muy bien su papel. Aquí será mejor optar por las plantas aromáticas, que ocupan muy poco. Un par de macetas con romero y tomillo en la ventana de la cocina dan mucha alegría a nuestros platos. O incluso una tomatera de ricos tomates cherry.
Si te ha entrado el gusanillo y quieres cultivar a lo grande, ¿por qué no te animas y alquilas una pequeña parcela de tierra? Incluso las grandes ciudades cuentan con parcelas cultivables para alquilar. En este enlace encontrarás huertos urbanos en el corazón de Madrid, pero hay en muchas ciudades.
Cultivar tus propias frutas y verduras, aunque sea una lechuga en una maceta, es muy satisfactorio y nos proporciona alimentos de calidad y mucho más sanos. Te dejamos unas cuantas referencias más de libros que tratan el tema. ¡Anímate, crea tu huerto urbano y cuéntanos tu experiencia!
- Mi primera guía sobre el huerto urbano
- Huerto urbano
- El huerto – jardín ecológico
- El huerto familiar ecológico
- El horticultor autosuficiente. Guía práctica ilustrada.
Nota: La selección de libros ha sido realizada en la web de Amazon España pero los libros se pueden adquirir en cualquier librería.
Imagen: La fotografía es de Lollie_Pop en Creative Commons (Flickr)
Etiquetas: clima, cultivar en casa, ecologia, fertilizantes químicos, frutas ecológicas, huerto ecológico, huerto urbano, medio ambiente, mesas de cultivo, parcelas urbana, Pesticidas, raticidas, verduras ecológicas
El ser humano puede tener comportamientos inexplicables, terriblemente crueles e injustos. Hace poco hemos leído en los medios que una pareja de origen afgano y su primogénito mataron a sangre fría a tres de sus hijas. La razón del atroz crimen era que las muchachas “habían deshonrado a su familia”.
Este injustificable acto, aunque cometido en Canadá y no en Afganistán, refleja la situación de vulnerabilidad extrema que padece gran parte de las mujeres afganas. Desprovistas de cualquier poder de decidir sobre su vida y prácticamente carentes de derechos, son sometidas cada día a múltiples abusos y vejaciones. Marginalización, pobreza, prisión, torturas e incluso muerte, estas mujeres afganas no tienen voz, ni poder, ni autonomía. Pero no lo decimos nosotros, remitámonos a los datos: solo el 13% de la población femenina sabe leer y escribir, frente al 43% de los hombres. Afganistán cuenta con una de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo.
Un ejemplo claro y desgarrador de la situación de las mujeres en Afganistán es el caso de María (en la imagen). Esta joven de 19 años fue condenada a 6 años de cárcel ¿Su crimen? Ser violada (y quedarse embarazada) por su cuñado. Durante su condena, nuestra contraparte AWEC le proporcionó asesoramiento legal, le enseñó a tejer y a leer y escribir. Ahora que está fuera de la cárcel tiene un modo de ganarse la vida.
Mira la fotogalería que hemos creado en Flickr “Mujeres en Afganistán”
Nuestro programa en Afganistán tiene un clarísimo enfoque de género. Son las mujeres el colectivo más vulnerable y, por tanto, nuestra máxima prioridad . Enseñamos a mujeres y niñas a leer y escribir y en nuestra labor en torno a salud, ponemos especial atención a la salud reproductiva. Trabajamos con mujeres que se encuentran en prisión (a menudo injustamente) en materia de asesoramiento legal y psicológico, generación de ingresos y educación.
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- Conoce (¡y comparte!) nuestro trabajo en Afganistán, un país donde el 36% de su población vive por debajo de la línea de pobreza
Crédito de la imagen: Sarah Malian © InspirAction
Etiquetas: activismo, afganas, Afganistán, cárcel, crimen de honor, crimen moral, derechos de las mujeres, derechos humanos, exclusión social, género, justicia, matrimonio infantil, mujeres, pobreza

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