Posts etiquetados ‘pobreza’

Hugo Coll | August 23rd, 2013

La Convención sobre la Esclavitud fue el primer tratado internacional que en 1927 declaró como ilegal  la esclavitud y promovió los mecanismos internacionales necesarios para perseguir a quienes lo practicaran. Desde entonces, grandes fechas y hechos acontecen a la palabra esclavitud.

Si buscamos el término “esclavitud” en cualquier diccionario, encontraremos definiciones como situación por la cual una persona es propiedad de otra o relación que se establece entre dos individuos y que implica el absoluto dominio de uno hacia otro, dominio que se establece a la fuerza, donde el esclavo pierde su libertad y condición humana.

Pero, ¿es la esclavitud es cosa del pasado? A pesar de los tratados y acuerdos firmados en el pasado y de estar oficialmente prohibida en casi todos los países, nos atrevemos a afirmar que la esclavitud sigue existiendo a gran escala. Seguramente muestra diferentes formatos, y es menos reconocible para la amplia mayoría personas, pero sin duda es igual de opresiva e indigna para los que la padecen.

A día de hoy, seguimos encontrando, sobre todo en muchos países en vías de desarrollo, un elevado porcentaje de la población que trabaja en condiciones insalubres -más de catorce horas al día-, donde las mujeres sufren abusos sexuales durante sus jornadas laborales y/o donde los trabajadores perciben salarios muy por debajo del mínimo establecido. Personas que viven inmersas en un sistema que les impide desarrollar un trabajo propio, libre y digno.

Deberíamos replantearnos ¿Cómo? y ¿Cuánto? hemos evolucionado desde los orígenes de la trata de esclavos cuando la esclavitud estaba supeditada al poder económico y al control extranjero. La verdad es que muy poco. A día de hoy las consecuencias derivadas de las relaciones comerciales entre países ricos y pobres no distan tanto desde entonces. Es lo que algunos expertos internacionales llaman la esclavitud moderna.

Desarrollo agrícola en Ghana

Pero que está situación haya existido, y aún exista, no quiere decir que sea irreversible. El sector privado debe jugar un papel clave en todo este escenario.

Si nos aseguramos de que la gente obtiene el valor justo por su trabajo o por lo que producen, acabaremos con una forma de esclavitud. Es por ejemplo, el caso de los pequeños agricultores de Ghana, que pierden importantes ingresos al no poder acceder a los mercados. La contraparte de InspirAction The Youth Harvest, colabora con la empresa local Esoko para que los pequeños agricultores puedan acceder a información sobre los precios reales de sus productos agrícolas a través de una plataforma de comercio móvil que conecta a compradores y vendedores. Esto está permitiendo que pequeños agricultores tengan capacidad de negociación y acceso al mercado en igualdad de condiciones. Esta igualdad de condiciones les libera de su esclavitud.

La falta de acceso al mercado es parte de la base de la esclavitud moderna. Para favorecer la integración de los más vulnerables en los mercados, debemos asegurarnos de que los sistemas y las estructuras sean los adecuados, estén donde deben estar y apoyen y protejan los cambios. Políticas apropiadas pueden ayudar a prosperar a productores, trabajadores y consumidores pobres a frente a las inseguridades y explotaciones laborales.  En Brasil a través del Movimiento de los Sin Tierra, se ha conseguido defender con éxito políticas gubernamentales para que pequeños agricultores brasileños jueguen un papel central en el desarrollo de la agricultura del país. Gracias a su labor, el gobierno ha establecido que el 30% de todas las compras estatales para escuelas, orfanatos, prisiones y hospitales deben venir de pequeños agricultores del país.

Sin duda hoy podemos celebrar que la esclavitud fuera abolida pero no podemos olvidar que aún nos queda una larga batalla para asegurarnos de que nadie en el mundo vive bajo el dominio de otra persona o situación de desigualdad que provoca su pérdida de libertad y condición humana.

Feliz Día Internacional en Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición.

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Cristina P. | May 17th, 2013

Podríamos acabar con el escándalo inaceptable del hambre en el mundo ahora mismo si invirtiéramos en desarrollo agrícola los ingresos que los países en desarrollo pierden por evasión de impuestos.

Según una encuesta realizada a más de 1.500 empresas multinacionales en India, Ghana y El Salvador, aquellas con sociedades filiales y/o accionistas en paraísos fiscales pagan en impuestos un promedio del 28,9% menos de lo que deberían. Esa cantidad de dinero roba a los países miles de oportunidades para salir de la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población.

En India, esta cifra se eleva al 30,3% lo que significa que aunque el Ingreso Nacional Bruto per cápita se duplicó entre 1995 y 2010, el 41% de su población vive con menos de 1,25 dólares al día.

En Ghana, donde casi el 30 por ciento de los niños menores de cinco años sufre desnutrición, el informe estima que las multinacionales, a través de sus complicadas arquitecturas financieras, provocaron al país una pérdida de 83,6 millones de dólares solo en 2008.

Y en El Salvador, donde el 47,5 por ciento de la población vive en la pobreza, se cree que la evasión fiscal y los incentivos fiscales corporativos cuestan 2.900 millones de dólares al año.

La FAO estima que para conseguir un mundo sin pobreza en 2025 necesitaríamos unos fondos de unos 50.200 millones de dólares al año.

Viendo los ejemplos de India, Ghana y El Salvador no hace falta hacer muchos números. Esta cantidad, es decir, 50.200 millones, y quizá mucho más, podría conseguirse cada año si acabáramos con el secretismo de los paraísos fiscales, la evasión fiscal y las facilidades que algunos gobiernos ofrecen a las multinacionales que operan en los países pobres.

En el año 2000 en la Cumbre del Milenio, y más tarde en 2009 en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de la FAO/ONU, los líderes políticos acordaron reducir a la mitad el hambre para el año 2015. A pesar de las promesas, los avances han sido decepcionantes.

Si los países en desarrollo fueran capaces de incrementar sus ingresos fiscales y hacer un uso eficaz de los recursos financieros disponibles, la pobreza y el hambre podrían ser erradicadas. Una de las principales razones por las que no se puede es por la evasión de impuestos.

Estos datos son suficientemente reveladores para el que G8, que se reunirá en Irlanda del Norte en junio de este año, no pueda poner más excusas para promover un cambio en el sistema financiero internacional.

Firma y exige al G8 que actúe.

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Cristina P. | May 7th, 2013

En los últimos años se ha hecho patente que tenemos un problema. La economía mundial se resiente y cada día más personas se hunden en la pobreza. Los gobiernos nos hablan de “apretar el cinturón” y con sus austeras políticas nos conducen a un futuro nada alentador.

Y aunque sigan hablando de recortes y ajustes, es cada día más evidente dónde deberían estar poniendo el foco para acabar con esta crisis: en la fiscalidad.

Las grandes, omnipresentes y poderosas multinacionales – tales como Google, Amazon, Starbucks o Apple – disponen de modernos y avanzados sistemas comerciales y financieros. Sin embargo, las normas internacionales de las que disponemos para gravar sus actividades económicas fueron escritas hace 80 años.

Estas multinacionales, con recursos muchas veces mayores que algunos países, en ocasiones se bañan en las lagunas legales para evitar pagar a los países los impuestos justos por las ganancias que obtienen.

Para ellas es sencillo: aunque afirman que su producción y sus ventas están localizadas en un país como por ejemplo España,  los beneficios que declaran dicen pertenecer a empresas hermanas que curiosamente están localizadas en países con una tasa impositiva muy baja.

Otras veces, directamente incurren en estrategias ilegales y difíciles de investigar para no pagar.
Las últimas revelaciones sobre empresas, políticos y famosos que se aprovechan de esta arquitectura financiera inmoral, ha hecho que los gobiernos tengan que hablar de reformas fiscales. Bien! Esto es un avance.

Sin embargo, es el momento de exigir algo más que palabras. Las viejas normas ya no nos sirven. Necesitamos una nueva normativa internacional, una Convención Internacional sobre Transparencia Fiscal que permita a todos los países obtener unos impuestos justos de las multinacionales que operan en sus territorios.

Los gobiernos deben obligar a las multinacionales a proporcionar información más detallada sobre sus actividades comerciales y financieras en todo el mundo. Solo esta información, compartida de manera internacional acabará con las lagunas fiscales existentes y pondrá fin a la evasión fiscal agresiva.

La Cumbre del G8 que se celebrará en Irlanda del Norte en junio de este años es un momento excelente para crear este nuevo acuerdo internacional que obligue a los paraísos fiscales a revelar tanto el dinero que tienen en sus cuentas como la procedencia del mismo.

Los paraísos fiscales y la evasión fiscal son una de las principales causas de la pobreza. Es hora de plantarles cara y formar parte de la solución.

InspirAction nos unimos a esta voz internacional que pide de una vez por todas el fin de los paraísos fiscales.

Firma esta petición y se parte de la solución.

Foto: nuestro agradecimiento a El Roto, por su gran viñeta ;) 
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