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Posts etiquetados ‘pobreza’
Podríamos acabar con el escándalo inaceptable del hambre en el mundo ahora mismo si invirtiéramos en desarrollo agrícola los ingresos que los países en desarrollo pierden por evasión de impuestos.
Según una encuesta realizada a más de 1.500 empresas multinacionales en India, Ghana y El Salvador, aquellas con sociedades filiales y/o accionistas en paraísos fiscales pagan en impuestos un promedio del 28,9% menos de lo que deberían. Esa cantidad de dinero roba a los países miles de oportunidades para salir de la pobreza y mejorar la calidad de vida de la población.
En India, esta cifra se eleva al 30,3% lo que significa que aunque el Ingreso Nacional Bruto per cápita se duplicó entre 1995 y 2010, el 41% de su población vive con menos de 1,25 dólares al día.
En Ghana, donde casi el 30 por ciento de los niños menores de cinco años sufre desnutrición, el informe estima que las multinacionales, a través de sus complicadas arquitecturas financieras, provocaron al país una pérdida de 83,6 millones de dólares solo en 2008.
Y en El Salvador, donde el 47,5 por ciento de la población vive en la pobreza, se cree que la evasión fiscal y los incentivos fiscales corporativos cuestan 2.900 millones de dólares al año.
La FAO estima que para conseguir un mundo sin pobreza en 2025 necesitaríamos unos fondos de unos 50.200 millones de dólares al año.
Viendo los ejemplos de India, Ghana y El Salvador no hace falta hacer muchos números. Esta cantidad, es decir, 50.200 millones, y quizá mucho más, podría conseguirse cada año si acabáramos con el secretismo de los paraísos fiscales, la evasión fiscal y las facilidades que algunos gobiernos ofrecen a las multinacionales que operan en los países pobres.
En el año 2000 en la Cumbre del Milenio, y más tarde en 2009 en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de la FAO/ONU, los líderes políticos acordaron reducir a la mitad el hambre para el año 2015. A pesar de las promesas, los avances han sido decepcionantes.
Si los países en desarrollo fueran capaces de incrementar sus ingresos fiscales y hacer un uso eficaz de los recursos financieros disponibles, la pobreza y el hambre podrían ser erradicadas. Una de las principales razones por las que no se puede es por la evasión de impuestos.
Estos datos son suficientemente reveladores para el que G8, que se reunirá en Irlanda del Norte en junio de este año, no pueda poner más excusas para promover un cambio en el sistema financiero internacional.
Firma y exige al G8 que actúe.
Etiquetas: Elusión fiscal, evasión fiscal, G8, hambre, hambruna, impuestos, justicia fiscal, paraísos fiscales, pobreza, Secretismo Bancario
En los últimos años se ha hecho patente que tenemos un problema. La economía mundial se resiente y cada día más personas se hunden en la pobreza. Los gobiernos nos hablan de “apretar el cinturón” y con sus austeras políticas nos conducen a un futuro nada alentador.
Y aunque sigan hablando de recortes y ajustes, es cada día más evidente dónde deberían estar poniendo el foco para acabar con esta crisis: en la fiscalidad.
Las grandes, omnipresentes y poderosas multinacionales – tales como Google, Amazon, Starbucks o Apple – disponen de modernos y avanzados sistemas comerciales y financieros. Sin embargo, las normas internacionales de las que disponemos para gravar sus actividades económicas fueron escritas hace 80 años.
Estas multinacionales, con recursos muchas veces mayores que algunos países, en ocasiones se bañan en las lagunas legales para evitar pagar a los países los impuestos justos por las ganancias que obtienen.
Para ellas es sencillo: aunque afirman que su producción y sus ventas están localizadas en un país como por ejemplo España, los beneficios que declaran dicen pertenecer a empresas hermanas que curiosamente están localizadas en países con una tasa impositiva muy baja.
Otras veces, directamente incurren en estrategias ilegales y difíciles de investigar para no pagar.
Las últimas revelaciones sobre empresas, políticos y famosos que se aprovechan de esta arquitectura financiera inmoral, ha hecho que los gobiernos tengan que hablar de reformas fiscales. Bien! Esto es un avance.
Sin embargo, es el momento de exigir algo más que palabras. Las viejas normas ya no nos sirven. Necesitamos una nueva normativa internacional, una Convención Internacional sobre Transparencia Fiscal que permita a todos los países obtener unos impuestos justos de las multinacionales que operan en sus territorios.
Los gobiernos deben obligar a las multinacionales a proporcionar información más detallada sobre sus actividades comerciales y financieras en todo el mundo. Solo esta información, compartida de manera internacional acabará con las lagunas fiscales existentes y pondrá fin a la evasión fiscal agresiva.
La Cumbre del G8 que se celebrará en Irlanda del Norte en junio de este años es un momento excelente para crear este nuevo acuerdo internacional que obligue a los paraísos fiscales a revelar tanto el dinero que tienen en sus cuentas como la procedencia del mismo.
Los paraísos fiscales y la evasión fiscal son una de las principales causas de la pobreza. Es hora de plantarles cara y formar parte de la solución.
InspirAction nos unimos a esta voz internacional que pide de una vez por todas el fin de los paraísos fiscales.
Firma esta petición y se parte de la solución.
Foto: nuestro agradecimiento a El Roto, por su gran viñeta![]()
Etiquetas: evasión de impuestos, evasión fiscal, fraude fiscale, G8, justicia fiscal, multinacionales, Paraísos Ficales, pobreza, recortes
Todos hemos jugado alguna vez al Monopoly: comprar, vender, especular, desahuciar… Era divertido, incluso gracioso, comprar una calle entera y hacer pagar a tu hermano mucho dinero solo por querer pasar.
En la vida real también se ha jugado siempre. Lo hemos llamado “acaparamiento de tierras”, “fiebre de la tierra” o incluso “neocolonialismo”. Pero ya no es tan gracioso. Ya no se paga con billetes de papel, se paga con violencia, hambre, desplazamientos forzosos y destrucción de la naturaleza.
Cuando en 2008 se dio la gran crisis alimentaria, muchos países como China, India, Libia o Corea del Sur decidieron entrar en el juego. Pensaron que siendo países emergentes y con poblaciones en aumento, comprar tierra podía ser un buen negocio. Así, ante una nueva crisis alimentaria podrían abastecer a su población o incluso exportar a buenos precios.
¿Pero de donde sacaron esas tierras? Según el Banco Mundial los países en los que más se interesaron por comprar fueron aquellos con políticas muy débiles para proteger a la población más pobre. No hace falta preguntarse por qué.
Tres cuartas partes de la población más pobre vive en zonas rurales y su vida, su alimentación y su supervivencia dependen de la poca tierra que cultivan. La mayoría no tienen títulos de propiedad, no tienen papeles que digan que esas tierras son suyas. Lo único que tienen es su cultura y sus tradiciones adquiridas con el paso de los años.
Para las grandes multinacionales y para los gobiernos de países ricos ha sido muy fácil convencer a países menos poderosos para que les vendieran esas tierras que “no pertenecían a nadie”. Esos “nadie” se han convertido en poblaciones “sin tierra”. Ser un sin tierra normalmente significa estar desnutrido, no tener casa, no tener forma de conseguir recursos… Simplemente no tener nada más.
Para acabar con este robo los gobiernos deben reconocer la titularidad de la tierra de las comunidades campesinas más pobres. Deben devolverles su tierra, su única fuente de sustento. Y deben controlar que las multinacionales u otros gobiernos, desarrollen sus proyectos respetando el medioambiente y los derechos de los trabajadores que contratan.
Para acabar con la pobreza, es esencial que desaparezca el acaparamiento de tierras, que los pequeños campesinos sin tierra recuperen lo que es suyo y que se reconozca la titularidad de la tierra de todas las comunidades, principalmente las más vulnerables.
Etiquetas: acaparamiento de tierras, agricultura, desplazados, hambre, movimiento de los sin tierra, pobreza, sin tierra, titulo de propiedad de tierras, violencia
En los últimos meses se viene desarrollando un intenso debate del que muchos no han oído hablar, a pesar de que afectará a las vidas de millones de personas en las próximas décadas. Por encargo de Naciones Unidas, un grupo de expertos está tratando de idear un nuevo plan para acabar con la pobreza, que vendrá a sustituir a los Objetivos de Desarrollo del Milenio acordados en el año 2000.
El plazo para la consecución de los ODM expira en 2015. Es decir, nos quedan menos de 1000 días para tener listo un nuevo marco de desarrollo que nos permita seguir trabajando de manera consensuada con unos objetivos comunes. Porque en realidad, éste ha sido el gran logro de los ODM: aunque el avance hacia su consecución deja claras lagunas, es indudable que el hecho de haber situado en la agenda política la lucha contra la pobreza, estableciendo objetivos y mediciones, ha supuesto un gran avance.
Pero lo cierto es que, a pesar de los cientos de consultas electrónicas, debates de expertos y reuniones a alto nivel que se vienen sucediendo desde hace meses, los ODM de momento no cuentan con un sustituto. Las organizaciones de la sociedad civil coincidimos en la necesidad de impulsar un nuevo marco global de desarrollo pensado desde abajo, desde los más vulnerables, porque es a ellos a quienes tiene que servir cualquier iniciativa en este sentido. Queremos también un plan ambicioso, que supere las deficiencias de los ODM y que ataque las verdaderas causas estructurales de la pobreza y no sólo sus síntomas.
¿Algunas prioridades? La protección del medioambiente, y la lucha contra el cambio climático deberán estar esta vez claramente incluidos, porque no estamos hablando de una opción, ni de algo extra. Estamos hablando del futuro de nuestro planeta tal y como lo conocemos. Ya no podemos mirar hacia otro lado cuando la amenaza es tan real. La desigualdad, por su parte, debería ser uno de los ejes centrales del debate. Pero ojo, no hablamos sólo de desigualdad en cuanto a los ingresos, sino también de desigualdad en cuanto a oportunidades, poder de decisión, desigualdad de género o de raza…
Y por supuesto, en tiempos de crisis… Habrá que hablar de dinero: ¿cómo vamos a financiar este nuevo marco de desarrollo? En InspirAction creemos que una fiscalidad justa puede ser la clave. Que no nos digan que no hay recursos para financiar del desarrollo, porque los hay. Lo que hace falta es que todos, incluidas grandes fortunas y multinacionales, paguen lo que deben. Porque aquí no estamos hablando de ayudar a los más pobres con lo que nos sobra: de lo que se trata es de enfrentar un sistema injusto que condena a millones de personas a la desigualdad y la pobreza. Las multinacionales consiguen dejar de pagar cada año más de 160.000 millones de dólares en impuestos en los países en los que operan. Un dinero que podría, que debería, emplearse en construir escuelas y hospitales, y en garantizar el bienestar de millones de personas que ahora no tienen una oportunidad.
Mientras lees estas líneas, querido lector, los grandes “expertos” mundiales se debanan los sesos tratando de encontrar una respuesta que esté a la altura. Confiamos en que esta vez, la respuesta sea la que necesitamos. Quedan menos de 1000 días. Esta vez, no nos pueden decepcionar.
Etiquetas: cambio climatico, desarrollo, desigualdad, hambre, Naciones Unidas, ODM, pobreza, post 2015
868 millones de personas pasan hambre. Esto significa que, cada día, una de cada ocho personas del planeta se acuesta sin nada de nada en el estómago. Además, si no cambiamos nada, hay suficientes indicios para pensar que esta escandalosa cifra va a seguir creciendo.
¿Y en InspirAction nos dedicamos a hablar de sistemas fiscales?
La respuesta es Sí.
La evasión fiscal uno de los factores que está privando a los gobiernos de la posibilidad de atender las necesidades más básicas de su población como por ejemplo: combatir el hambre.
Los gobiernos nunca podrán actuar ante una emergencia alimentaria, como las ocurridas en el Sahel, ni ante un desastre natural, como el ocurrido en Haití, si no tienen recursos para hacerlo. Y no tendrán recursos para hacerlo si la evasión fiscal y la corrupción siguen estando a la orden del día.
¿No te parece evidente? Pues además de esta evidencia hay otras.
El 70% de las personas más pobres del mundo son agricultores que necesitan de alguna forma mejorar su producción para salir adelante, para que ni ellos ni sus familias pasen hambre. Sin una justa recaudación de impuestos los gobierno no podrán proporcionar este apoyo y los campesinos (repito, el 70% de los más pobres del mundo) seguirán pasando hambre.
Además sin un sistema tributario no habrá servicios sanitarios, ni educación ni infraestructuras que permitan a la población desarrollarse, alimentarse y alimentar a sus familias. Seguirá habiendo hambre y pobreza.
Casi todo el mundo está de acuerdo en que los sistemas fiscales necesitan mejorar. El cómo hacerlo ya difiere en opiniones. Pero lo que está claro es que el dinero que se pierde a través de la evasión fiscal es mucho mayor que el dinero que se destina a acabar con el hambre.
Desde InspirAction pensamos que cambiando el sistema fiscal y haciéndolo más justo, podremos acabar con el hambre.
¿No crees que tiene más lógica que las empresas y los grandes capitales paguen lo que deben y pongamos fin a la evasión y la corrupción como medidas para acabar con el hambre?
Etiquetas: crisis, evasión fiscal, g20, hambruna, justicia fiscal, paraísos fiscales, pobreza
Este sistema ha generado una pareja que unida y mal gestionada solo puede dar lugar a un hijo maldito: el hambre.
Pero vamos a ser positivos: con una buena terapia las cosas pueden cambiar y podemos conseguir que haya suficiente comida para todos y para las futuras generaciones.
Empecemos la terapia con el Cambio climático: Cada día el clima se vuelve más extremo e impredecible lo que tiene un gran impacto en la forma de alimentarse de la población:
En África subsahariana las sequías acaban con los cultivos. Entre el 60 y el 80% de la población en África depende de la agricultura. Resultado: hambre.
En América del Sur las altas temperaturas, entre otras cosas, están derritiendo los glaciares. La falta de agua provoca conflictos internos, pérdidas de cultivos y hambre.
En Asia, se prevé un descenso del nivel de agua en las grandes cuencas fluviales lo que impedirá el riego de los cultivos creando hambre.
Resultado del test de personalidad del Cambio climático: los efectos del cambio climático – es decir, las condiciones climáticas extremas, el aumento del nivel del mar y el derretimiento de los glaciares – están afectando la producción de alimentos en muchas regiones del mundo.
Pero no podemos olvidarnos del otro lado de la pareja: la Comida. La forma en la que mayoritariamente se produce, consume y distribuye la comida está provocando mayores emisiones de gases de efecto invernadero.
Es decir, la forma en la que producimos, consumimos y distribuimos nuestra comida, está contribuyendo con el cambio climático a generar hambre.
Por ejemplo, en las últimas décadas se han talado numerosos bosques – que habrían ayudado a absorber carbono – para la ganadería y los cultivos comerciales.
Además el uso de fertilizantes basados en nitrógeno de la agricultura industrial libera óxido nitroso, gas causante del efecto invernadero.
Es decir, el sistema actual de producción de alimentos afecta y se ve afectado por el cambio climático.
Pero ya dijimos que este mal matrimonio aún podía salvarse. ¿Cómo?
- Si los gobiernos se comprometen a desarrollar políticas de reducción de gases de efecto invernadero mucho más ambiciosas.
- Si desarrollamos métodos de agricultura mucho más respetuosas con el clima como agricultura ecológica.
- Si invertimos más dinero para apoyar la adaptación de las personas que viven en países que ya están sufriendo el cambio climático.
Etiquetas: agua, cambio climatico, comida, gases de efecto invernadero, hambre, justicia climatica, medio ambiente, pobreza, sequia
Vivimos sumergidos es una constante necesidad energética. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos nuestro modelo de vida nos ha hecho dependientes de la energía para sobrevivir. Pero las fuentes de energía que alimentan nuestro día a día, hace años que están destruyendo nuestro planeta y su impacto sobre el Cambio Climático ya está teniendo consecuencias devastadoras para los más pobres.
Afortunadamente existen alternativas. Pero sin dar más rodeos, y que quede bien claro, los biocombustibles (biodiesel y etanol), no lo son. Suele afirmarse que son la respuesta a la lucha contra el cambio climático pero la realidad es que están siendo una de las ideas menos maravillosas que se han tenido en los últimos tiempos.
Biocombustibles significa hambre. Habiendo más de 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo, utilizar cultivos que podrían usarse para la alimentación para satisfacer nuestras necesidades energéticas, es vergonzoso.
Y peor aún, los biocombustibles están generando más hambre. Las tierras que muchas poblaciones estaban utilizando para sus cultivos de subsistencia, ahora pertenecen a grandes empresas que las usan para sus monocultivos destinados a los agrocombustibles. Estas poblaciones se han quedado sin su principal medio de subsistencia, ahora pasan hambre.
Los agrocombustibles han provocado la subida del precio de los alimentos. Los cultivos son limitados y pueden venderse como alimentación o como exportación para la energía. En nuestro sistema esta la decisión la determinará el precio. ¿Puede competir una pequeña familia de Ghana con una multinacional de la energía? La respuesta está clara, si el precio de los cultivos sube, hay hambre.
Pero no solo provocan hambre, que no es poco, si no que además los biocombustibles están provocando una mayor degradación medioambiental. Con la producción de cultivos para biocombustibles, los cultivos destinados a la alimentación se desplazan a bosques, pastos y otras zonas cuya existencia impedía la emisión de gases de efecto invernadero. Es decir, los biocombutibles pueden significar más contaminación, desertificación y cambio climático.
¿Y el agua? En muchos países en desarrollo donde hay una gran falta de agua, la producción de biocombustibles está aumentando la escasez y provocando una mayor contaminación del agua.
Esta claro que necesitamos reformular nuestro sistema energético hacia un sistema más limpio y respetuoso con el medioambiente. Y aunque estás son solo algunas de las consecuencias derivadas de la promoción de los agrocombustibles, es evidente que su uso no está siendo la solución.
Etiquetas: cambio climatico, clima, crisis alimentaria, energía alte, hambruna, pobreza, precio alimentos
En Hyderabad, en el centro de India, se está celebrando ahora mismo la Undécima Cumbre de Biodiversidad de Naciones Unidas, la COP11.
Hasta hace muy poco no se ha tenido una conciencia clara de lo que implicaba la biodiversidad. Pero a medida que aprendemos más sobre biodiversidad, nos damos cuenta del daño que le estamos causando.
Puede parecer que la biodiversidad solo hace referencia a la cantidad y la variedad de animales y plantas que viven en nuestra tierra. Puede que haya mucha gente que piense que no importa si de las cien mil variedades de arroz que ha habido, llegue el día en el que solo quede una. Pero en realidad la biodiversidad sí importa. De la biodiversidad depende la vida: la vida de las plantas, la vida de los animales, nuestra vida.
Y ¿sabéis qué? Estamos acabando con ella.
El sistema en el que vivimos prioriza la rentabilidad económica a la sostenibilidad medioambiental y a la calidad de vida de la mayoría de las personas. La actividad humana en el modelo actual de desarrollo es la causa fundamental de la destrucción de la biodiversidad. El monopolio de los recursos naturales, el cambio climático, la mercantilización de la naturaleza, la desertificación… son efectos subyacentes del sistema en el que vivimos. Efectos todos ellos relacionados entre sí y que afectan directamente a la pérdida de biodiversidad.
El ser humano vive en continua relación la biodiversidad. Gracias a la biodiversidad tenemos comida variada, agua limpia, aire respirable, energía, medicinas… gracias a la biodiversidad podemos luchar contra la erosión del suelo, la desertificación, las inundaciones…
La pérdida de biodiversidad es ya una urgencia pero aún estamos a tiempo. Necesitamos que se establezcan políticas que tengan en cuenta la conservación de la biodiversidad como un eje transversal a todas nuestras acciones. Necesitamos detener y transformar aquellas actividades humanas que están destruyendo nuestra biodiversidad. Y necesitamos proteger los ecosistemas que aún no hemos degradado.
Pero sobre todo es fundamental que la sociedad entienda y tome conciencia de la importancia de la biodiversidad para nuestra supervivencia. Los más pobres, como siempre, ya están sufriendo las consecuencias de su perdida. Y este es la primera de las metas establecidas por Naciones Unidas para salvar la biodiversidad.
Conservar nuestra biodiversidad es necesario para acabar con la pobreza y construir una sociedad más justa y sostenible.
Etiquetas: biodiversidad, cambio climatico, desertificación, pobreza
Naciones Unidas alertó hace unos días de que por primera vez en muchos años los presupuestos destinados ayuda al desarrollo están descendiendo de manera generalizada, lo que tendrá un enorme impacto en la consecución de los Objetivos del Milenio, cuya meta está marcada para 2015. A pesar de que algunos de estos objetivos ya han sido alcanzados, muchos temíamos que otros nunca llegarían a cumplirse. Estos temores son a estas alturas prácticamente una certeza. Si los poderosos del mundo no dan marcha atrás y optan por cumplir los compromisos adoptados, serán menos los ODM alcanzados para 2015, y en menos países.
En el Informe sobre los ODM 2012, titulado “La Alianza Mundial para el Desarrollo: haciendo realidad la retórica“, expertos de todo el sistema de Naciones Unidas coinciden en señalar que existen claros signos de retroceso. Después de alcanzar un pico en 2010, el volumen de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) cayó casi un 3 por ciento en 2011.
De los 23 países donantes miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE, 16 redujeron su ayuda en 2011. Los mayores descensos se observaron precisamente en Grecia y en España. Sólo Suecia, Noruega, Luxemburgo, Dinamarca y los Países Bajos proporcionaron en 2011 ayuda por encima del objetivo de 0,7 % marcado por Naciones Unidas.
Como denunciaba la CONGDE hace unos días, comunidades autónomas y ayuntamientos deben en estos momentos cerca de 70 millones de euros a las ONG españolas. InspirAction no recibe ningún tipo de financiación pública ya que funciona gracias a contribuciones de socios, pero por supuesto se solidariza con todas las ONG que sí lo hacen, y sobre todo con los beneficiarios de esos proyectos que pronto dejarán de existir por falta de recursos.
Por el momento, 33 millones han sido adelantados por las propias ONG, tratando de impedir a toda costa un cierre generalizado de proyectos. ¿Pero hasta cuándo? ¿Es éste un modelo sostenible? ¿Y justo? Algunos parecen olvidar que estamos hablando de seres humanos, que estamos hablando de compromisos ya adquiridos. Que estamos hablando, en definitiva, de justicia.
Etiquetas: 2015, CONGDE, crisis, desarrollo, Naciones Unidas, Objetivos Desarrollo del Milenio, ODM, pobreza, recortes
La desigualdad en América Latina y el Caribe es profunda y generalizada. Hay desigualdad en el ingreso, en el acceso a educación, sanidad y otros servicios básicos, hay mucha desigualdad entre las zonas rurales y las urbanas, entre los hombres y las mujeres y entre las poblaciones blancas y las indígenas y afro-descendientes.
No basta con reducir la pobreza extrema. Ha llegado la hora de luchar de manera decidida contra la desigualdad que lastra de raíz las posibilidades de desarrollo de las poblaciones de estos países.
En el caso de América Latina hay una pequeña parte de la población que obtiene muchos más ingresos que la gran mayoría: ingresos por los que apenas tributan, y que por lo tanto, no generan ningún retorno a la sociedad de la que estas grandes fortunas sí se benefician, a través por ejemplo del uso de infraestructuras como carreteras o aeropuertos, del disfrute de seguridad, justicia, o sanidad para sus empleados, de la facilidad para obtener mano de obra barata, etc.
Para acabar con la desigualdad necesitamos implantar cambios estructurales.
¿De qué tipo de cambios estamos hablando?
Desde luego, no está de moda hablar de la política tributaria como instrumento de redistribución. A las élites económicas no les conviene esta reforma e instituciones como el Banco Mundial tampoco parecen estar de acuerdo o acaban cediendo ante presiones externas y tienden a favorecer reformas tributarias “neutrales”.
Pero lo que parece estar claro es que para que se resuelva el problema de la concentración de ingresos de América Latina, es necesario impulsar una política fiscal progresiva y más justa: que paguen más los que más tienen. Que los ricos empiecen a pagar más impuestos implica también que los estados puedan obtener más ingresos y puedan proveer más servicios públicos y de calidad.
En la región los ingresos tributarios son demasiado bajos. Como la carga tributaria de los pobres ya es demasiado pesada, gravar a los ricos adecuadamente sería de lejos la forma más justa y eficaz de aumentar los ingresos tributarios.
¿Cómo lo hacemos? Hay dos medidas sencillas y justas de hacer esto. Una sería centrarse en el impuesto sobre la renta personal y la otra a través del impuesto sobre propiedades.
Desde luego los esfuerzos para gravar a los ricos no pueden ignorar el problema generalizado de la evasión tributaria. Los niveles de evasión de impuestos sobre la renta oscilan entre el 40 y el 65%.
Así que, ¿hay desigualdad y pobreza? Sí y mucha. Pero también hay soluciones que son sencillas y posibles. Se necesita democracia y voluntad política para implantar estos cambios estructurales.
Si quieres saber más sobre el impacto de la desigualdad en los países latinoamericanos y caribeños, lee nuestro informe El Escándalo de la Desigualdad en América Latina y el Caribe.
Además te animamos a conocer algunos de nuestros proyectos contra la desigualdad en América del Sur y Caribe:
Impuestos para una mejor educación en República Dominicana.
En Jamaica no hay justicia para los pobres.
Bolivia: impuestos para libros y zapatos.
Acabar con la desnutrición infantil en Guatemala.
Etiquetas: América Latina, Cambios estructurales, caribe, desigualdad, educación, Evación de Impuestos, Gobernabilidad, impuestos, Informe, justicia fiscal, Noticia, Paraísos Ficales, pobreza, sanidad, Tasas

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