Posts etiquetados ‘crisis alimentaria’

Patricia | April 18th, 2012

Semana de la Soberanía Alimentaria

¿Sabías que España es el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala? La ausencia de normas para paliar la contaminación de los campos, sumado a la inexistencia de una política de precios o a la carencia de medios para gestionar los transgénicos están llevando a la agricultura tradicional a una situación de crisis sin precedentes.

Del 14 al 22 de abril se celebra Semana por la Soberanía Alimentaria y contra la Organización Mundial del Comercio en la agricultura y alimentación.

InspirAction quiere invitarios a reivindicar la lucha por la Soberanía Alimentaria. Durante esta semana, -que finaliza el Día Mundial de la Tierra-, varios colectivos han organizado diferentes pasacalles y ciclos de conferencias por los barrios, centros sociales y universidades de España.

Esther Vivas, -una de las más férreas defensoras de la Soberanía Alimentaria-, ve la necesidad de romper con “las políticas agrícolas neoliberales impuestas por la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que promueven un modelo de producción agrícola y alimentaria totalmente insostenible”, según su artículo “Soberanía alimentaria, objetivo político”.

La idea es concienciar de la necesidad de que cada Estado pueda establecer sus propias políticas agrícolas y alimentarias, con criterios de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Es importante promover el Derecho a la alimentación, el acceso y el control de los pueblos a la tierra, agua, y recursos genéticos, y a la promoción de un uso ambientalmente sostenible de la producción.

La ayuda a los pequeños agricultures es fundamental para prevenir el hambre. El 70 por ciento de los agricultores que practican una agricultura de conservación obtienen entre un 35 y un 50 por ciento más de producción.

Los alimentos no son una mercancía como cualquier otra. No se puede especular con un bien básico vital para la subsistencia humana..

No sólo de alimentos vive el hombre, el acceso al agua tanto para cultivar como para vivir, también es un bien necesario y muchas veces no accesible. La Comunidad de la Granja, en Perú, es una de las muchas comunidades que no sólo necesitan agua para sus cultivos, sino que dependen de la nieve derretida para sus cultivos. Por eso, la organización local Agua Sustentable, contraparte de InspirAction, trabajó junto a la Comunidad de La Granja para construir el embalse. Éste recoge el agua de lluvia y permite a la comunidad disponer de un día más de riego.

Es vital trabajar para que todos tengamos de manera sostenida alimentos suficientes en cantidad y calidad según nuestras necesidades biológicas. InspirAction ya lucha por ello, ¿y tú?

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Isa | August 26th, 2011

… si no hacemos más que distribuir alimentos.

Por eso, para organizaciones como InspirAction, es imprescindible ayudar a la población afectada a asegurarse los medios de vida que impidan que vuelvan a verse en una situación semejante. Del mismo modo que es fundamental acometer cambios estructurales que impidan que este tipo de emergencias se repitan en un futuro.

Desafortunadamente, en un mundo cambiante, golpeado cada vez más por la inestabilidad climática, es imposible controlar sequías, inundaciones, terremotos u otro tipo de desastres. No podemos evitarlos. Lo que sí podemos controlar es la manera de hacer frente a estas situaciones, y sobre todo, la manera de apoyar con antelación a las personas que viven en zonas vulnerables para que se preparen, fortaleciendo sus capacidades para hacerles frente y reducir su vulnerabilidad.

Aunque la falta de lluvias y la inestabilidad en Somalia marcan incuestionablemente la crisis en el cuerno de África, no podemos olvidar que esta tragedia también ha expuesto claramente fallos a largo plazo; errores de carácter estructural y político que han perpetuado la injusticia alimentaria en esta región.

Porque en este rincón tantas veces olvidado de África, no sólo hace falta ayuda urgente para detener la sangría humana que tantas vidas está costando. Más allá de la emergencia, es imprescindible una apuesta decidida por soluciones marcadas por un compromiso a largo plazo y a nivel tanto regional como internacional. Estas soluciones pasan por fortalecer el sector agrícola y el desarrollo rural, asegurando la sostenibilidad de los medios de vida de los que se depende en la zona, controlando la volatilidad de los precios de los alimentos, y tomando medidas efectivas de adaptación y mitigación ante el cambio climático.

Estas medidas, por lo tanto, no dependen solamente de la actuación en los países afectados. La responsabilidad es también nuestra, y los deberes también los tenemos que hacer aquí. Eso sí, es más fácil enviar dinero a África (cuando se envía…) que cuestionar un sistema que permite en algunos puntos de la región el precio de los cereales se haya multiplicado en un 240%.

Lo repetimos una y otra vez, pero ciertamente, no dejo de pensar que es hora de actuar. Las cosas pueden, y deben cambiar. Porque no podemos controlar las sequías.

Pero sí podemos, o deberíamos poder, controlar el hambre.

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Isa | July 7th, 2011

Los países del cuerno de África se encuentran en estado de alerta después de que dos temporadas sin lluvias hayan dejado a diez millones de personas al borde de la inanición. La sequía y el desplazamiento de población, combinados con el aumento de los precios mundiales de los alimentos, han provocado que especialmente Kenia y Etiopía se enfrenten a lo que la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas ha definido como la peor crisis de seguridad alimentaria registrada hoy en el mundo.

Saber que diez millones de personas podrían estar al borde de una muerte cruel (¡por hambre!), o de sufrir secuelas físicas por el resto de sus días, impacta. Pero saber que la crisis no es nueva, sino que ha venido desarrollándose desde hace algún tiempo, y que su gravedad está aumentando rápidamente en toda la región, indigna.

El año pasado, por estas fechas, el Sahel sufría también por hambre. Hoy, el nivel de desnutrición en algunas zonas de Etiopía, Kenia y Somalia es crítico. La gente está desesperada, y si no actuamos ahora y de manera eficaz, podríamos estar ante una de las peores situaciones humanitarias que el mundo ha visto en mucho tiempo. Miles de familias en Sudán, Somalia y Kenia se ven obligadas a emigrar en busca de agua y pasto para sus animales. Una evaluación reciente realizada por nuestra contraparte CCSMKE en el norte de Kenia, destaca que las familias no podrán cubrir sus necesidades básicas de agua hasta después de las próximas lluvias, que se esperan para octubre de 2011. ¿Cuántas personas habrán muerto para entonces? Por el momento, no tienen más remedio que recurrir al uso de agua de mala calidad o contaminada, lo que puede provocar muertes por diarrea y un aumento de enfermedades de transmisión hídrica como el cólera.

Nuestros compañeros de la oficina en Kenia nos transmiten  de manera apresurada, casi telegráfica, una trágica radiografía de la situación:

“El sufrimiento de las comunidades es evidente. Muchos adultos están malnutridos, y hemos visto ancianos que apenas podían caminar o levantarse de la cama. La gente suplica por agua a ambos lados de la carretera. Las mujeres, débiles por la falta de alimento, se ven obligadas a viajar entre 30 y 40 km para conseguir agua. Los animales están muriendo en masa, incluso las especies más resistentes, como cabras, camellos, y burros.   Muchas familias dependen del ganado para su subsistencia, por lo que la pérdida de los animales les pone en una situación desesperada. Las escuelas y los hospitales están cerrando por la falta de agua. Los precios de los alimentos suben cada día.

La pérdida de vidas humanas en el norte de Kenia, será pronto una realidad.”


Mientras, en gran parte de los países industrializados, la población sufre por sobrepeso y según la FAO cerca de una tercera parte de la comida producida para consumo humano, es decir, 1,3 billones de toneladas, acaba en la basura cada año.

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Donaciones, en el número de cuenta  0049 1892 69 2710560149 o pinchando aquí


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Isa | September 3rd, 2010

En la madrugada, el sonido de la lluvia despertó a Anatou Bouruyma. Al principio, Anatou se alegró: después de todo, llevaban semanas esperando con desesperación la lluvia, para comenzar a plantar semillas en su pequeña parcela de tierra. Anatou y su familia viven en las afueras de Yalgo, un pequeño pueblo al norte de Burkina Faso. Sobreviven gracias a la agricultura de subsistencia, por lo que las lluvias son esenciales para ellos.

Pero pronto se hizo evidente que en esta ocasión, el agua no sería motivo de celebración. Los gritos que llegaban de las casas vecinas les hicieron comprender que esta vez las cosas eran diferentes; la subida del agua ponía en peligro inminente sus hogares. La comunidad se movilizó rápidamente, utilizando sacos de arena para crear barreras, mientras el  nivel del agua seguía subiendo. A pesar de sus esfuerzos, vieron con desesperación cómo el agua se abría finalmente paso y comenzaba a llegar a las casas.

La familia Bouruyama se vio obligada a huir de sus hogares en medio de la noche: cogieron todo aquello que podían cargar y vieron de lejos cómo se derrumbaba su hogar bajo el agua. Un mes más tarde, siguen viviendo junto a otras familias en la escuela local en la que se refugiaron aquella noche. Su situación, junto a la de cientos de miles de personas en Burkina Faso, Níger y Malí, sigue siendo precaria.

Sufrimiento sobre sufrimiento: las inundaciones han llevado la miseria a comunidades castigadas por la sequía, que ya estaban sufriendo la peor crisis alimentaria de la región en las últimas décadas. En gran parte del Sahel, la gente ha visto cómo sus campos de cultivo eran arrasados por el agua. 85.000 personas se han visto afectados en Burkina Faso. 200.000 personas han quedado sin hogar en Níger y miles más están sufriendo en Malí. A medida que disminuyen las inundaciones, las perspectivas de las comunidades que ya estaban en una situación de desesperada necesidad, se revelan aún más sombrías que antes.

InspirAction proporciona alimentos y materiales básicos a familias como la de Anatou, y seguirá trabajando en las zonas más afectadas para garantizar la gente recibe ayuda. Un factor clave de nuestro trabajo es el fortalecimiento de la capacidad de la población local para desarrollar medios de vida sostenibles, mejorando así su resistencia ante futuros desastres.

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¿Qué puedes hacer tú?

- El cambio climático ya está ocurriendo, y sus consecuencias comienzan a dejarse ver:  pobreza, desplazamiento, desastres naturales… Conoce de cerca el posicionamiento de InspirAction ante este fenómeno.

- Firma nuestra petición de justicia climática

- Apoya a las víctimas de la crisis alimentaria en el Sahel: ¡dona ahora!

Fotografía: Niall O’Rourke © InspirAction

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Alex | July 21st, 2010

Seis meses y una Presidencia rotatoria después, José Luís Rodríguez Zapatero ha hecho poco por sacar adelante las promesas que hizo antes de asumir la Presidencia de la UE. Entre otras cosas, nuestro presidente garantizó que:

  • Promovería la creación de un modelo económico sostenible
  • Trabajaría para que los resultados de la Cumbre de Copenhague se materializaran en un tratado mundial que lograse frenar los efectos del cambio climático.
  • Lucharía por la igualdad de género

Pero su afirmación más sonada fue la cita pronunciada durante la Cumbre de Seguridad Alimentaria, en 2009. Sus palabras “La erradicación del hambre será el eje prioritario de la Presidencia”, todavía resuenan en nuestra cabeza. Seis meses para fomentar el fin de la pobreza, seis meses para el cambio. Para derrocar modelos obsoletos y proponer nuevas vías sostenibles (¡y posibles!) que acabarían con el hambre y la miseria. Sin embargo, finalizada nuestra etapa en la Unión Europea, salimos por la puerta trasera con muy pocos logros bajo el brazo.

Por supuesto, los que peor parados salen son –como es habitual- los más pobres. Son los que pagan las consecuencias de nuestros irresponsables actos: emisiones de gases de efecto invernadero, modelo económico inviable, explotación de recursos y tierras, ferocidad en el mercado. Y cuando debiéramos llevar a cabo las mínimas reparaciones para compensar nuestra irresponsabilidad, miramos hacia otro lado. 

Nuestro presidente no es el culpable de esta situación. Al menos no el único. Él solo tiene la culpa  de haber perdido una oportunidad de oro para promover iniciativas justas que permitieran a los países del Sur salir de la pobreza e impulsar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. No pudo o no supo presionar a sus homólogos, primeros ministros y presidentes sobre todo del omnipotente G20, que con su habitual desidia y soberbia, dejan el problema para pasado mañana. Pero ese hipotético pasado mañana puede ser demasiado tarde. Si no frenamos YA esta situación de inseguridad alimentaria, caos climático y pobreza endémica, no serán mil millones de personas los que sufran hambre crónica, sino muchas más. Únete a InspirAction y cambia con nosotros los sistemas que favorecen a los ricos y poderosos en detrimento de los pobres y marginados.

Crédito de la images: David Rose (c) InspirAction

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Isabel | May 14th, 2010

¿Lo sabías? ¡Diez millones de personas! Se dice pronto, y no suena a tanto. Claro, desde esta parte del mundo… Porque una a una, diez millones de personas que pasan hambre son muchas personas. Aunque el rincón del mundo en el que vieven, el Sahel, nos parezca muy lejano. Ancianos, mujeres, hombres, niños. Que se van a la cama con los estómagos vacíos, cada día más débiles. Veinte millones de ojos que ven, de manos que tocan, de oídos que escuchan, de personas que esperan, que confían en que algo va a ocurrir y que sus vidas mejorarán

En InspirAction creemos que esta cifra, diez millones de personas, no es el dato más grave. El verdadero drama, lo que resulta aún más si cabe injustificable, es que mientras millones de personas pasan hambre, todavía (aunque no sabemos por cuánto tiempo), hay comida disponible en los mercados. Basta con ir y sacar unos billetes del bolsillo, para que esa angustia silenciosa de los estómagos se calme.

Pero para eso hay que tener billetes, monedas. Demasiadas, para la inmensa mayoría de los habitantes no sólo en Níger, sino también en Burkina Fasso y Chad. En esta humilde zona del planeta, hay comida, pero es demasiado cara y la gran mayoría de las familias no puede permitírsela.

¿Pero por qué estas crisis periódicas? ¿Será, como piensan algunos, que África es un continente maldito? Mmmm…En InspirAction podríamos apuntar algunas ideas a todos aquellos que piensan así:

  • La inseguridad alimentaria deriva de la pobreza y del acceso desigual a la comida, no sólo por falta de productos en los mercados, sino también por la falta de un control sobre los excedentes que garantice la seguridad alimentaria de los habitantes de estas regiones.
  • Mientras los campesinos del Sahel tengan que competir con los productos fuertemente subsidiados de los países del Norte, sus posibilidades para salir de la pobreza y resistir ante crisis como éstas seguirán siendo reducidas.
  • Impulsar la resistencia y la capacidad de recuperación local, y contemplar las sequías periódicas como situaciones previsibles y no como eventos inesperados, son elementos claves que para reducir la vulnerabilidad de la población.

¿Y qué podemos hacer nosotros?

Ante todo, no quedar indiferentes. ¡Infórmate, y difunde esa información! Exige un sistema comercial justo, que respete los intereses de los habitantes del Sur. Dona, tu contribución, por pequeña que sea, puede marcar la diferencia para las personas que más te necesitan.

Imagen: Annabel Davis (c) InspirAction

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